En el discurso de la Canciller Rodríguez no existe la pobreza y el hambre



rodríguez


Pidió la palabra en la OEA y se la dieron. Eso si, también le recordaron que Venezuela está morosa, muy morosa. La Canciller Delcy Rodríguez no recordó las cifras que debe, cuando leyó todo lo que el gobierno socialista ha regalado en petróleo, educación y electricidad a otros países de la región y le ha negado en le presupuesto al pueblo venezolano.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
La representación de Venezuela en la Organización de Estados Americanos además de mentirosa, está morosa. ¡Qué pena, vergüenza, indignación! fue escuchar el reclamo de la delegación de Paraguay cuando le recordó a la Canciller Delcy Eloina Rodríguez Gómez, que el pedir una reunión para contar su particular visión del país, le costaba a la Organización de Estados Americanos, a todos los miembros, seis mil dólares. Y le reclamó que esta solicitud de pedir la palabra, la hace Venezuela cuando sin ningún resquicio de pudor, obvia que le debe a la organización continental, como país miembro, “la cantidad de ocho millones, 764 mil dólares”. !Es como si el dueño de un apartamento que tiene años sin pagar el condominio, va a una asamblea a criticar a la Junta de Condominio¡ ¡Qué pena con esa señora!

La embajadora de Paraguay, Elisa Ruíz Díaz pidió la palabra tras la intervención de la canciller Rodríguez y le reiteró en primer lugar, que lo sucedido en su país en el 2012, no fue un golpe de estado si no un juicio político constitucional, en referencia a la destitución del Presidente Fernando Lugo. Fue muy diplomática, la embajadora Ruíz Díaz, porque no se refirió a la actuación injerencista y “golpista” del entonces canciller Nicolás Maduro en su país. Pero si le dijo en tres frases, lo que los venezolanos que estaban viendo la intervención en directo pensaban de lo que leía la representante de Maduro.

En primer lugar le dio la primera y elegante cachetada, al felicitarla por el “envidiable desarrollo social que la prensa internacional transmite sobre Venezuela”. Contundente. No hay país alguno, que no dibuje cada día la situación de hambre y falta de salud que vive el pueblo venezolano. No hizo falta decirle más nada. Hay un refrán que dice que a buen entendedor, pocas palabras.

Después, ante tanto insulto de la Canciller Rodríguez hacia la OEA, y su Secretario General, Luis Almagro, la embajadora Ruíz le señaló que Venezuela se sienta y ocupa una bancada en esa organización que ella calificó de oprobiosa. Es decir, casi que le dijo “si note gusta, para qué quieres estar. Y más, cuando ni siquiera pagas la entrada”.

Fue un discurso de unos 43 minutos, que debió amenizarse con la canción de “vamos a contar mentiras, tra la la, vamos a contar mentiras”. Delcy Rodríguez, con una blusa de seda, sin perlas...Eso si y con una marioneta a sus espaldas, que tal como si fuera un muñequito de taxi movía constantemente la cabeza como para reafirmar las palabras de su jefa, se dedicó a describir un país irreconocible para los venezolanos y a criticar a Almagro y a los imperialistas, derechistas, oligarcas, que tienen la intención de invadir a Venezuela. Porque según ella, esa es el fin del informe, invadir para quedarse con las riquezas del país y desbaratar todo lo que han hecho ellos, los socialistas de Nicolás Maduro y Hugo Chávez, por erradicar la pobreza. Esa, dijo, es la intención del capitalismo salvaje, instaurar de nuevo la pobreza en el país.


La pobreza que se extiende en todo el territorio nacional, las familias viviendo en las calles, los hospitales desasistidos, la falta de medicinas…no existen. Al menos, no en el discurso escrito de la Canciller.


Lo que hace Cuba con las riquezas venezolanas, nada tiene de expoliación, lo que ha hecho este gobierno acabando con las reservas naturales del país y robándose su patrimonio, tampoco. Venezuela, según Rodríguez repitió una y otra vez, ocupa el puesto 71 en el índice de desarrollo social, “por encima “de siete de los países” que firmaron un comunicado exigiendo sanciones a Venezuela”.

De todo lo que dijo la Canciller Rodríguez solo algo se podría asomar a la verdad, y es la cantidad de dinero que han repartido para comprar conciencias en Latinoamérica y el Caribe. Relató lo que habían invertido para superar el analfabetismo en otros países, habló de las inversiones que hicieron en generación eléctrica en naciones como Haití y Nicaragua, de las ayudas en petróleo. Pero nunca dijo nada de la ayuda humanitaria que por fin, y con dudosos fines, decidieron pedir en la Organización de las Naciones Unidas. ¿Cómo se explica que un país con un envidiable índice de desarrollo social, tenga que pedir ayuda sanitaria?

Agradeció, eso si, la carta de los tres bizarros mosqueteros José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martín Torrijos, hablando de la importancia del diálogo y calificó a Luis Almagro, secretario general de la OEA, como “militante contra el diálogo”. Si no dijo nunca que el diálogo no había sido cumplido por el gobierno, ni incluyó en el presupuesto de sus gastos en el mundo, los pagos por los favores recibidos, tampoco aclaró que el Vaticano, que estuvo un tiempo en esa comisión, no firmó esa cacareada carta asegurando que el diálogo es la única solución.

La artillería la montó el gobierno este fin de semana, lobbies, pagos, cartas y compras, están en el ala de negocios. El fin es atacar, para defenderse. Nunca cambiar. Del lado “imperialista” ya no está Barack Obama, el peor amigo de Raúl Castro. Todavía esta Thomas Shannon que hoy se reunía con Donald Trump, el secretario de Estado Rex Tillerson y con el vicepresidente, Mike Pence.

Por lo pronto, uno de los más duros críticos del gobierno de Maduro y Rodríguez, ese representante del que ella habló hoy en su discurso sin nombrarlo, Marco Rubio, también hizo su tarea de lobby y le recordó a República Dominicana, El Salvador y Haití de cara a la votación sobre Venezuela en la Organización de Estados Americanos, que va a ser difícil defender la asistencia estadounidense que reciben de los previstos recortes en el presupuesto, si ellos, a su vez, no salen a defender la democracia en la región, según declaró a El Nuevo Herald.