La presión logró que después de 35 días apareciera Leopoldo Lópóez





En cuatro días han seguido pasando hechos que estremecen al país. Uno tras otro. Gracias a un Tweet el mundo se movilizó y la presión permitió que Lilian Tintori, sus hijos y Antonieta Mendoza de López, vieran a Leopoldo López de quien no sabían nada desde hace 35 días. Cuarenta personas en Carabobo han sido juzgadas como si viviéramos en una guerra. Los ángeles, entonaron el Himno Nacional y Capriles volvió a agregar un nuevo ingrediente a las denuncias del mundo militar.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
A Leopoldo López lo han castigado en varias ocasiones. El castigo es para él y para su familia. El castigo es para los seguidores del líder de Voluntad Popular. El castigo lo hacen violando todos los derechos de una persona detenida. Un preso que el mundo ha dejado claro que es un preso político de la dictadura. Dictadura, descripción que aparece en todos los medios del mundo y que en la medida que pasan los días, los gobiernos comienzan a atreverse a calificar.

Esta ocasión fue el castigo más largo, más angustioso. Esta ocasión es la que ha reflejado más tortura psicológica para todos. Ya ni siquiera lo dejaron gritar a través de una ventana, ya ni siquiera dejaban soñar a su familia, ya ni siquiera dejaban que sus hijos lo abrazaran.

Lo que hace el gobierno en todos los frentes. Son un reflejo de lo que insiste en reprimir en todo el territorio nacional. Ha permitido la violencia, le ha dado carta blanca a los militares para que ataquen, para que disparen directamente. Los colectivos, esos individuos armados y sin ley, son un apoyo no oficial al gobierno que se presenta en las urbanizaciones, que saquean, que asustan.

En las últimas semanas la Guardia Nacional ha entrado en edificios, ha disparado a casas privadas, ha ido buscando a los muchachos sin piedad. Las manifestaciones los guardias las atacan en cada ocasión. Cuando les provoca se sitúan estratégicamente para castigar con bombas lacrimógenas inacabables a los que participan. Sin mirar quiénes están ahí, si hay personas mayores o niños, si hay inválidos o personas con dificultades. Esa ha sido la realidad de las últimas semanas. Cuando quieren hay violencia.

Mientras tanto seguían castigando a Leopoldo López y a su familia, seguían castigando a los venezolanos que lo siguen.

La marcha de las mujeres encontró una pared. Inventaron un nuevo estilo. Un muro del siglo XXI con el dividieron la ciudad. Hasta aquí pueden llegar. No más. No utilizaron las armas, solo pusieron Guardias fuertemente armados. Hombres y mujeres. Muchos obligados. Las lágrimas de algunas de las efectivos de la Guardia Nacional fueron vislumbradas por quienes estaban cerca de sus caras, cerca de sus muros. Cuando María Corina Machado les habló, un general reforzado por las medallas, seguro esperando que su pecho pese de tantas condecoraciones de un gobierno represor, les ordenó que se bajaran la visera y que no escucharan “estupideces”.

El muro dividía Caracas, dividía la vida. Las bombas esta vez se las llevaron para el estado Aragua. Allí las mujeres si fueron tocadas, a ellas si les dispararon, si olvidaron que son madres y abuelas. En Aragua lo olvidaron. Olvidaron ese refrán tan venezolano, que crece con la vida desde que los niños comienzan hablar, “a las mujeres no se les pega ni con el pétalo de una rosa”.

En Caracas las mujeres pidieron hablar con el ministro del Poder Popular de Interior Justicia y Paz (que nombre tan incongruente con lo que practican) y al final les enviaron a la viceministro para Gestión de Riesgo y Protección, Rosaura Navas. Un título también un tanto rimbombante. Ella llegó con una camisa blanca, se conjuntó con las miles y miles de mujeres que marchaban. Escuchó callada a cada una de las cuatro parlamentarias y a la alcaldesa de la Alcaldía Metropolitana. De pronto, una orden en su oido, una mano que le dijo que ya estaba bien. El gobierno no quería seguir escuchando. Como cada día, no quiere seguir escuchando. La levantaron para pasar el muro. Era la única autorizada para hacerlo, la única que podía ir de un lado a otro. La orden que le dieron tuvo que obedecerla sin chistar, sin poder decidir.

Mientras, en Carabobo la represión avanzaba con fuerza, a paso de vencedores, rompiendo todas las reglas, normas y leyes nacionales e internacionales. Hay 780 detenidos, 200 procesados. Cuarenta de ellos en tribunales militares provisorios, constituidos allí. Así de rápido, como en una guerra. Juicios express, muchachos acusados sin derechos a la defensa, civiles juzgados por militares. Culpables. Todos enviados a la cárcel de San Juan de los Morros. Lo mismo sucede en Coro, donde los jóvenes son trasladados a la Base Naval de Punto Fijo. ¡Dios mío qué locura!.

La estatua de Hugo Chávez, el padre de esta guerra, de esta revolución de hambre, cae en Maracaibo, cae rodando, sin cabeza. El gobernador Francisco Arias Cárdenas, el mismo que una vez llamó a este creador del desastre, ladrón, corrió a poner un busto donde había caído su figura. Al fin de cuenta a él le debe todo.

El domingo Armando Cañizales y su música fueron el motivo de la marcha. Los artistas, los músicos, los venezolanos. La sensibilidad y la belleza también caminaron para denunciar la represión. La música de los ángeles se escuchó por las Plazas de Altamira y en la Alfredo Sadel. Esas plazas que han visto tantas historias y ha escuchado tantos gritos pidiendo libertad. Hoy la música les dio un tiempo de paz y de armonía, vestida con la bandera tricolor.

Henrique Capriles y varios miembros de la Unidad ofrecieron una rueda de prensa para anunciar que no van a convalidar una Constituyente fraudulenta. Anunciaron las acciones de la semana. Ratificó el Gobernador de Miranda, su terrible denuncia de oficiales presos por negarse a reprimir, por no convalidar lo que su jefe máximo, Vladimir Padrino López se empeña en autorizar. Pero agregó una nueva acusación del mundo militar. Más de mil oficiales han pedido la baja y no les han permitido que se vayan.

Sería un duro golpe a la credibilidad de este gobierno que se jacta de ser cívico militar. Por eso Diosdado Cabello jura que las FANB nunca se pondrán “del lado de la derecha”. “No hay forma”, no está permitido.

Al final Lilian vio a Leopoldo. La presión comenzó con un Tweet de Leopoldo Castillo. Un Tweet que encontró respaldo en el senador norteamericano, Marco Rubio y que movió al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump a exigir que liberen a Leopoldo López.

El Tweet dio lugar a un video que muchos dicen que es trucado. El Tweet dio lugar a que el padre de Leopoldo López pidiera la intervención de la Cruz Roja. El Tweet dio lugar a que el viernes le avisaran a la familia que lo podría visitar, por fin, el domingo.

Lilian tuvo a sus seguidores en vilo desde la mañana hasta las 6:15 de la tarde. Leopoldo le contó cómo lo castigan, las razones absurdas que lo llevan a no dejar que vea a nadie. Contó cómo la llamaban para decirle que estaba muerto, para decirle que se lo habían llevado al hospital. Contó como le ponían un fusil contra el pecho, contó que todos los días lo graban y que Leopoldo retaba para que pusieron el video sin manipular, tal como era, con todo lo que él dijo.

Donald Trump avisó hoy que habló con el Presidente del Perú Pedro Pablo Kuczynski para hacer frente a la crisis en Venezuela.

Hoy el Himno Nacional sonó por toda Caracas. Lo entonaron los ángeles del Sistema de Orquestas Nacionales.