Hay que herir desde todos los flancos a los monstruos de la tiranía

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monstruos


Es difícil tratar de pensar que después de todo la Unidad decidió inscribirse en unas regionales con este gobierno tirano y tramposo, pero los líderes de la Unidad han explicado que no son los espacios, no son las gobernaciones y alcaldías, es jugar en el mismo tablero para clavarles una nueva pica que los hiera, que los convierta aún más, si eso es posible, en los monstruos de la tiranía.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
La Unidad es quizás el único bien con el que cuenta la oposición, la resistencia, el bando de la libertad, los buenos, los demócratas, como se quiera denominar a ese conglomerado tan diverso de partidos e ideologías políticas a los que todos nos hemos plegado con el fin de tener una guía que nos represente. La propia resistencia compuesta por jóvenes escuderos, ha demostrado que son el frente de las convocatorias de la Unidad.

Al final, es como esa expresión tan casera de “es lo que hay”. Porque la Unidad, es lo que hay, con sus errores y sus aciertos. En ambos espacios, porque se han equivocado y han acertado. Destrozarla desde un teclado que permite exteriorizar los sentimientos es un tanto injusto. La mayoría de los líderes de lo que se llamó en su momento la Mesa de la Unidad han estado ahí al frente de manifestaciones y marchas, han sido los voceros para tildar públicamente al régimen de dictadores, han recibido palos, heridas, dolores y lágrimas y además, ahora son perseguidos.

El corazoncito de cada quien puede sentirse más inclinado a uno u a otro de los políticos que han conformado ese grupo tan variado de ideología y edades. Así es la vida, no todo el mundo es un caramelito y no puede ser que el amor vaya por completo a uno en especial. Hay favoritos, ¡como no! y también los hay que acumulan los puntos de rechazo, pero siempre hay alguien que los quiere. Por eso se decía antes, en tiempos pasados, que casi todo el mundo tiene en esta tierra su pareja.

Pero no se puede negar que ellos han sido los que han convocado a la calle, que ellos han estado ahí y que ellos han puesto el nombre de Venezuela, por sus acciones y el trabajo que han ejercido en estos últimos meses, en los titulares de primera página. Gracias a ellos el mundo comenzó a voltear hasta este espacio de América del Sur.

La crítica es válida. Muy válida. Es más, hasta necesaria para que se den cuenta los líderes del sentimiento nacional. Pero si algo es cierto es que la Unidad, con sus aciertos y con sus errores nos ha llevado hasta aquí.

Podemos hacer un ejercicio rápido. Si los políticos jóvenes, especialmente esa generación del 2007, no se hubieran manifestado, no hubieran pedido calle con ellos al frente, ¿dónde estaríamos hoy?. Probablemente en mesas de negociaciones interminables, con discursos que iban y venían, con todos los países pidiendo más diálogo y con el gobierno de cara al mundo como intransigente, sí, pero medio conciliador, buscador de acuerdos, víctima de la guerra económica y ¡¡¡cuántas cosas más!!!

La calle ha servido para que el gobierno se quite de una vez todas sus caretas. Ya no le queda ninguna. Ha servido para que cada vez más países se pronuncien, ha servido para congelarle los bienes a toda la cúpula corrupta y para ponerlos en la lista negra de la humanidad. Ha servido para que todos, todos los días, los medios de comunicación del mundo reflejen cualquiera de las realidades terribles que suceden en un país al que antes solo se conocía porque había petróleo o porque un militar asumió el poder de manera democrática y logró, gracias al dinero de su pueblo, viajar por el mundo contándole a la gente lo que les gustaba oír.

¿Qué hay personajes de la Unidad que deberían callarse?, Sí, de acuerdo. ¿Qué hay personajes de la Unidad que pareciera que juegan hacia el bando del gobierno?, de acuerdo. Es hasta posible. Pero es injusto, meterlos a todos en el mismo saco y además, ellos sabrán cómo mueven sus fichas desde adentro. Tontos y cobardes han demostrado que no son. No es que los que estamos de este lado del teclado sabemos más que ellos y estamos más claros.

El problema comenzó con las regionales. Comenzó con el madrugonazo de Henry Ramos Allup, comenzó con la rabia que esa decisión sin quórum causó en la población que salió a la calle, que recibió bombas, perdigones y muerte. Comenzó porque no reconocemos a este gobierno dictatorial y tramposo, lo que significa que ir a unas elecciones con sus condiciones es una especie de guillotina. Pero los líderes de la Unidad que están expuestos a torturas y prisión, han dado una explicación sobre ello. No son los espacios, no son las gobernaciones y alcaldías, es jugar en el mismo tablero para clavarles una nueva pica que los hiera, que los convierta aún más, si eso es posible, en los monstruos de la tiranía. Y de hecho, ya ellos están exponiendo su cuerpo para que esa vara los atreviese. Las condiciones que imponen son grotescas, insólitas y aún así, la Unidad los reta y les dice sí vamos.

No hay otra alternativa. Al régimen no se le puede dar tregua desde ningún flanco. Quizás toque buscar nuevas fórmulas de lucha. Sí, es cierto, pero la calle les molesta, los incomoda, los perturba.

Por eso seguir a la Unidad, seguir a esa camada de jóvenes del 2007, es por ahora, lo mejor que hay.