¡Oh No! La izquierda se sintió secuestrada en Madrid

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izquierda


El gobierno de Nicolás Maduro decidió pasear por el mundo a sus “víctimas de la guarimba” itinerantes. Hicieron un acto con su gente, con los de Podemos e Izquierda Unida, para regodearse en su “pobrecitos, la derecha nos ataca”. Jamás imaginaron que los venezolanos que lloran cada día por lo que pasa en su patria, se iban a acercar hasta esa sede tan cara, a denunciar al mundo los atropellos de la dictadura.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Hace tres años por la sede del Centro de la Diversidad Cultural de Venezuela, la embajada del gobierno venezolano en España pagaba de alquiler nueve mil euros. Con el aumento de los precios de los alquileres probablemente hoy pagan mucho más. Ese local, está situado en pleno barrio de Salamanca, -porque eso si, no lo alquilan en Vallecas-. Lógico, no les queda tan “trendy”, tan elegante, como la zona de moda donde han vivido de toda la vida las familias de abolengo. Eso de ir hasta otras zonas más obreras no es acorde con la revolución.

Pues justo ahí, decidieron los seguidores del gobierno de Nicolás Maduro y los de los partidos de Izquierda Unida y Podemos, los mismos que se llaman así mismos progres, sencillos y auténticos, hacer una conferencia. Lo hacen en momentos en que las imágenes de la represión en Venezuela, dan la vuelta al mundo. Como para contrarrestar, lo que todo el planeta ve a través de esos “medios capitalistas y comprados”.

Como no tienen muchas cosas que contar, se llevaron a “las víctimas de la guarimba del 2014”. Esos seres itinerantes, que reciben un sueldo y van por diferentes lugares a hablar con el propósito de desprestigiar a la oposición venezolana y destacar lo buenos que son los de la izquierda. Son una especie de Hebe de Bonafini, la presidenta de las “Madres de la Plaza de Mayo”, firme defensora de la izquierda y a quien se han comprobado bastantes chanchullos y negocios. Ella, amiguísima de Cristina Kirchner, viaja con su pañuelo blanco, con su puesta en escena, por todos los escenarios que la exhiben como algo raro. Así son estas “víctimas” particulares del chavismo.

Pensaron los de la embajada, que poca iba a ser la convocatoria de los venezolanos. Al fin y al cabo cuando la oposición ha tratado de llamar la atención, no muchos acuden a los llamados.

De hecho, el señor Alberto Casillas, un español con familia venezolana fue el encargado de pedir el permiso para manifestar a la Delegación de Gobierno de Madrid. Lo pidió y se lo dieron, porque siempre lo dan en un país democrático.

Yo Alberto Casillas, español y residente en Venezuela durante 25 años y esposo de una venezolana y padre de familia de dos maravillosos venezolanos Verónica y Emmanuel convoque para la fecha y el lugar anteriormente indicado una concentración en repulsa al acto que se iba a celebrar en el local propiedad de la Embajada de Venezuela…

El señor Casillas calculó que serían unos 20 y de pronto se dio cuenta que empezó y empezó a llegar gente. Venezolanos indignados, venezolanos que lloraban, venezolanos que llevaban cruces negras y muchas banderas de Venezuela. Llegaron unos 300. Fueron tantos que la policía tuvo que cerrar la calle. Fueron tantos, que ya no cabían. Los videos de lo que allí pasó rodaron por todas las redes sociales y salió la noticia en todos los periódicos. De pronto, los amigos fieles del gobierno venezolano, los de Podemos e Izquierda Unida, comenzaron a infiltrar la concentración y los venezolanos, sin llegar al enfrentamiento, los denunciaron. Así que esos “seguidores” tuvieron que dar media vuelta e irse. El plumero se les ve rápido.

Continúa Casillas en su carta:Pero motivado a la terrible situación que está viviendo en estos momentos mi amado pueblo de Venezuela y donde se está reprimiendo de manera criminal por parte del Gobierno de Venezuela , y donde se han producido muchos asesinatos de jóvenes por parte de las fuerzas policiales venezolanas y de grupos armados afines y financiados por el Gobierno de Maduro, se produjo el milagro y muchísima gente acudió al acto que íbamos a celebrar, desbordando cualquier previsión que habíamos calculado del número de asistentes.

Al mismo tiempo, Manuel Rodríguez Bolinaga, un joven guayanés, logró infiltrarse en la reunión de las “supuestas” víctimas. Lo más cómico es que se tuvo que infiltrar, es decir, que no todo el  mundo puede entrar en esa conferencia. Es con invitación especial. ¡Muy democráticos ellos!. Solo asisten los afiliados a sus partidos políticos. Es decir, se oyen y discuten entre ellos mismos. En Venezuela se dice “que se pagan y se dan el vuelto” .

Cuando se enteraron que había un espía en sus gradas, filmando las cosas “tan secretas” que hablaban, inmediatamente lo señalaron. ¡Oh, un espía! Los hombres de seguridad corrieron a inmovilizarlo, le quitaron el arma más letal que pueda haber “un teléfono inteligente” y lo expulsaron. Así que además, ladrones, porque no se lo devolvieron. Los organismos de seguridad de la Embajada con la ayuda de Podemos e Izquierda Unida, tenían que desactivar tamaña “bomba” subversiva.” Claro, eso es lo que hacen en Venezuela con los manifestantes, por tener un teléfono con videos y con fotos, los detienen y los entregan a la justicia militar”

Cuando ya los personajes de estos partidos estaban cansados de esperar que los venezolanos se fueran de sus alrededores, después que vieron que cuando se atrevían a salir asustados, escondidos, como si ocultaran algo, los insultaban y tenían que ser escoltados por los cuerpos de seguridad -y eso para un revolucionario es terrible – ¡Claro , mientras no están en el poder!- decidieron pedirle al Embajador de Venezuela Mario Isea que hablara, que dijera que estaban secuestrados que no podían salir.

Salió el señor Isea por los medios, llamó al gobierno y gritó, ¡nos tienen acorralados, nos tienen secuestrados!. Olvidaron los de Izquierda Unida y Podemos que cuando ellos hacen manifestaciones, generalmente por la Puerta de Alcalá, también acorralan a la gente, trancan el tráfico, nadie se puede mover y si tiene alguien entradas para el teatro, pues las puede tirar a la basura, no hay manera de llegar, ahí si se sienten los que no participan en sus protestas como secuestrados.

Llegaron los cuerpos antidisturbios y con mucha educación pidieron que la gente se fuera a las calles adyacentes. Al señor Casillas también le dijeron que debía mover a la gente, al fin y al cabo él se hizo responsable de esa concentración. Deberá pagar además una multa por llevar tanta gente.

Mientras, “los compañeros” que entrevistaron de Izquierda Unida y Podemos, hablaron. “Los venezolanos que están afuera son violentos”, “tienen cortado el tráfico, estamos acosados, secuestrados…los de extrema derecha, que están intentando dar un golpe de estado en Venezuela”…

Qué los niños se mueran de hambre, no es golpe de estado para estos partidos, que hoy le hayan echado gas pimienta en la cara a los ancianos, no es golpe de estado, que la gente busque comida en la basura, tampoco es golpe de estado, como no es golpe de estado querer cambiar una Constitución sin el voto de todos los venezolanos o reprimir con armas a una manifestación, y matar a los manifestantes.

Así son esta gente de Podemos, de Izquierda Unida y del chavismo. No critican que Nicolás Maduro le haya dado 11 millones de dólares en efectivo, en una maleta, a la publicista brasileña para la campaña de Hugo Chávez. Once millones de dólares de todos los venezolanos, pero si llaman terroristas a quienes los increpan pidiendo justicia y libertad.

La canciller Delcy Rodríguez salió diciendo que España debe garantizar la integridad de sus diplomáticos. Qué lástima que no diga que el gobierno venezolano, debe garantizar la seguridad de sus ciudadanos. En cualquier caso, el gobierno español a través de su portavoz Íñigo Méndez de Vigo, le contestó que “en ningún momento se ha producido un secuestro”. 

Al final, fueron unos venezolanos más de los miles que han huido de su patria, los que también descubren e increpan en las calles a quienes defienden la violencia y las muertes. Por eso, todos los que se concentraban en la calle Hermosilla, gritaban LIBERTAD.