Rechazo mundial a decisión del TSJ y venezolanos protestando en la calle son las reacciones a la dictadura



sentencia del TSJ


El gobierno debía de saberlo. La decisión del Tribunal Supremo de Justicia no iba a ser respetada por nadie, pero así actúan, incitando, dando pasos y probando. Por lo pronto los gobiernos del mundo han reaccionado y rechazado este acto del gobierno de Nicolás Maduro. La gente en la calle, en Venezuela, poco a poco comienza a protestar.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
La vida no vale nada si ignoro que el asesino tomó por otro camino y prepara otra celada…ese es un verso de una canción del cubano Pablo Milanés, fidelista en los tiempos en los que escribió esa canción…Eso es lo que hace el gobierno y sus secuaces, una celada tras otra, un insulto tras otro, un látigo a la dignidad. Así es la última la decisión del TSJ.

La complicidad no puede ser la alternativa. El mundo no puede callar y mirar a otro lado ante la aberración, ya no contra las normas y la legalidad, sino contra el hambre y el olvido, contra las armas que se enfrentan sin piedad a los estudiantes, a los que protestan, a los periodistas, al pueblo. 

No es que ahora se quitaran la careta, que dejaran de lado la piedrita de la Asamblea Nacional que les molesta infinitamente, es que el mundo tiene que abrir los ojos y dejar de creer en un gobierno que tiene “legalizados” a un grupo de malandros armados y tarifados para que salgan a la calle a agredir cualquier protesta, de lo que sea, de jóvenes, de ancianos, de mujeres, de políticos…de lo que sea.

El mundo se tiene que dar cuenta que la Guardia Nacional, enfundada hasta las puntas de los dedos en protección, golpea sin piedad a los que están desarmados, a quienes tienen como única arma, la valentía. Porque el miedo ya lo inocularon en la población, se lo dieron como medicina en lugar de asegurarse de la salud de los enfermos, lo ponen en los platos vacíos de los más pobres, de los ancianos a los que la pensión del Estado no les alcanza ni para respirar.

El mundo se tiene que dar cuenta que cada día dan un paso más en la aplicación de la dictadura, que mientras los gobiernos discuten si hay o no democracia, el gobierno venezolano va dando pasos seguros en romper el orden constitucional. Lo hacen a nivel nacional y a nivel internacional, premeditadamente.

Hoy cuando por fin el planeta reacciona ante lo que sucede en Venezuela, en un país que fue rico y próspero, se van uniendo las voces para denunciar la dictadura.

La calle empieza a despertarse de nuevo. La Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, decide presentar justamente hoy su informe del año 2016, para finalizar con unas palabras que han corrido como pólvora: La sentencia del Tribunal Supremo de Justicia rompe el orden constitucional…en nombre de los casi diez funcionarios y los casi tres mil fiscales llamamos a la reflexión para que se tomen los caminos democráticos…llamamos a la reflexión para el respeto a la Constitución. La Fiscal consiguió los aplausos de pie de los que allí estaban.

La Cancillería había amanecido envalentonada. Un comunicado negaba que había habido un golpe de estado, “por el contrario, sus instituciones han adoptado correctivos legales para detener la desviada y golpista actuación de los parlamentarios opositores declarados abiertamente en desacato a las decisiones emanadas del máximo Tribunal de la República”…”Una arremetida del la derecha internacional”…Las mismas palabras que ya parecen hasta huecas, escribían la declaración matutina. Hasta que las horas del día han comenzado a torcer su voluntad. Delcy Rodríguez, la canciller venezolana, mano derecha e izquierda del gobierno que iba a ir hasta el Tribunal Supremo de Justicia, enarbolando su poder en el gobierno para apoyar la sentencia que de un plumazo desconoce a la Asamblea Nacional y le da poderes casi que monárquicos a Nicolás Maduro, ya no asistirá. Se suspende la convocatoria por ahora.

Los acontecimientos sin embargo empiezan a desbordarse. Los diputados de la Asamblea Nacional han decidido defender lo que el pueblo les dio y han sido atropellados por las fuerzas de represión del Estado, la Guardia Nacional y los colectivos.

Venezuela vuelve a vivir un pico en el paso de su dictadura.