salsa

Cada ladrón juzga por su condición

Venezuela es un país que va más allá de lo retorcido, de lo impensables. Es un país en el que su Presidente baila sala al mismo tiempo que la mayoría de la población padece de hambre y de falta de medicinas. Es un país en el que el gobierno defiende a unos individuos capturados con las manos en la masa de la droga y detienen a los que piensan diferente. Es un país en el que la rabia por no conseguir las cosas básicas para vivir con decencia, en algún momento se transformarán en depresión profunda. A lo mejor eso es lo que buscan desde los salones de baile presidenciales.

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