los ojos de Chávez

Cuba y Venezuela hermanos por la infelicidad

Ese mar del que Chávez hablaba se convirtió en infelicidad. En la infelicidad de vivir sin nada, de vivir con miedo a que la vida se vaya por no comer, por no tener medicinas o de manos de esos niños que el difunto militar prometió que no estarían más en la calle y que se multiplican en cada esquina, a la sombra de los ojos abiertos que los gobiernos de Cuba y Venezuela, se empeñan en reproducir.

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