La Resistencia es el camino que todos claman

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resistencia


Son 45 días en las calles. Son 45 días que los venezolanos salen, una y otra vez, mientras son reprimidos y maltratados una y otra vez. El régimen se lleva la vida de jóvenes, de futuro, de promesas. El régimen se empeña en ceñirse a los lineamientos de un dictador. Ante eso la gente se resiste. Es la resistencia frente a la opresión.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Resistencia es lo que llevan a cabo un grupo de personas que se oponen a una dictadura. Dictadura es un régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales. Dos palabras que se enfrentan, dos palabras que se contraponen. Resistencia, Dictadura. La primera la componen la mayoría, la población. La segunda, un solo hombre sentado sobre la fuerza que le dan las armas.

Es desigual la lucha. Sin duda. Más cuando la resistencia es pacífica, democrática, desarmada. Más cuando los que detentan el poder están dispuestos a todo. Pero por eso es resistencia. “Es la fuerza que se opone a la acción de otra fuerza”.

La resistencia es un escudo que la oposición lleva en su brazo, es un escudo que lleva en su alma, es la decisión inequívoca de protestar, de demostrar la contrariedad a las políticas dictatoriales de un poder que hace tiempo perdió la calle y que solo es capaz de recuperarla a fuerza de armas, a fuerza de castigos, a fuerza de chantajes. Solo eso.

Ya son más de cuarenta días los que los venezolanos patean las calles de Venezuela gritando por la libertad. Ya son más de cuarenta días los que el gobierno reprime y mata. Porque sí, mata. Cada día se lleva por delante a un joven, cada día el Estado le arrebata la vida a uno de sus hijos de manos de la fuerza brutal, de la dictadura. Es una guerra de balas contra piedras. Es una guerra de armas contra voces. Cada día el gobierno se lleva a más y más jóvenes y los encierra, y los tortura, y trata de aniquilarlos. Cada día los derechos humanos son violados sistemáticamente.

Ante todo esto solo queda la resistencia. Una resistencia que se sume a las metas de todos, no una resistencia de unos pocos que esperan que los demás les de el plato servido. Eso se acabó. Se acabó porque la gran mayoría se hartó de que otros vivan con comodidades. Porque aquellos que se hacían la vista gorda ante los atropellos y la corrupción, hoy aparecen muy orondos en listas de “enchufados” que caminan por el mundo de WhatsApp en WhatsApp. Ya no podrán estos personajes lucir sus Rolex en restaurantes famosos, ya no podrán disfrutar su palaciegas casas, ya la justicia terrenal empieza a acosarlos. La resistencia tiene muchas caras y una de ellas es revelar quién es quién.

Por eso es necesaria la resistencia. Por eso es necesario apoyar a quienes la lideran. Con lo que sea, cómo sea, como dijo ayer el diputado José Manuel Olivares. No importa. Cada uno aporta su granito de arena, cada uno lucha como puede, pero hay que luchar pacíficamente. No sentarse en un restaurante a “echarse palos mientras los demás están respirando bombas”. Se debe acabar la papa pelada. Todos deben sumarse a la resistencia.

¿Qué no es fácil?, no, no lo es; ¿Que puede ser larga?, sí, si puede ser, ¿Qué a veces la desesperanza se impone?, sí, es cierto. Pero no hay que desfallecer porque sino el camino será más largo, porque sino la oscuridad llegará más temprano, porque sino la esperanza se quedará a vivir. Por eso y por más, hay que resistir.

José Manuel Olivares, el médico, el joven diputado, lo vio clarito. Hay tres caminos en esta lucha. El de irse del país y no es fácil. No todos pueden tener esa oportunidad, no todos pueden tener esa suerte. O el camino de quedarse tranquilos en su casa “ir como vamos yendo” y olvidarse de un mundo sin mordaza, de un mundo libre, de mirar como entra el sol por la ventana de la tranquilidad o el del camino de la resistencia. El mismo camino que lleva los días contados en la calle. 45. Son cuarenta y cinco días sumándose al valor, a enfrentar a unos cuerpos del Estado que reciben las órdenes de reprimir y matar. Sí, de matar. De llevarse a los joven presos, de robar.

No es fácil, decía ayer José Manuel Olivares. Para nada es fácil. Pero es el camino que la oposición ha decidido asumir. Un camino, de lucha, de resistencia, largo, difícil…“la calle va a durar hasta que ustedes nos acompañen…hay tres opciones, irse de Venezuela, vivir de rodillas hasta que llegue la bolsa del CLAP y rogar que no nos enfermemos porque no hay medicinas o luchar. Luchar, día, tarde, noche, romper a los apáticos. Así como los venezolanos en el exterior están tocando la puerta a los que viven como ricos, mientras robaron este país, yo le pido que usted haga lo mismo con su vecino. Rompe la apatía, vence el miedo, participa de la manera que tu quieras, aunque sea mandando sandwiches a una marcha…pero no dejes de participar. No dejes de participar en una lucha que es de todos y donde debemos vencer el miedo…En Ucrania duró 93 días, para que ocurra debe seguir la calle. Fuerzas Armadas ustedes son el muro entre Nicolás Maduro y la mayoría del país…”

Ese es el único clamor. El que los componentes de las Fuerzas Armadas se den cuenta que están atacando al futuro, que están dejándose mandar por una cúpula que igual que hoy no les importa el adversario, mañana tampoco les importará el destino de sus sublevados.