A Maduro solo le queda el apoyo de las izquierdas con espíritu dictatorial

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maduro


La represión contra un pueblo desarmado, el golpe continuado a la Constitución, el retratarse directamente con lineamientos dictatoriales, ha hecho que los gobiernos del planeta se deslinden del gobierno de Nicolás Maduro, solo los partidos izquierdistas, especialmente los españoles de Podemos, Izquierda Unida y Esquerra Republicana son los que se enorgullecen al retratarse con una dictadura cívico militar represiva y sin interés de negociar.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
El mundo es un tablero de ajedrez, donde se mueven las piezas buscando los intereses particulares. Pero ese mundo cada día se da más cuenta de la destrucción y el asedio que el gobierno de Nicolás Maduro le inflige al pueblo. Se da cuenta de las humillaciones constantes al obligarles a caminar a sus espaldas por un mendrugo de pan, el asesinato diario que desata contra su juventud, la degradación moral que irradia desde el centro de poder y el golpe directo, sin tapujos a la democracia.

El mundo comienza a mostrar su desacuerdo, a condenar lo que sucede, a asombrarse ante la devastación que arremete contra un pueblo que sale a protestar en paz. Uno a uno se van sumando los países, se desligan de tanta brutalidad.

Hasta su aliado comercial y prestamista, el gobierno de China, declaró que “la situación está en manos de su pueblo”, al que conminó a “manejar sus asuntos internos adecuadamente”

A Maduro no le va quedando otra que rodearse de los mismos de siempre y de aquellos que se empeñan en actuar bajo su imagen y semejanza. Los países de su club de amigos todavía no se atreven a deslastrarse de tamaña vergüenza. Se unen con sus prédicas a los palos del dictador.

Como lo hacen los partidos españoles que poco a poco se desenmascaran de la poca democracia que su ideología les permite y se suman a aplaudir el hambre y la represión, se suman a encarcelar a las ideas, se suman a aplaudir la represión.

Así actúa Podemos, evitando que el Congreso de España condene lo que sucede en Venezuela, porque para ellos los presos políticos no existen, para ellos las torturas las tapan debajo de los pies, para ellos caminar conjuntamente en el sendero con Esquerra Republicana de Cataluña, es un abrazo de las izquierdas. Unas izquierdas que comienzan a distorsionar en sus principios y a amoldar a los lineamientos dictatoriales de crueles sujetos que hablan en nombre del pueblo y viven en nombre del dinero que sustraen.

Hace pocos días, cuando el Venezuela lloraba bajo las bombas lacrimógenas tiradas a mansalva contra un pueblo hambriento y desarmado, Nicolás Maduro se retrataba con la bandera de la estelada vermella -bandera no oficial de colectivos independentistas catalanes-, la misma que utiliza ERC. Fue llevada a sus manos por Itaca, una organización que promueve la independencia de los “países catalanes”. Su twitter es en catalán, su portada es la foto con Maduro y su Time Line está comprometido con todas las causas de la izquierda del mundo.

Esta mezcolanza de ideologías es tan sui generis que se proclaman izquierdistas pero apoyan a un dictador, hablan de igualdad pero aplauden la represión, se llaman defensores del pueblo y no condenan la tortura, quieren libertad pero encarcelan las ideas, escriben sobre el pensamiento pero le aplican reglas, quieren un pueblo unido pero promueven divisiones, critican el imperialismo pero salen corriendo a buscar apoyos.

Esta semana Oriol Junqueras, el presidente de ERC estará cinco días en Estados Unidos, la cuna del imperialismo, la enemiga número uno de los pueblos unidos en el socialismo pro Hugo Chávez, la tierra de Donald Trump. Llega a Estados Unidos con la misma intención de los gobiernos que despilfarran y se endeudan, a reunirse con los bancos para pedirles prestado, con el fin emitir deuda y financiar así sus proyectos y negocios.

Así actúa esta izquierda revolucionaria, que se tapa los ojos ante los muertos y el hambre y solo juega hacer política para más que sobrevivir, vivir.