La OEA no se dejó amedrentar

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OEA


Aunque Venezuela y su club de amigos intentó a través de Bolivia, suspender la sesión del Consejo Permanente extraordinario de la OEA, la mayoría de los países no lo permitieron y después de escuchar a la Canciller de Argentina y las interrupciones del embajador venezolano, Samuel Moncada, procedieron a aprobar por consenso un documento que denuncia la violación del orden constitucional en la República de Venezuela. El gobierno de Maduro, por supuesto, protestó.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
El problema de Venezuela se ha extendido a la región. Es un pulso de fuerza el que mantienen Cuba y sus satélites con el resto de países del hemisferio. La Organización de Estados Americanos es el ring del combate en el que los gobiernos de América demostraron que el bullying de los países liderados por la isla castrista no ganaron ni un pequeño paso. Al contrario, la actitud tomada por estos países satélites, demostró que están lejos del lenguaje diplomático.

Al embajador de Bolivia le tocó el turno de ser el presidente del Consejo Permanente. Una posición que le corresponde presidir por un mes y que en otra situación podría haber sido más bien aburrida. Pero no, le tocó ser el defensor del gobierno de Nicolás Maduro y no le quedó de otra que seguir las directrices que salgan desde el centro del poder de la izquierda americana.

Sin embargo, los países que presentaron el informe alterno a Luis Almagro, secretario general de la OEA y que alzaron su voz indignados el pasado viernes cuando el Tribunal Supremo de Justicia venezolano decidió darle un zarpazo a la Constitución, parece que no están por la labor de dejarse “pavonear” por los socialistas del siglo XXI y las instrucciones de La Habana, que dicho se de paso, ha estado callada a nivel público. Quizás no están muy interesados en cacarear esperando cómo se desenvuelve la administración de Donald Trump.

La mayoría de los países convocados no aceptaron la decisión del embajador boliviano, Diego Pary Rodríguez, de suspender la sesión en la que se discutiría el documento redactado por Mercosur tras la decisión del TSJ de quitarle todas las atribuciones a la Asamblea Nacional, así como la inmunidad a los diputados. Un documento, que tal como lo expresó la canciller argentina Susana Malcorra, inicia el proceso de la aplicación de la Carta Interamericana Democrática.

El embajador de Honduras, Leonidas Rosa Bautista, por ser el más antiguo, fue el encargado de tomar la presidencia ante el abandono de Bolivia. Los países satélites, Haití, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, junto con Venezuela, expusieron su protesta asegurando que se trataba de un golpe institucional de la OEA el no acatar las órdenes del presidente de turno del Consejo Permanente. Pero las normas de la organización fueron expuestas y se demostró que ante la ausencia del Presidente y del Vicepresidente (Haití) y por convocatoria de la mayoría de los países, se instalaba la sesión.


Como dijo el embajador de Chile, Juan Anibal Barría, “la Presidencia del Consejo no puede estar a cargo de un país que por razones ideológicas, cuando le resulta conveniente admite las convocatorias y cuando no, se suspenden y cancelan”.


Honduras lo hizo entonces. Y lo hizo muy bien. Dirigió con mucha inteligencia un debate que comenzó con las protestas de Venezuela y de Bolivia. Pero obligó a escuchar en primer lugar las palabras de la canciller de Argentina Susana Malcorra, quien leyó el documento que Mercosur redactó con motivo del rompimiento del orden constitucional en Venezuela, instando al gobierno venezolano a garantizar la separación e independencia de los poderes constitucionales y restaurar la plena autoridad de la Asamblea Nacional, pidiendo apoyo a las medidas que permitan el retorno al orden democrático y emprender gestiones democráticas que fomenten la normalización de la institucionalidad democrática conforme a la Carta Interamericana Democrática.

Lo cierto es que el socialismo originario de Cuba y repartido por la región por el dinero y el carisma de Hugo Chávez Frías todavía tiene sus reductos bien localizados y con fuerza. En Ecuador las elecciones de ayer domingo 2 de abril dieron como ganador a Lenin Moreno, el que fuera vicepresidente de Rafael Correa, por lo tanto es el candidato oficialista, aunque el opositor Guillermo Lasso denunció que se trató de un fraude y que no se va a detener hasta que se demuestren las irregularidades.

En Venezuela poco importó lo que se dijo el viernes y el impasse del que Maduro habló para tratar de paliar lo que ya estaba hecho y que la Fiscal General se apresuró en denunciar: “la decisión del TSJ rompe el orden constitucional”.

A las pocas horas se “echaron para atrás”, aunque jurídicamente no proceda esa actuación, y casi señalaron que “lo que dije antes ya no es lo que digo ahora, pero sigo en mis trece” y el Ejecutivo puede hacer muchas cosas de las que quiera hacer, como contratar a empresas extranjeras para establecer empresas mixtas en la explotación del petróleo sin pasar por la aprobación de la Asamblea Nacional.

Al gobierno venezolano tan poco le interesó las agresiones a la periodista de Radio Caracol, Elyangélica González, por parte de las fuerzas de seguridad del estado y que dieron la vuelta al mundo.

Hoy, el gobierno actuando como siempre, comenzó el día arremetiendo contra la oposición. Dos diputados fueron gravemente agredidos por los colectivos y como siempre, las fuerzas de seguridad del Estado les permitieron actuar. Cuatro opositores fueron detenidos, tal como lo comunicó Luis Almagro al final de la reunión del Consejo Permanente, “mientras debatimos aquí hay cuatro nuevos presos políticos en Venezuela”.

Pero la fuerza de la izquierda en la OEA esta vez y con los antecedentes de la decisión del TSJ, no tuvo quorum. Los países allí presente aprobaron por consenso el documento presentado por Malcorra, cada uno expuso su visión y su propuesta para solucionar la crisis. Algunos, se mostraron molestos por la actitud del representante de Venezuela, Samuel Moncada, pero al final entre los que allí estaban no hubo oposición, solo cuatro abstenciones. Entre ellas la de República Dominicana, que se refirió a la intervención del Papa Francisco sin enterarse que últimamente pareciera que ha tirado la toalla o por lo menos no firmó la solicitud de volver al diálogo de Zapatero, Torrijos y Leonel Fernández.

El camino ya comenzó. Venezuela, a través de la Cancillería denunció ante la comunidad internacional “un hecho sin precedentes dirigido a la destrucción de la Organización de los Estados Americanos (OEA), mediante el cual un grupo de gobiernos en complicidad con la Secretaría General, han perpetrado la toma de la Presidencia del Consejo Permanente para imponer a la Organización y a los demás estados miembros su propia agenda ilícita, lo cual constituye una grave alteración del orden institucional de la OEA, que subvierte sus normas y trasgrede (sic) gravemente los principios y propósitos consagrados en su Carta Fundacional”

Maduro también en cadena insultó de nuevo a Almagro y habló de un golpe dentro de la Organización de Estados Americanos. Mañana el gobierno convocó a una marcha para rechazar estos hechos. La oposición había convocado a otra.

Serán complicados los días por venir.