Las bombas no pueden herir los sueños de libertad

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Bombas y más bombas. Hasta cuándo este gobierno lanza esos instrumentos que ahogan, que hieren, que pueden matar. Lanzan con el odio del resentimiento y de la maldad a reprimir marchas y caminos pacíficos. Pero el país ya está cansado, los jóvenes están cansados porque el gobierno intenta destruir los sueños y a los sueños no les alcanzan las bombas.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
De dónde sacan tantas bombas lacrimógenas. Por qué gastan el dinero de los venezolanos en herir. Las heridas en la cabeza, en el cuerpo, en la cara, no son culpa de la oposición. No son disparadas por la gente, son lanzadas por la Policía Nacional y por la Guardia. Sin miramiento, con saña, con odio. Son lanzadas por ellos como instrumento, pero son ejecutadas por la cabeza pensante, por llamarla de alguna forma, del gobierno de Nicolás Maduro y los que lo acompañan.

Es un odio propiciado, es un odio que paga el gobierno, que compra el gobierno. Un odio que va uniformado, que se sienta a seguir órdenes con resentimiento. Qué obliga a los subalternos a ejercerlos. Qué castiga a quien no cumpla. Cuál es la rabia que sienten contra los jóvenes. Por qué la rabia no la dirigen hacia los que viven bien, hacia los que les roban el pan, hacia los que no permiten que sus hijos crezcan libres.

Jamás se había visto tanto armamento represor. Los hacen en Venezuela, en Cavim, pero también los importan de otros países. España y Brasil ya les habían dicho que no les iban a proveer más bombas lacrimógenas. Pero los países que se alinean con la intolerancia y la dictadura si lo hacen. Los del club de amigos del socialismo del siglo XXI y Cuba, envían aviones cargados de municiones. No lo hacen de medicinas ni de comida, lo hacen con instrumentos para acabar vidas. Tampoco lo hacen gratis, porque la ideología está encerrada en un puñado de dólares.

En eso se ha convertido este gobierno. En un régimen dispuesto a acabar no solo con el dinero y los recursos del país, es un régimen que no tiene ningún prurito en que la gente muera de hambre, en que la gente muera por falta de medicinas y asistencia, en que la gente muera de tristeza, en que la gente muera por las armas que empuñan contra ellos.

La oposición sale a la calle y ellos salen a atacarlos. Es una constante. El mundo cada día ve la valentía de los jóvenes. Es una fuerza irresistible. Al final saben que la inseguridad también atenta contra ellos y el gobierno no hace nada. El gobierno los sustenta, los alimenta, para que los que tienen un futuro por delante lo conviertan en desesperanza, miedo y obediencia. Falta que muchos de los que viven en las más paupérrimas condiciones se den cuenta que también están presos de la intolerancia, el hambre y la inseguridad.

Lástima que el gobierno y la cúpula que lo sustente piensen que con bombas y represión acabarán los sueños y los sueños de libertad nunca mueren, nacen y vuelven a nacer. Y la mayoría de los venezolanos no los quieren encerrados, los quieren volando hacia la libertad.