Una milicia desigual se desplegó para demostrar “poder”

Share on Facebook20Tweet about this on TwitterShare on Google+1Email this to someone


milicia


El gobierno sabe que la marcha del 19 de abril será de verdad una gran marcha y tiene miedo. Por eso el terror, por eso la persecución, por eso las declaraciones desesperadas y por eso la presentación de una milicia compuesta por hombres y mujeres dispares dispuestos a “defender a la patria de una invasión”.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Desde temprano en la mañana las milicias venezolanas, esas que creó Hugo Chávez Frías hace siete años comenzaron a aglomerarse en la avenida Urdaneta hasta llegar al Palacio de Miraflores. Todos con trajes nuevos, como de campaña. Eso si con una raya roja.

Trataban de parecer homogéneos, pero era difícil. Los había gorditos y bajitos, gorditos y altos, desdentados y con dientes, con arrugas y sin ellas, con los ojos virolos y los ojos perdidos. Mujeres acomodadas para salir en televisión, con unas uñas de gatúbela que más que un fusil, pudieran pegar pellizcos. Había de todo en esos cientos de hombres y mujeres que se creen el ejército de Chávez. Mientras que el verdadero ejército, vestido de verde militar, acompañaba en su cúpula al ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, que ya de tantos discursos socialistas ha logrado perder su autoridad militar para convertirse en un funcionario más del partido Socialista Unido de Venezuela, un militante asalariado y con algunos beneficios.

En Fuerte Tiuna también aparecieron unos cuantos militares trotando, como para reforzar la “escalada militar”, haciendo su ejercicio mañanero. Había de todo, los había a quienes evidentemente les gusta hacer ejercicio, pero también trataban de “trotar” otros que la cámara delataba rápidamente el cansancio que les producía movilizar las piernas y poner al mismo tiempo a funcionar el corazón. Lo mejor fue cuando cantaban o cuando bailaban al son de una canción revolucionaria. Parecía que estaban en una clase de zumba, en la que cada uno va a su ritmo, porque entre otras cosas, ritmo, no tienen.

Pero ¿para qué esa demostración de una supuesta fuerza de “defensa”?. Fácil, el dictador Kim Jong-un de Corea del Norte, está demostrando su poderío militar. Un ejército en el que todos son homogéneos, son tan iguales que es difícil distinguir uno de otro, parecen clones de si mismos. No así el gordo dictador, que heredó de su padre un poderío militar que se ha preparado desde hace muchos años para atemorizar a su pueblo y a los países cercanos. Así que Nicolás Maduro y sus “asistentes” enclavados en las distintas cabezas del poder en Venezuela, quisieron seguir el ejemplo y meter miedo a la población, con el único fin de que los venezolanos no salgan a la gran marcha del 19 de abril. Buscaron para ello una masa con volumen, la vistieron con trajes nuevos y los formaron en una avenida poco ancha, con los centros del poder a los lados y una visibilidad que se pierde por efectos ópticos. Pura copia y juego.

Le tienen miedo a una marcha que solo pretende eso. Salir a protestar, a demostrarle al mundo que los venezolanos quieren un cambio, quieren salir para respirar, para acabar con la dictadura de forma democrática, Lo quieren hacer en paz, solo con sus marchas, con su esfuerzo, sin música, ni armas, sin amenazas, solo con pancartas. Con letreros que hablan del hambre, de cómo mueren porque no hay medicinas y porque los hospitales carecen de todo, carteles que hablan del dolor de familias separadas, carteles que desafían al miedo que el gobierno se empeña en difundir, porque ya el miedo lo conocen cuando se levanta cada mañana acompañando la vida. Así que el terror que quiere causar el gobierno, tiene una cara demasiado conocida,

Por eso el miedo ya no está del lado que pide cambio. El miedo está del lado de los que torturan, de los que persiguen, de los que prometen un fusil para cada miliciano. El miedo actúa con odio y con represión. El miedo se esconde detrás de un micrófono, pero no camina. El miedo es el terrorismo de la dictadura que se empeña en reprimir a la gran mayoría de los venezolanos.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua dice que terrorista es que el domina por el terror y así actúa el gobierno de Maduro y su cúpula, gritando con terror, provocando a sus grupos paramilitares a promover la violencia. El gobierno trata a los colectivos como lo que son, como grupos armados legales que no están integrados en las tropas militares regulares y estos grupos, según los tratados de derecho internacional y el convenio de Ginebra de 1949, son paramilitares. Igual sucede con las milicias, no son ejércitos regulares a los que armar con fusiles.

Por eso, el miedo del poder. Un miedo que se traspasan unos a otros, un miedo que leen en palabras, un miedo que creen que el espectro de Chávez los ayudará a vencer. Pero es que Chávez no vive, Chávez está muerto.