Hay que jugar con lo que hay, no con mesías, cometas y helicópteros

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Hasta hace poco los diputados de la Unidad eran lo máximo. Héroes a los que defendíamos y llorábamos cuando resultaban heridos o no sabíamos de ellos…hasta que el gobierno poco a poco fue tejiendo la red de la desesperanza y llevando a su terreno criticón a esa masa que solo se asoma por el Twitter. Hoy son el blanco de nuestra crítica y lo que hagan está mal hecho. Sin darnos cuenta que de este lado lo único que tenemos es ser demócratas y estar unidos, en las buenas y en las malas, pero unidos.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
¿Por qué siempre nos empeñamos en destrozar lo que tenemos? Qué costumbre la de nosotros de sentarnos en la puerta de la casa a chismear y a destrozar al vecino y jamás vemos el sombrero que tenemos puesto. Cuando la reina de belleza gana el trono las alabanzas son interminables, la jaladera de mecate intensa y el pescueceo apoteósico, pero en lo que la mujer se pone un poquito gordita, le entrega el trono a su sucesora y pasa a ser una mortal cualquiera, se convierte en víctima absoluta del destrozo verbal de quienes la habían alabado.

Así somos, apasionados, emotivos, sin expectativas largas, cortoplacistas y ¡cómo no!, mientras me des estoy contigo, después si te he visto no me acuerdo.

La Mesa de la Unidad era hasta hace poco lo máximo. Veíamos a esos jóvenes que liderizaban las marchas, con la cara destapada, con las bombas en sus pies, con heridas en sus brazos, acompañando a los muchachos con las caras tapadas que se atrevían a enfrentarse solo con piedras con esa jauría de gorilas disfrazados para ocultar su vergüenza o quizás su cobardía. Ahí estaban Freddy Guevara, José Manuel Olivares, Juan Requesens, Juan Andrés Mejías, Marialbert Barrios, Henrique Capriles y un montón más… En ese momento los diputados de la generación del 2007 eran nuestros héroes. ¡Se llevaron a Freddy Guevara!, gritaban y las redes explotaban de preocupación. Hasta que llegó el día en el que el gobierno logró bajar los ánimos de todos y de un zarpazo instauró lo que ya sabíamos que iban a hacer, la Asamblea Nacional Constituyente. Hoy Freddy Guevara es un traidor, es la miss que se puso gordita, pues!!!.

Ese fue el día en el que se desdibujó el panorama porque el refrán de “la esperanza es lo último que se pierde”, nos noqueó el futuro. Siempre jurábamos que esa cuerda de constituyentes sin presencia y arrumados cual cochinos en el matadero, sin pensamiento y esperando su tajada, eran pura bulla. Hasta que se posesionaron de la sede de la Asamblea Nacional y comenzaron a caerse las estatuas que habíamos levantado. Todas cayeron junto con aquellas que nos nos gustan y habíamos arrimado. Todas entraron en el mismo saco.

Apareció el fantasma de las regionales y con ellas los “ghostbusters”, los que no están de acuerdo con nada, los que jamás se asomaron para oler el gas ni desde lejitos. Los que llaman gordas a las misses y son incapaces de poder verse la barriga. “En la MUD son unos vendidos, negociaron”, comenzaron a decir. Unas sentencias tan firmes como las del Tribunal Supremo de Justicia, que les importa un bledo si lo que deciden se ajusta a las leyes, es su palabra y listo.

Así comenzaron muchos a seguir a anonymous y más anonymous que descosieron a los héroes de hace unas semanas. ¡Nos vendieron! fue el titular. Y no es que nos vendieron dos o tres, nos vendieron todos, dicta la sentencia del Twitter. Negociaron por unas cuentas gobernaciones, dicen sus 140 caracteres. Como si las gobernaciones y alcaldías tuvieran presupuestos.

No hay manera de discutir, ni razonar. No hay manera. En el interior de ese conglomerado tan diverso de partidos y grupos de opinión también se armó la sanpablera. Los que están de acuerdo y los que no. Cada uno se enfrascó en sus 13 y pocos abrieron la ventana para dejar pasar el aire, dieron portazos y no volvieron la vista atrás, sin darse cuenta que lo que les va a quedar es “la senda que nunca más van a volver a pisar”.

De este lado somos el 80 por ciento, cuidado si no somos un poquito más. La Unidad, aunque sin unidad, es la que nos representa, la que está ahí, la que ha luchado y ha dado la cara, la que nos puso en la mesa de los demás países. La resistencia sin Unidad nunca hubiera podido estar en las calles. ¿Qué hay presos, detenidos, desaparecidos, muertos…? Sí, pero es que no estamos en una democracia en la que no me gusta el Presidente. Estamos en una dictadura. Así la llaman en el mundo. ¿Qué de este lado somos demócratas, pacifistas, no violentos?..Sí, es así. ¿Y cómo se va a luchar contra las armas y la dictadura? Con unión, si no nadie va para el baile. Todos se van a quedar vestidos y compuestos.

Muchos de los jóvenes de la Unidad lo han dicho hasta la saciedad, lo dicen a costa de estar colgando su supervivencia en el hilo de la dictadura, que en cualquier momento los hala para hacerlos desaparecer. Tenemos que estar unidos.

Por ahora caminemos juntos este juego diabólico. Todos juntos. Desde esta tierra que fue de gracia hasta que llegó esta jauría del desastre. La única forma de combatirlos por ahora, es en su terreno, pero todos juntos, unidos, en bloque. Y si lo que toca por ahora es votar, pues a votar. Es solo hacer una cola y depositar nuestro apoyo al que se enfrenta al gobierno. Más nada. Que después nos quitan los votos, cambian los resultados, hacen aparecer votos de la nada, pues seguiremos nuevas líneas. Y si mañana dicen que las condiciones no nos permiten acudir, pues no acudimos. Demostraremos en las páginas del mundo que la peor calaña sigue gobernando. Ya se verá. Pero demostramos también que estamos unidos.

Hay que jugar con lo que hay, no con sueños de mesías, de cometas y de helicópteros. Esas cosas no las manejamos nosotros.