¡Hasta cuándo!

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Hasta Cuándo


Una nueva grieta implantaron hoy en el corazón de cada venezolano. Solo aquellos que se jurungan los bolsillos empañados de dinero corrupto son los que tienen la vergüenza de mirar hacia otro lado. El miedo existe, sí, pero las actuaciones de los cuerpos de seguridad que el gobierno siembra en la calle para matar y reprimir, lo convierten en rabia. ¡Hasta cuándo son capaces algunos de encubrir el dolor y el hambre!¡Hasta cuándo pueden aguantar sentir el llanto de un pueblo!


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Hasta cuándo. ¡Hasta cuando el corazón se nos rompe!, ¡Hasta cuándo este gobierno forajido nos destroza la tranquilidad! ¡Hasta cuándo intenta desarmar lo único que tienen la gran mayoría de los venezolanos, la esperanza!. ¡Hasta cuándo se ríen y bailan con la tragedia!. ¡Hasta cuándo le cortan las alas a la libertad!

Cómo es posible que un individuo como Winston Vallenilla, con hijos, con un país que lo veía por la pantalla pequeña con la inocencia de creerlo especial porque salía en la televisión, hoy por defender un dinero, que no siempre es eterno, salga manipulando la verdad. ¿Es que solo son sus hijos los que valen? ¿Solo son sus hijos en los que piensa? ¿Cómo puede mirarles a los ojos cuando sabe que muchos de aquellos que lo veían a través de Radio Caracas Televisión, bailando en Navidad, hoy mueren porque el gobierno que él representa no se preocupa por las medicinas que necesitan? ¿Cómo puede mirarles a los ojos a cuando ve que otros hijos caen o son impactados por las bombas que sin piedad, tiran esos cuerpos de seguridad llenos de malandros?¿Cómo puede mirar a sus hijos cuando esconde la verdad?

¿Cómo el general Vladimir Padrino López puede acostarse en su cama sin pensar que lo que ayer dijo fue una burla descarada a una nación entera, cómo puede sonreír si le arrancan la vida a un joven más, cómo se puede quedar tranquilo cuando ve cómo a un muchacho una moto lo arrastra por el asfalto?. Eso no es ni patria, ni socialismo, eso es muerte.

El Defensor del Pueblo ¿Cómo puede defender su cargo? ¿Cómo puede vivir con el dolor de tantas familias? ¿Cómo puede doblegarse ante la injusticia, la represión, la venta de la patria?

Los intermediarios de los bonos, cómo pueden llenarse los bolsillos de dinero manchado de sangre.

Van 68 días de dolor, de cansancio. Van 68 muertos que no han llorado ni una vez desde la cúpula del poder. A pesar de todo, el país sigue pidiendo poder elegir. El país sigue pidiendo un cambio.

Lo que le hicieron hoy a Neomar Lander, no solo fue un acto de cobardía. Lo que le hicieron hoy a ese joven de 17 años fue un ajusticiamiento. No hizo falta esconder la verdad. Los venezolanos, todos, han aprendido a ser reporteros. Los venezolanos, todos, han aprendido a ser valientes. Los venezolanos, todos, han aprendido a luchar sin armas, sin violencia.

Las imágenes no fallan. Neomar estaba solo, mirando en la lejanía, viendo como esas hienas cobardes, que actúan en grupo, impedían el paso. Neomar estaba solo, mirando en la lejanía, confiando en que otro venezolano no se atrevería a romper de un solo golpe su futuro. Neomar estaba solo, porque estaba seguro que estar protestando sin violencia, es la forma correcta de descubrir los deseos de destruir el país del régimen. Y lo mataron. Lo asesinaron sin paredón. Directo. Llevándose como trofeo el deceso de un futuro.

¿Qué harán los esbirros que tomaron el país ahora?. ¿Contarán que es uno menos, tumbarán un alfil de su tablero?. ¿Qué tendrán en la cabeza gente como Ernesto Villegas?. ¿Para eso luchó su padre? ¿Ese es el socialismo que aprendió en su hogar, ese es el socialismo que le enseñaron a defender?

Seguirán destruyendo, pero no pueden con la determinación de un pueblo que se resiste a que Cuba se siembre en esta patria.

 

“Cuando tengamos hijos y les toque estudiar cómo se derrocó la última dictadura que intentó gobernar a este país, yo quiero poder mirarlo a los ojos y decirle, “bota ese libro, ven pa’ acá, que te lo explico, porque esa página la escribí yo”

                             Miguel Pizarro