El Diálogo aquí y allá

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dialogo


En Venezuela llevamos oyendo la palabra diálogo unos cuantos años. Un diálogo que solo establece el gobierno, que lo define y que se amarra a él como un salvavidas. Ahora la palabra se ha puesto de moda en España. Los partidos de izquierda le piden al gobierno diálogo. ¿Cuál diálogo?, si con la ilegalidad no se dialoga, a no ser que estén dispuestos a ceder.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Diálogo. Esa palabrita o ese sustantivo si nos vamos a la forma lingüística, está realmente de moda últimamente en las dos orillas continentales. En Venezuela y en España. Tan unidas entre si por historia, lengua, emigración de allá para acá y ahora de aquí para allá…y no estamos hablando de un reggaetón. Es que quienes están incumpliendo leyes, los que no cuentan con el apoyo de la mayoría sino con el apoyo del poder, son los que mueren por sentarse a una mesa a negociar. Eso sí, negociar para ellos siempre significa “tienes que darme las ventajas a mi, si no, pues no vale”.

Así es el gobierno venezolano. Mentiroso, por supuesto. Nicolás Maduro que ha decidido viajar y visitar a los indeseables del mundo, como para decir que su gobierno está en esa lista, asegurando en los palacios que visita, que en su mesa se sienta la oposición. Y la oposición tiene que desmentirlo a cada rato.

Ellos se empeñan en demostrar que así es, que ellos “dialogan”.

Pero es que dialogar, es conversar entre dos personas y cuando una dice blanco y la otra negro, pues llega un momento que es mejor ni hablar. Así es el gobierno, vamos a sentarnos, vamos a buscar un mediador, -lo que significa entre otras cosas que no tienes ni idea de cómo gobernar- y vamos a ver cómo ustedes se adaptan a nosotros. No hay “tu tía”. Es decir, el gobierno es quien impone la pauta, quien decide sobre los presos políticos, el CNE, las elecciones, la ayuda humanitaria, el hambre, las medicinas…¡Pero bueno!, para eso no hace falta sentarse con estos individuos. Sí eso ya lo sabemos. Eso es así.

Por eso un diálogo con un gobierno que no cumple leyes, que es ilegal, es tan complicado.

Por eso el gobierno de Maduro busca nada menos que la intermediación de José Luis Rodríguez Zapatero, el español que ha empastelado todo. Aquí y allá. Allá y aquí.

Ese tipo ni siquiera se puede acercar a la definición de “bueno para nada“, porque la palabra bueno no le encaja en su ser. No tiene ni idea de lo que significa en ningún sentido de la palabra. Empezando porque le encanta plegarse a lo que no sirve, al gobierno venezolano, por ejemplo y a sus amigos españoles, los de Podemos. Está empeñado, tal como el secretario general de su partido, el PSOE, Pedro Sánchez en que ellos tienen que parecerse lo más posible a estos individuos que aseguran que no hay presos políticos en Venezuela. Todo para definirse dentro de su slogan “somos la izquierda”. Así publican ahora los de PSOE de Sánchez, como para decir que los de Podemos e Izquierda Unida, no lo son, pero por si acaso nunca está demás conversar con Pablo Iglesias.

Por eso tanto el PSOE como Podemos insisten en el diálogo. Acusan al gobierno de Mariano Rajoy y a su partido, el Partido Popular, de no dialogar con el gobierno catalán y Rajoy lo ha dicho hasta la saciedad, no se puede dialogar con quien sigue en sus trece y viven la ilegalidad. No hay “tu tía”.

Los catalanes no están dispuestos a ceder, ellos lo que quieren es la independencia y el gobierno español esta claro que no puede permitirlo. ¿Un referendum?, pero es que es ilegal. La Constitución española no lo contempla ¿Y por qué no lo contempla? . Porque si lo hace, mañana vienen los gallegos, luego los de Asturias, más tarde Andalucía, hasta que al final lo que quedaría es Madrid capital de Madrid. Así son los españoles, una protesta nacional.

Con los catalanes no se negocia, se actúa. El grupito de independentistas lo ha habido toda la vida, han aparecido cuando le sale la oportunidad de disfrutar del poder y de lo que ello significa. Esta vez aprovechando la controversia precisamente de la izquierda, el buen momento mundial de los populismos, han salido a llevarse todo por delante. Y cómo sea. Al final, las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente venezolana fue un buen ejemplo. Votamos como sea, ganamos como sea y nos instalamos como sea.

Con lo que no contaban es que los empresarios catalanes sí no se andan con guachafitas. No coquetean con la Generalitat por unos euros, así que al ver las barbas de sus vecinos arder cogieron sus papeles y se fueron para otra parte. Por lo que la cosa ya no se les está poniendo con el color de su Estelada (la bandera catalana), más bien se está poniendo del color de la bandera anárquica (negra). Quizás por eso Oriol Junqueras ha matizado, como quien no tiene la razón, que las empresas se van de Barcelona, pero se van a los países catalanes, no a Madrid…¿Ven? la rabia es tan grande que para ellos España es Madrid.

Aunque el jefe detrás del trono, Artur Mas, el que comenzó desatando este huracán independentista y que se tuvo que esconder en la retaguardia por sus malos manejos del erario público, ya está dando declaraciones desde su diván, asegurando que quizás no estén dados los momentos para la independencia catalana.

Así son los emprendedores de los diálogos, nos sentamos cuando queramos a discutir lo que sea, si no, pues lo dejamos para otra ocasión.