Donald Trump, un discurso de contrastes

Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on Google+1Email this to someone

daos



Donald Trump discurso


El día después todos los medios hablan. Fue un discurso de contrastes. Los hay que continúan criticando el discurso de Donald Trump y los que consideran que expuso las políticas que siempre ha defendido pero con un tono menos confrontador. Ofreció soluciones. Logró el aplauso de la cámara plena varias veces y en otras, la seriedad y el inconformismo. La reacción más sorprendente es el índice del Down Jones. Jamás en su historia había alcanzado los niveles a los que hoy llegó.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Muchos medios después del mensaje de Donald Trump en el Congreso, al cumplir 40 días como Presidente, están tratando de buscarle las siete patas al gato. Terminaron por señalar que se había dado cuenta que tenía que ser más conciliador, pero siempre resaltando que su política migratoria seguía siendo igual. Pocos se refirieron a que presentaría un plan para darle estatus legal a muchos inmigrantes.

Las primeras palabras de Trump fueron buscando la unidad y la tolerancia, por eso en una jugada táctica pidió que debían cesar los ataques a los centros judíos e incluir a todas las razas en un ambiente de unido, lo hizo refiriéndose al mes de la historia afrodescendiente. Esas palabras bastaron para que la primera ovación de parte de las cámaras fuera conjunta. Ganó el primer round a la bancada demócrata que estaba dispuesta a no levantarse de sus sillas.

Habló de unidad, de hacer un país más fuerte, de empleo, de empresas, de bajar impuestos para que las compañías trabajen en Estados Unidos. Manejó bien su discurso. A veces parecía hasta demócrata cuando habló de la inversión en la salud de la mujer, en el apoyo al esfuerzo femenino, a la licencia familiar pagada). Logró varias veces el aplauso de toda la cámara. Los conmovió con las palabras a la esposa del soldado asesinado en Yemen en enero pasado.

Apelaba al nacionalismo y esgrimía una a una sus políticas, lo que va a cambiar en el rumbo de su administración. “Mi responsabilidad es con Estados Unidos. Los demócratas se quedaban sentados, en señal de protesta cuando anunciaba o reiteraba su compromiso con muchos cambios, pero tenían que levantarse cuando hablaba de mejoras sociales o pedía un país más unido y fuerte. Los obliga a levantarse a aplaudir, aunque sus caras no concordaran con sus manos.

Por supuesto que habló de la emigración y del muro, sin nombrar que México lo pagaría. Continuó con su plan de levantar una barrera en la frontera con el país vecino y explicó que la intención es proteger a los Estados Unidos. Sin embargo, los medios y los comentaristas continuaron colgados del ancla del muro quizás para sobrevivir a su enfrentamiento con quien continuamente los confronta. No habló de deportar, ni de acabar con el DACA, habló de proteger las fronteras para que no se sigan filtrando por ella los carteles de la droga, para evitar que los estupefacientes lleguen a Estados Unidos de la mano de bandas criminales y violentas. Expuso sus razones presentando al padre de un hombre asesinado por un inmigrante ilegal y acariciando las políticas que para su administración van a complementar la lucha contra la violencia, como son la educación o la ayuda en el tratamiento a los dependientes de la droga.


“Hemos defendido las fronteras de otros países mientras dejábamos completamente abiertas las nuestras”, explicaba Trump. “Hemos gastado miles de millones de dólares en el extranjero, mientras nuestras infraestructuras y viviendas se destruían”. Por eso prometió carreteras, autopistas, puentes y sobre todo, puestos de trabajo.


Habló entonces de una reforma migratoria, al estilo de Canadá, en base a méritos. Pero para los medios la referencia es global, “Trump contrario a la inmigración”, titularon muchos. No destacaron que propuso que los inmigrantes tengan un estatus dentro de los Estados Unidos que les permita producir y pagar impuestos, que les permita establecerse y crear empleos para los americanos.

“Creo que una reforma migratoria real y positiva es posible, siempre que nos enfoquemos en tres objetivos: mejorar los trabajos y los salarios de los estadounidenses, reforzar nuestra seguridad nacional y restaurar el respeto por nuestras leyes”, señaló.

En cuanto a las prohibiciones de entrada a  los musulmanes, señaló que no podía permitir que en Estados Unidos pudieran hacer vida los terroristas, y por ello señaló que consideraba una irresponsabilidad aceptar la entrada de refugiados de ciertas partes del mundo. No se puede aceptar que “Estados Unidos se convierta en un santuario para extremistas”

Quizás uno de los puntos que más dolió a los demócratas y a sus simpatizantes fue el anuncio de revocar el Obamacare, porque “está fallando”. “No es una elección, es una necesidad”.

Enumeró  los inconvenientes de esa política de salud bautizada con el nombre de su creador, Barack Obama, que obliga a los americanos a pagar un seguro y si no lo hacen son multados, un seguro que ha ido subiendo año tras año y que ha encarecido los costos de los seguros de salud. Ofreció a cambio que el estado puede ayudar a financiar el pago de los seguros médicos pero con una política que no obligue a que no sean tan costosos como hasta ahora.

Defendió la posibilidad de que los ciudadanos puedan escoger qué tipo de seguro médico quieren obtener y planteó darle más recursos a los estados para el Medicaid (el seguro gratis del Estado para los que menos tienen). En este orden de propuestas, también se refirió a la necesidad de que los laboratorios bajen los precios de sus medicamentos, los cuales dijo que son inflados artificialmente.

Trump habló del comercio, de los tratados, de sus relaciones con los países amigos, de su intención de acabar con el Isis. “Estados Unidos está dispuesto a encontrar nuevos amigos y a forjar nuevas alianzas donde los intereses comunes coincidan. Queremos la paz donde quiera que se encuentre. Hoy, EEUU es amigo de antiguos enemigos. Algunos de nuestros mayores aliados, hace décadas, combatieron en el otro lado durante las guerras mundiales”.

Finalmente habló de un país fuerte, unido, con valores y pidió el compromiso de todos para lograrlo. “El tiempo de los pensamientos pequeños ha terminado. El tiempo de las peleas triviales ha quedado atrás. Solo necesitamos el coraje para compartir los sueños que llenan nuestros corazones. El valor para expresar las esperanzas que conmocionan nuestras almas. Y la confianza para convertir esas esperanzas y sueños en acción”…“Mi trabajo no es representar al mundo. Mi trabajo no es representar al mundo, mi trabajo es representar a los Estados Unidos”… Les pido a todos los ciudadanos que reciban con los brazos abiertos esta renovación del espíritu de los Estados Unidos”

Aunque muchos medios, especialmente los de izquierda resaltaron lo que han venido haciendo hasta ahora sobre inmigración, especialmente, las encuestas de la apreciación de los americanos no coincidieron mucho con esta opinión. De acuerdo con una encuesta de CNN, un medio que no está para nada cuadrado con el gobierno republicano, siete de cada diez televidentes encontraron el discurso positivo y piensan que con estas acciones el país irá hacia una mejor dirección. Aunque por supuesto, aclaran en la página de CNN, que la encuesta se hizo entre los que escucharon el discurso, no entre todos los norteamericanos.