Crónica del día en que la OEA le “quedó mal a millones de venezolanos”

Share on Facebook200Tweet about this on TwitterShare on Google+0Email this to someone


OEA


Esas fueron las palabras del Canciller de Costa Rica, “la inacción que hoy decidimos nos será reprochada. Le hemos quedado mal a millones de venezolanos”. La tristeza que embargó a muchos que creían que habría una condena al gobierno venezolano también fue un peso en las intervenciones de algunos cancilleres que se dieron cuenta cómo una minoría retórica e interesada es capaz de condenar a un pueblo entero


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
La Organización de Estados Americanos sintió hoy la misma desazón que viven los venezolanos cada día. Los Cancilleres de los países miembros experimentaron ese apabullamiento que logran unos pocos amarrados a un poder y a intereses tan materialistas, que simplemente voltean hacia otro lado ante los asesinatos, el hambre, la falta de medicinas que vive todo un país producto de un gobierno que miente, que transforma la verdad, que no es capaz de asumir responsabilidades.

La Asamblea número 47 de la OEA tuvo como antesala la reunión de Cancilleres. Era una decisión tomada después de la última reunión en Washington en donde se habían propuesto seguir trabajando para lograr una solución al conflicto venezolano. Desde aquellos días, principios del mes de mayo, han pasado más cosas, muchos más muertos, mucha más ingobernabilidad, más avances en la Constituyente, más desesperación de un pueblo que muere de hambre y de falta de atención médica y más calle.

Los 14 países que estaban decididos desde un principio en defender una salida democrática para Venezuela, los que han venido denunciando la violación de los derechos humanos, la necesidad de una salida democrática con elecciones, la liberación de los presos políticos, la ayuda humanitaria, fueron sumando voluntades. Perú llegó a promover un documento en el que pedía diálogo y la mediación del primer ministro canadiense Justin Trudeau.

Las negociaciones tenían casi listo un camino para encontrar una salida. El documento de Perú fue retirado, así como el de los países del Caribe agrupados en el Caricom (la Comunidad Caribeña). Un nuevo documento de consenso había sido presentado en el cual se pedía que no se llevara a cabo el proceso constituyente. Un proceso violatorio de la actual Constitución y que pretende disolver los poderes democráticos sin contar con la aprobación de los venezolanos.

Comenzó la reunión con la intervención de la Canciller venezolana, Delcy Rodríguez, quien había jurado retirarse de la OEA, ella fue la encargada de iniciar el proceso para no pertenecer a esta comunidad de países, pero no pierde oportunidad de hablar en su seno y mentir delante de quien sea. Dijo lo mismo de siempre. La intervención, Trump, derecha, que el gobierno es mayoría, que quieren paz. Juró que la Constituyente que nadie quiere es la paz y aseguró que además el pueblo, una vez lista, será el encargado de aprobarla. No contó en la Asamblea de la OEA, que los constituyentistas son los que el gobierno quiere, no contó que no serán todos escogidos por la mayoría de los venezolanos, no contó que la Asamblea Constituyente hará y deshará lo que quiera, que podrá estar constituida durante tres años y que probablemente, cambien las reglas del juego y no sea el pueblo el que la apruebe. No contó que mientras ella hablaba de la paz de su gobierno, de los buenos y santos, mataban de nuevo a un joven que empezaba a vivir, herían a otros y ponían presos a montones.

Pero como para darles una cucharada de su propia medicina al resto de los cancilleres, terminó diciendo que a ella no le importa lo que esa Asamblea de Cancilleres decidiera, igual lo que se aprobara no sería acatado por su gobierno. Es decir, les dijo en dos platos lo que dicen en Venezuela al pueblo venezolano, no nos importa lo que ustedes quieran, piensen, necesiten o digan, nosotros tenemos las armas y el poder y hacemos lo que nos de la gana a costa de lo que sea.

A partir de ahí los cinco países que se sienten parte del eje revolucionario empezaron a torpedear la Asamblea. Dilaciones, recursos sin sentido, burlas. Los mismos ingredientes diplomáticos del gobierno venezolano. Bolivia, Nicaragua, Dominica, St Kits y St Vicent y las Granadinas. Una minoría sin argumentos que logra aplastar a una mayoría. El mundo al revés.

El Canciller de esas islas que reciben no solo petróleo sino grandes capitales del gobierno venezolano, St Vicent y las Granadinas se atrevió entonces a proponer una nueva resolución en la que se borraba la recomendación de no seguir con la Constituyente.

Las islas del Caribe que habían consentido retirar su proposición inicial y plegarse a la nueva presentada por consenso empezaron en algunos casos a saltar la talanquera. La reunión del gobierno ofreciendo quién sabe qué, había sido más productiva para algunos que las reuniones que habían sostenido con anterioridad entre todos los países. La Presidenta del Caricom, la Canciller de Barbados, se sintió molesta con ese guabineo de algunos de sus miembros y así lo hizo saber. Hubo un descanso para tratar de entender las nuevas posiciones y la votación.

Veinte votos a favor de un documento que no recogía todo lo que los países que se han comprometido con la democracia aspiraban, cinco votos en contra y ocho abstenciones. Se necesitaban 23 para ser aprobado. Aquí la mayoría también es relativa.

Ocho abstenciones de ocho países que de alguna manera reconocían que Venezuela necesita urgente un apoyo, pero que todavía bailan en un tusero esperando las dádivas de un gobierno endeudado con el mundo y con la banca internacional. Así lo vio el de Colombia y lo vio Luis Almagro, el Secretario General de la OEA. El vaso está medio lleno, no todos están del lado del gobierno venezolano.

El documento de St Vicent tampoco fue aprobado, pero contó con el apoyo de las islas del Caricom. Buscaban en río revuelto, aún sabiendo que nada conseguirían.

Al final no llegaron a ningún acuerdo. 

Fue entonces el momento en el que los Cancilleres se dieron cuenta de cómo funciona este gobierno. Fue entonces cuando sintieron el mismo peso que sienten los venezolanos, fue entonces cuando se dieron cuenta que el gobierno, la minoría, no tiene la más mínima intención de dialogar, de buscar una salida, fue entonces cuando vieron que la región está sufriendo y que se resquebrajan sus instituciones por la acción de una minoría con poder.

El Canciller de República Dominicana, quiso leer un documento que traía por escrito. No puede cerrar los ojos ante lo que pasa en Venezuela, pero sentarse con la Canciller venezolana horas antes de la reunión debe tener el peso de algún acuerdo. Sin embargo el Canciller mexicano se sintió avergonzado, por eso se atrevió a decir que mientras en las calles continúa la violencia y mataban de nuevo a un muchacho los allí presentes fueron incapaces de llegar a un acuerdo.

Pero quizás fueron las palabras del Canciller de Costa Rica las que mejor expresen lo que sucedió, “la inacción que hoy decidimos nos será reprochada. Le hemos quedado mal a millones de venezolanos, la inestabilidad de uno de los miembros no puede resolverse mirando para otro lado…la sangre de Venezuela nos mancha hoy”

La reunión quedó suspendida y en la espera de continuar… algún día. Igual 11 países decidieron suscribir una dura declaración sobre la crisis venezolana y expresaron su decepción por la falta de consenso regional para aprobar una resolución. La declaración la firmaron Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Chile, EE.UU., Honduras, Guatemala, México, Paraguay y Perú, según informó el canciller chileno, Heraldo Muñoz, en una rueda de prensa realizada tras la suspensión de la reunión sobre la crisis de Venezuela.