Las mentiras del gobierno



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Más que una política el gobierno tiene en su proyecto la mentira. Cada una de sus propuestas, de sus acciones, de lo que prometen, son mentiras. Lo peor es que muchos se han contagiado y le hacen el juego. Algunos de la oposición, lo que hacen es comprometerse con la farsa, lo que significa al final de cuentas, que también viven de las mentiras.


Gloria Rodríguez-Valdés
El gobierno miente. Así rezaba una de las frases de un tweet que tuvo anclado durante mucho tiempo el periodista venezolano Luis Carlos Díaz @LuisCarlos en su perfil de Twitter. Una frase que podría catalogar, definir, incluso identificar perfectamente al gobierno de Nicolás Maduro. No hay vuelta de hoja. Siempre miente. Dice mentiras. En cada una de sus intervenciones, en cada una de sus políticas, en cada una de sus leyes, en cada una de sus proposiciones, miente. Siempre miente.

Mienten todos los individuos del gobierno cuando aseguran que los venezolanos son felices y mienten cuando insisten en que no necesitan una ayuda humanitaria. Mienten cuando tratan de complicar a la oposición en actos “terroristas” y mienten cuando le prometen al pueblo que cuando ellos ganen las elecciones los males acabarán.

Mienten cuando hablan de guerra económica. Una guerra que al final los declara incompetentes, porque ya van varios años de su inicio y lejos de arreglarse se empeora y mienten cuando le ofrecen al pueblo unas bolsas de comida con unos valores nutricionales ínfimos y con alimentos que no prometen lo que son.

Mienten cuando hablan del petro y mienten cuando aseguran que es una criptomoneda. Mienten cuando insisten que con ella los males económicos del país acabarán y mienten cuando detallan cuáles son sus objetivos. Ya los expertos se han encargado en desmentir esta nueva “idea” del gobierno y han explicado como se trata de una especie de bonos disfrazados de criptomonedas para tratar de engañar a las sanciones económicas que el mundo les ha impuesto.

Es una mentira tras otra. Son cadenas de mentiras. Es el poder sentado en una gran mentira.

Mientras tanto algunos individuos que se llaman opositores y tratan de colocarse en la acera de enfrente, también mienten. Mienten para sobrevivir individualmente, mienten por lo mismo del gobierno, para vivir de las dádivas de un país al que desangran sin piedad.

Por eso, aunque los venezolanos no crean en las elecciones, aunque el mundo entero diga que esas elecciones son una farsa, una mentira, personas como Henry Falcón o la parte de Copei subvencionada por el gobierno, le hacen el juego a la trampa gubernamental y ponen a su disposición su nombre, para contribuir de manera directa con la mentira. Lo mismo sucederá con los partidos políticos que están deseosos de seguir sobreviviendo y que aceptarán que el gobierno cambie la fecha de las elecciones para presentarse y aceptar las condiciones de mentira que les ofrece el Consejo Nacional Electoral. Todos mienten.

Mientras la mayoría del país pasa hambre y necesidades. Los recientes resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población Venezolana (ENCOVI 2017),  descubrió en tinta y papel, con números ciertos, reales, que el 87 % de los venezolanos son pobres y el 61 % lo es en extremo.

Es fácilmente comprobable que estos números son rigurosamente ciertos. Al dar la vuelta por las calles de las ciudades venezolanas y ver a su población comiendo de los restos de la basura, la realidad se pinta sola. Al ver a los venezolanos haciendo colas por si acaso el último número de su cédula los ayuda a conseguir, con precios más económicos, algún producto que los ayude a medio alimentarse, los números de esa encuesta saltan rápido para demostrar que son ciertos. Al leer que una persona mayor murió haciendo una cola de muchas horas para poder cobrar una miseria con la que medio comer, una miseria que el gobierno entrega a aquellos que cotizaron durante su vida útil, una miseria por la que tienen que mendigar haciendo una cola bajo un sol inclemente, sin comer ni beber nada, los resultados de la encuesta se revelan como totalmente reales y la imagen del gobierno emerge como la de un gran mentiroso.

Así que ya nadie les cree, por más que el gobierno crea que los venezolanos tienen cara de creyón.