Dictadura pura y dura, dicen en los chats

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dictadura


Los diccionarios son claros, Dictadura es “régimen político en el que una sola persona gobierna con poder total, sin someterse a ningún tipo de limitaciones y con la facultad de promulgar y modificar leyes a su voluntad”. Los deseos de Hugo Chávez de convertir al país en el mar de la felicidad cubana, se han materializado.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
El mundo entero habla de dictadura, golpe de estado, Madurazo. Los chats de todos los venezolanos con amargura expresan la nueva realidad con la que amaneció el país, “un zarpazo a la Constitución”, “a la legalidad”, “dictadura pura y dura”, dicen otros, “sigamos ofreciendo flores a quienes nos imponen bayonetas”, escriben desde afuera. Cada quien expresa lo que siente, lo que debería haber sido y no fue. Cada quien mirando su nevera, vacía como el porvenir. Los países de América, quizás estén dándose cuenta dos días después, que hicieron un triste papel, que por más que gritaron, denunciaron y no quisieron adelantarse a los hechos, probablemente el gobierno venezolano, los sorprenda a ellos también y antes de que lo boten se va.

Verán ahora, si tenía razón tiene Luis Almagro, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos. Ya lo ha dicho dos veces, a la tercera quizás ya no importe que la OEA apoye su propuesta, porque al gobierno venezolano le tiene sin cuidado la opinión internacional.

La oposición expresa su inconformidad y reacciona sin herramientas, porque no las usó bien cuando las tenía que poner sobre la mesa. Haber aceptado la desincorporación de los diputados de Amazonas, fue el primer error. Algunos opositores, haciendo el juego de sobrevivir en su espacio público no aportan nada bueno. Las compañías extranjeras, los rusos, los chinos, los iraníes, sin preocuparse demasiado por lo que está ocurriendo. Ellos a lo suyo, a los negocios ventajosos.

Ese es el panorama. La declaración sin el diploma por escrito de la realidad. Un gobierno que permite que los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, sentados en sus sillas sin ni siquiera tener las condiciones para ello, nombrados a última hora por un gobierno que recibió el zarpazo democrático del pueblo cuando le dio pocas opciones en la Asamblea Nacional, es el que usurpa las funciones de la Asamblea elegida democráticamente en diciembre del 2015.


Los diccionarios son claros. Dictadura es un “régimen político en el que una sola persona gobierna con poder total, sin someterse a ningún tipo de limitaciones y con la facultad de promulgar y modificar leyes a su voluntad”. Eso es lo que le permitió el TSJ a Nicolás Maduro.


La decisión del TSJ señala que “mientras persista la situación de desacato y de invalidez de las actuaciones de la Asamblea Nacional, esta Sala Constitucional garantizará que las competencias parlamentarias sean ejercidas directamente por esta Sala o por el órgano que ella disponga, para velar por el Estado de Derecho”. Por el órgano que ella disponga. Muchos hablan de una Asamblea paralela.

La Ley de Hidrocarburos es la excusa perfecta. Si no hubiera sido esta ley hubiera sido otra. Sin embargo, esta ley es muy importante porque es la que les va a dar parte del dinero que necesitan, ¿para qué?, para medio mantener a una población que se conforma con cualquier regalo, para que salgan a tirar palos y piedras cuando se lo pidan y a aplaudir cuando sea necesario.

La Constitución, ese librito azul que mandó a imprimir en tamaño de bolsillo Hugo Chávez, al final tiene para ellos su razón de tamaño. Pequeñas páginas con muchas letras que caben en cualquier hueco, en cualquier papelera por diminuta que sea, para hacer caso omiso de la Ley suprema y borrar las líneas y reescribirlas a su antojo.

El artículo 33 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, es el que da la excusa. Se refiere a  “La constitución de empresas mixtas y las condiciones que regirán la realización de las actividades primarias” y en su explicación señala que se “requerirá la aprobación previa de la Asamblea Nacional, a cuyo efecto el Ejecutivo Nacional, por órgano del Ministerio de Energía y Petróleo, deberá informarla de todas las circunstancias pertinentes a dicha constitución y condiciones, incluidas las ventajas especiales previstas a favor de la República”. Esa parte no cabe en la nueva dictadura, simplemente ocupa mucho espacio en la Constitución de bolsillo y el gobierno a través de su brazo ejecutor, el TSJ, le dio una patada.

Así que de ahora en adelante por “decisión dictatorial”, el Ejecutivo Nacional si puede constituir empresas mixtas de acuerdo al artículo 33 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Eso si, el gobierno, a través del Ministerio de Energía y Petróleo, deberá informar a la Sala Constitucional las características y condiciones de esta empresas “incluidas las ventajas especiales previstas a favor de la República. Cualquier modificación posterior de las condiciones deberá ser informada a esta Sala, previo informe favorable del Ministerio de Energía y Petróleo”.  Listo, el Ministerio pasa la carpeta y se engaveta. Se regala y se subasta las riquezas nacionales, como dice Gustavo Tarre Briceño en la entrevista de Efecto Cocuyo.

El territorio nacional, las riquezas de su subsuelo, esa industria que Carlos Andrés Pérez, el gran enemigo de Chávez, nacionalizó, volverá de nuevo a manos extranjeras, seguro que con ventajas adicionales para las empresas internacionales, en vista de lo riesgoso que se ha convertido el país y su gobierno.

Todo el camino sin cortapisas, hacia el mar de la felicidad que prometió Chávez antes de morir.