¿Qué nombre recibe lo que hacen desde el gobierno, señor Ministro?

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señor ministro


Por tercer día consecutivo el gobierno venezolano ataca sin piedad a manifestantes indefensos. Miles y miles de bombas lacrimógenas y perdigones han salido desde el lado de las fuerzas de seguridad. Hoy hasta bombardearon a la población con un helicóptero. El ministro Nestor Reverol anunció que hay 18 detenidos, anticristos los llamó. Lo que es seguro que los venezolanos al gobierno jamás le darán el perdón.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios

Las voces del gobierno solo hablan de destrozos a la cosa pública o de perseguir a Henrique Capriles Radonski y a David Smolansky. Denuncia el ministro de Interior y Justicia que sectores extremistas promueven violencia en Semana Santa. Dice que detuvieron a 18 “anticristos”. El ataque sin piedad hacia la población, el lanzamiento de bombas lacrimógenas y perdigones directamente a los cuerpos de ciudadanos sin armas, que combaten solo con su voz en alto. ¿Qué nombre reciben señor ministro? ¿Qué nombre reciben los francotiradores captados por las cámaras fotográficas apostados en los edificios? ¿Qué nombre recibe que hayan tirado bombas lacrimógenas desde helicópteros contra una población desarmada? ¿Qué nombre recibe que tiren bombas dentro de una clínica? ¿Qué nombre recibe que las bombas lacrimógenas hayan afectado a un bebe que se encontraba en la sala de emergencia?

El nombre que recibe quien promueve todo esto, quien no se arrepiente, quien no hace el más mínimo rechazo, quien permite los abusos, quien criminaliza y deja que utilicen a jóvenes como escudos humanos, quien no condena la violencia desproporcionada de los cuerpos de seguridad. Se les llama esbirros, delincuentes y represores.

Por tercer día consecutivo los policías y los guardias nacionales reprimen con violencia manifestaciones pacíficas, por tercer día consecutivo incitan a que se alboroten las calles, por tercer día consecutivo persiguen a muchachos estudiantes que se refugian en edificios y en centros comerciales y permiten que la violencia se apodere de los infiltrados mientras detienen a niñas y niños que solo iban a protestar.

Cada día se les va más de las manos el control. Las bombas lacrimógenas y los perdigones en cambio, se reproducen de forma asombrosa. No se acaban nunca. Qué diferente con los insumos de los hospitales, con la comida para niños y ancianos, con las medicinas para los enfermos terminales o para las personas hipertensas. Para eso no hay dinero. Para eso no.

Hay presupuesto para ganar comisiones, para adquirir armas y materiales para la represión de un pueblo desarmado. Hay dinero para ir a parar a los bolsillos de los jerarcas.

Hay una guerra declarada por el gobierno. Una guerra para acabar con la oposición, con la disidencia, a como de lugar. Lanzar cualquier objeto desde el aire es intentar matar a alguien. Es bombardear, es destruir sin piedad ni miramiento. Está prohibido en la Ley de Aeronáutica Civil. Pero a ellos qué les importa.

El Defensor del Pueblo, (o del gobierno) Tareck William Saab, dijo que rechaza el lanzamiento de objetos contundentes desde el aire. El Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello, le replica, que no fueron “lanzamientos desde el aire”, “Es disparo desde helicóptero de uso oficial, que tiene piloto, comandante y matrícula, por lo que los delincuentes violadores de los derechos humanos están plenamente identificados” y con ellos sus superiores. Y con ellos los jerarcas responsables y con ellos la cabeza del gobierno venezolano que se fue a descansar con todos los gastos pagados a Cuba, a vivir como lo hacen los dictadores cubanos, a expensas del pueblo y con todos los privilegios.

Qué importa que el país esté en ruinas, qué importa que haya hechos de violencia, que importa que el país entero, proteste. Las Fuerzas Armadas están allí para atacar y reprimir.

Los detenidos no son imputados por la Fiscalía, son juzgados de una vez por los jueces del régimen. De eso es de lo que se jacta el gobierno de Nicolás Maduro. De controlar los poderes públicos, de chantajear a sus funcionarios. Pero lo que se ve en esta ocasión es que los venezolanos de todo el país se cansaron, se cansaron de pasar hambre, de tener problemas de salud sin remedio, de la inseguridad, de la opresión, de que el gobierno los persiga y los criminalice y no haga nada en contra de la delincuencia. El pueblo venezolano, señor ministro se cansó de los que hablan y oprimen porque solo gozan de los privilegios del poder, pero jamás gozarán del perdón.