El fascismo de izquierda que apoya la independencia de Cataluña

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fascismo


Tienen la habilidad de ir siempre contra corriente y despertar en los inconformes y envidiosos la rabia que los carcome. Así son estos individuos que lo único que quieren es el poder, a costa de lo que sea, con la finalidad única de luego reprimir a su pueblo. Y si no es así, ¿por qué nunca han criticado al gobierno venezolano? ¿por qué aceptan dinero de sus arcas? Porque así son estos hipócritas que viven con el fascismo de izquierdas.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
¿Qué cosa la de estos socialistas? A ellos se les puede estampar en la cara el refrán de lo que es bueno para la pava debería ser para el pavo, más aún cuando les encanta eso de definir los géneros en cada una de sus frases. Pero, no, eso no aplica con esa forma tan autoritaria que tienen de imprimir un sello de orden en cada una de sus acciones.

Siempre tratan de pescar en río revuelto y cuando encuentran cualquier huequito ahí se meten a echar vaina. Así están comportándose en Cataluña. Si el Estado español decide oponerse al referendum y a la independencia, pues allí van ellos a ver cómo se oponen y molestan. Después verán cómo hacen, porque para actuar de la forma más fascista posible están mandados a hacer.

Así se comportan, alharaca tras alharaca, hablando de presos políticos del gobierno español -aunque detuvieran a los implicados en corrupción y los liberaran con fianzas- y obviando lo que ocurre en Venezuela. Obviando el hambre, la corrupción, la muerte lenta por falta de medicamentos, la corrupción, la persecución política, la corrupción, la tortura, la corrupción. Venezuela es un paraíso, para ellos, al que no pueden ofender.

Claro, que lo que es cierto es que el dinero que llega a sus bolsillos vía maletas diplomáticas, desde hace mucho tiempo, es un dinero escondido y necesario y no es cuestión de ponerse a morder la mano del amo que les da suculentas “mordidas” para seguir. Por eso, también canalizan los reales al independentismo catalán y se callan. Qué importa que otro país se meta donde nadie los llama si es para contribuir a su causa tan mentirosa y abominable.

Ahí están. Sin tapujos hablando los personajes de Juan Carlos Monedero que aseguró que se separaba de las filas de Podemos, aunque solo lo hizo para fines electorales y Alberto Gallardón. Defendiendo las políticas de una dictadura opresora, ladrona, corrupta y que tiene a su pueblo en las peores condiciones posibles. Con una inflación galopante, con la destrucción de las empresas, del campo, del  futuro. Pero ¿y eso qué importa verdad, señores de Podemos?, si por delante se pone el estribillo del pueblo y la revolución. Con eso basta, para defender el hambre que pasan los que no tienen acceso al dinero. Al fin y al cabo, del presupuesto venezolano ellos viven con una buena tajada.

El camino que llevan los independentistas es al precipicio, a llevar a una región con una historia ligada a España desde hace miles de años al retraso histórico y económico. Convertirse en un pequeño país, sin las posibilidades de Europa solo por complacer a un grupo de izquierdas que al final siempre acaban imponiendo su fascismo sobre el pueblo para ellos seguir gobernando y disfrutando de las mieles del poder y de la corrupción, es lo que están haciendo los catalanistas en estos instantes. Aquellas ideologías del separatismo que acompañaron en su momento a Lluís Companys, no tienen nada que ver con el pragmatismo de estos dirigentes de hoy en día, que mezclan la utopía con sus propios intereses de poder y corrupción.

Estos personajes se empeñan en llevar por el despeñadero a un pueblo que vive de los recuerdos de una guerra que ya pasó hace muchos, muchos años y se empeñan en sacar aquellos días de los libros de historias para obtener el poder a costa de lo que sea. Al final lo que vale es que la izquierda prevalezca para que los dirigentes vivan bien y el pueblo sea esclavo de sus decisiones.

Un espejo tan venezolano.

Dios libre a los catalanes de este fascismo de izquierdas.