El Gobierno se mueve entre maldiciones y deserciones

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Las manifestaciones son violentas cuando el gobierno quiere. El lunes en todo el país hubo mucha represión, heridos, detenidos. La gente insiste en seguir en la calle, mientras muchos oficiales de las Fuerzas Armadas comienzan a dudar, escuchan a sus hijos en las casas y se niegan a participar. Dice Henrique Capriles que cada vez son más los que no están de acuerdo, que se lo han dicho los familiares. Por lo pronto, Liborio Guarulla proclamó su particular maldición.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
La lucha el lunes 8 de mayo, fue dura. Como siempre desigual. Cientos de bombas lacrimógenas. Vencidas en el 2015 muchas de ellas, -acción prohibida por todos los organismos relacionados con los derechos humanos-, se esparcieron sin miramientos contra los manifestantes en todo el país. Porque la represión fue en todo el país. El gobierno demostró una vez más que cuando quiere despierta la violencia y cuando decide tener la fiesta en paz, no ocurre nada.

En la autopista Francisco Fajardo, los manifestantes no encontraron el muro que el sábado desplegaron para evitar que las mujeres pasaran, encontraron las tanquetas, las ballenas y Guardias Nacionales armados. Cuando la manifestación pacífica se aproximaba, empezaba el baile de la represión. ¿Quién sabe si Nicolás Maduro bailaba su salsa con el mismo paso en Miraflores?. Una mujer en silla de ruedas, que  nunca ha dejado de participar en las concentraciones exigiendo libertad, estaba al frente. Ella insistía en rodar su silla sola. No hizo falta, las bombas las dirigieron hacia el punto donde estaba. La violencia por órdenes del gobierno detuvo su tranquila voz.

En los videos que colocan en las redes sobre lo que acontece se ven claritas las agresiones, el ensañamiento. En la avenida Páez de El Paraíso sin preguntar cómo ni por qué, a los diputados Carlos Paparoni y Jorge Millán, subidos sobre ese nuevo muro que mueven de un lado a otro los Guardias, les echaron gas pimienta en la cara. Así, porque sí.

Pero en los videos también se vieron a muchos policías y a militares seguir órdenes sin estar de acuerdo con ellas. Las cámaras de los reporteros han captado las lágrimas de muchas mujeres que prestan servicio en la Guardia Nacional, las cámaras de los teléfonos inteligentes mostraron cómo tras la agresión a una señora mayor el lunes 8 de mayo en Chacaito, las policías no sabían cómo disculparse. Porque es que en Chacaíto también se volvieron locos. De pronto comenzaron a lanzar bombas sin mirar a quién y a dónde. Una señora mayor, con bastón, se estaba ahogando. Fue ayudada por Rafaela Requesens y otra persona, hasta que dos policías se acercaron. La Presidenta del Centro de Estudiantes de la UCV los increpó diciéndole “qué desastre de verdad”, y la mujer policía le señaló “qué vamos a hacer amiga, nosotros no lo queremos hacer”.

Así pasa cuando muchos llegan a sus casas. Sus hijos participan en las marchas, sus hijos buscan comida, sus hijos necesitan medicinas, sus hijos hablan, sus hijos también denuncian y ellos solo responden a puertas cerradas “qué podemos hacer”. Tienen miedo, mucho miedo. No todos siguen las órdenes porque creen en ello, muchos lo hacen por miedo, por amenazas. Porque así funciona este gobierno.

Por eso los puentes, por eso en cada oportunidad los líderes y los manifestantes les dicen que no se plieguen al vandalismo de los funcionarios, que no actúen como el gobierno, que no disparen y respalden a la dictadura y a la represión. Algún día se tendrán que dar cuenta que deben optar por otro camino.

Es tan fácil ponerse en el lado correcto de la historia. No confundirse con esos Guardias y Policías que roban, que asaltan, que tiran a matar. Es cuestión de no actuar, de no sumarse a la represión, de estar del lado del pueblo unido.

Los atropellos, los delitos internacionales, las detenciones ilegales, arbitrarias, las operaciones militares, la justicia militar sobre civiles, una justicia ilegal y violatoria de los derechos humanos, todas estas acciones están siendo registradas internacionalmente. Son delitos que no prescriben.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, (OEA), Luis Almagro, todos los días fija su opinión. Habla con los mandatarios de todo el mundo. Hoy habló ante la Asamblea Nacional de Venezuela por Skype. Afirmó que “el gobierno a quien quiere poner preso, lo pone, si quiere asesinarlo, lo hace, “el régimen vive del terror y sin impunidad”…”tortura, encarcela, no hay diálogo, no hay democracia, tiene las manos llenas de sangre. Es una revolución armada en contra de hombres pacíficos”.

Henrique Capriles volvió a referirse a las Fuerzas Armadas. Le recordó a Maduro y a Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa, que “tienen totalmente dividida a las Fuerzas Armadas, tienen detenidos oficiales principalmente del Ejército”,  “les ha dicho a los militares que tienen que sacar videos para apoyar a Maduro. Tienen la Fuerza Armada dividida. Nosotros queremos a a unas Fuerzas Armadas que respeten a la Constitución”, señaló en su programa por las redes sociales.

Por lo pronto, el gobierno reprime y ajusticia, el gobierno enseña sus armas y castiga. La gente en la calle sigue enfrentándolo, sin miedo, con coraje, pelean por un futuro diferente, sin Constitución fraudulenta y por elecciones libres y democráticas. Los militares, deshojan margaritas y el gobernador  Liborio Guaruya, después de hacer sido inhabilitado decidió lanzar una maldición: “Voy a convocar a mis ancestros, a mis chamanes, para que la maldición del Dabucurí caiga sobre esa gente que ha tratado de hacernos maldad”, “les aseguro que morirán sin tormento, les aseguro que antes de morir comenzarán a sufrir y su alma va a vagar por los sitios más oscuros y pestilentes antes de poder cerrar los ojos”