Los Dementores oscuros del gobierno

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dementores, harry potter


Esos espíritus horribles y malvados que en la saga de Harry Potter tratan de llevarse el alma y la voluntad de las personas, existen de verdad en el gobierno venezolano. Se llevan por delante a la juventud y a la esperanza y marcan una guerra continúa para acabar con el futuro.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Por más que el gobierno se empeñe en matar, en anular, en perseguir, siempre saldrá una cabeza que los enfrentará, siempre saldrá un venezolano que liderará un cambio. La necesidad de cambio, el espíritu de libertad, la búsqueda de la felicidad está en cada venezolano pensante, en cada venezolano que quiere un futuro diferente, en cada venezolano harto de la tiranía, de la corrupción, de la sinvergüenzura. Lo mejor es que el mundo exterior también se ha dado cuenta de lo que sucede. Por muchas perlas con las que se vistan, con muchos sombreros que los defiendan, cada día sus torpezas los ponen más en evidencia.

Cada día una sorpresa desata en los venezolanos la tristeza. Es una guerra planteada sin piedad. En la noche del viernes 6 de abril las fuerzas de seguridad del Estado asesinaron a un joven de 19 años. Jairo Ortiz Bustamante, un joven que tenía sueños, que estudiaba para cumplirlos, que quería quedarse en su país, que se daba la oportunidad de buscar un futuro diferente para no tener que cumplir los planes de refugiarse en el exterior, como ya lo había hecho su familia en avanzada. La Guardia Nacional, ese cuerpo que el gobierno de Nicolás Maduro ha puesto al servicio de lo más oscuro del alma, disparó. Lo hizo directo al corazón. Para acabar con un futuro de una sola vez, para destruir la esperanza.

Temprano en las manifestaciones del día la policía nacional y la Guardia empujaban hacia atrás a muchos jóvenes más, a muchos Jairos. Ninguno se amedrentó, ninguno por más golpes que el gobierno insistía en propinar se escondía. Esos esbirros que el gobierno paga se ensañaban con una maldad inusitada, con muchachos cuya única arma era un morral de estudios. Un video que circula por las redes y que la canciller Delcy Rodríguez no enseñó, quizás se le traspapeló en su vestuario, muestra cómo a un niño lo patean y le dan con un palo, no uno, ni dos, ni tres, lo hacía un grupo cobarde de personajes oscuros, de dementores, esos personajes  horribles que en la ficción de Harry Potter se describen como instrumentos de las fuerzas oscuras y que en la realidad los personifican los cuerpos de seguridad venezolanos.

El país amaneció muy triste, después del entusiasmo de ver tanta gente valiente en las calles.

La esperanza volvió a aparecer cuando los diputados de la Unidad le dieron  de nuevo un madrugonazo al gobierno y clausuraron con una cinta roja, bien roja, la Defensoría del Pueblo, por golpista. Colocaron además unos afiches con una gallina y sus siete pollos, representando según dijeron al Defensor (del gobierno) Tarek Williams Saab y a los siete magistrados.


De nuevo la creatividad, despertó entusiasmos, sonrisas y esperanzas.


Hasta que llegó otra de las del gobierno. La Contraloría General de la República, o más bien el contralor, Manuel Galindo, el mismo que tiene tantos familiares enchufados en el organismo que preside, contraviniendo toda Ley, saltándose las normas como acostumbra el gobierno, le envió una notificación al gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonsky, diciéndole que “queda inhabilitado por 15 años”, así de manera caprichosa. El Contralor, quien junto con el Defensor se convierten en los guardias de la maldad, quita la posibilidad a uno de los líderes de la oposición de continuar en la política, la posibilidad de ocupar un cargo público, solo por el miedo del gobierno. Vuelven a actuar contra todos los venezolanos, contra todos los que en mayoría decidieron escoger a Capriles Radonski. Son los tribunales los que tienen que decidir, pero eso a ellos qué les importa. 

Ya van dos menos en su camino, Leopoldo, que está preso y Henrique. Dos de los que les tienen miedo sacados del juego, para las elecciones que ellos quieren, para las que amañarán a como de lugar, para las que piensan que con el paso que llevan en el 2018 no tendrán contender. Solo se atreverán a anunciarlas si quitan de en medio a los que temen enfrentar. Solo dejarán a quienes ellos saben que la mayoría de los venezolanos repudian por una cosa o por otra. Pero de aquí al 2018 tiene que pasar todavía mucha agua por los ríos.