Venezuela huele a azufre gracias a la revolución

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¿Quien iba a pensar que el azufre al que recurrió Chávez en la ONU para repudiar a George W Bush, sería el único componente que se consigue para curar la sarna? Cada día más venezolanos sufren esta enfermedad, una dolencia erradicada casi que en la Edad Media, y que la revolución horrible se ha encargado de instalar en los hogares del país.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Desde hace más de dos meses Yuse llora todas las noches. Puntos rojos aparecen en su cuerpo y pican, pican mucho. En el colegio las maestras le comentaron a su mamá que la niña, que es una excelente alumna, se rasca el cuerpo todo el tiempo. Tiene 8 años y es una víctima más de la indolencia de un gobierno que está ahí para sobrevivir, para arrasar con la vida.

Lina, la mamá de Yuse. Cogió una mañana a su muchacha después de pasar una noche de perros y se fue para el hospital. Allí la vieron y le dijeron lo que repiten cada día, cada hora, a todo el que se acerca rascándose el cuerpo, “su hija tiene sarna”. ¡¿Sarna?, pero si la sarna es lo que tienen los perros de la calle!…

Esa es la enfermedad tópica que sufren los venezolanos de esta revolución del siglo XXI. Una de las tantas anomalías que se sufren en esta revolución.

La sarna es una enfermedad erradicada del mundo moderno desde hace muchísimos años. Si a alguien poco leído le comunicaran algo sobre esa afección, no lo podría creer, porque los seres humanos difícilmente sufren hoy en día de sarna. Ese trastorno de la piel que causan los ácaros, animales microscópicos, arácnidos para ser precisos, era común en las épocas medievales, pero en el siglo XXI es impensable. Pero todo lo hecho en revolución es posible, porque la revolución en si es una plaga que ya dura 18 años.

El nombre médico de la sarna no suena al oido tan horrible, o por lo menos no suena a perro, suena a enfermedad, a dolor, a irremediable. Escabiosis. Una de las razones de su aparición es por condiciones insalubres como el hacinamiento o la carencia de agua. Dos características fundamentales del socialismo del siglo XXI.

Los médicos le recetaron a Lina un desparasitante y una crema. ¡qué fácil! el diagnóstico y su solución es una receta médica. Normal. El problema en Venezuela es que no hay. Una cosa tan básica como medicina para desparasitar no existe en las farmacias, como tampoco existen las cremas a base de permetrina, el ingrediente esencial para curar la sarna.

Remedios caseros, una crema que le regalaron en algún lado, no han servido de mucho. Le dijeron que la bañara con un jabón con azufre, pero a Yuse eso le causa más dolor y se le pone horrible el cuerpo. En los CDI recomiendan plantas. Así es como lo solucionan en el mar de la felicidad. 

Un día Lina consiguió una de las tantas alternativas médicas que le sugirieron enfermeras y médicos, y la farmacia le comunicó que no se la podía vender porque solo tenían para los hospitales.

La sarna continúa avanzando en el cuerpo de Yuse. Ya llegó a los brazos de Lina y de José, el padre de la niña. Su abuela Rosa, que no tiene medicinas para su salud, que tiene un hijo con esquizofrenia a quien no le pueden dar de comer en el cetro donde lo mantienen, también la sufre.

En las bolsas Clap que nunca llegan tampoco no hay desparasitantes, ni bacitracina, ni permetrina, ni baycuten. No hay nada.

En septiembre del año pasado en El Universal, un periódico que no se identifica precisamente con la oposición, se reportaba que los venezolanos toman pramectina, -parecido el nombre a la permetrina humana- medicina creada para los perros para solucionar el problema de la sarna.

Tanto que habló el difunto Hugo Chávez sobre que los venezolanos comían perrarina y ya ni los perros pueden comer ese producto que se ha convertido en todo un lujo. Ahora es el desparasitante de perros a lo que recurren…y eso cuando hay.

El viacrucis de Lina es horrible, doloroso. Sus cuerpos están llenos de ronchas y los médicos les insisten en que deben curarse porque se puede complicar la enfermedad y producir piodermitis o lesiones al corazón. ¿Sabrá el gobierno del sufrimiento de ese pueblo del que tanto habla?

Uno de los remedios básicos, “caseros” por así decirlo, es el azufre. En jabón o mezclado con vaselina. ¿Quién lo iba a decir?…¡Azufre!…Cuando Chávez se paró en las Naciones Unidas y se dispuso a hablar después que lo había hecho George W Bush el Presidente de los Estados Unidos, comenzó diciendo ¡Aquí huele a azufre!. Aquella frase dio la vuelta al mundo y el culpable de la Venezuela de hoy, fue entronizado por la izquierda mundial por haberse atrevido a decirle en su tierra al imperialismo que era más o menos un diablo. Hoy Venezuela huele a azufre, porque la sarna se cuela por todos los hogares, no hay medicina y lo único que funciona, mientras haya, es el azufre.

Esa es la revolución un país sin agua, con racionamiento desde hace más de 30 meses. Ya ni se preocupan en hablar del Niño o de la Niña, ya ni siquiera ponen excusas para no hablar de la corrupción, de cómo se robaron los reales del mantenimiento de las represas.

En el portal El Estímulo, un trabajo de Carlos Hernández cuenta cómo obtienen el agua los venezolanos de distintas partes de Venezuela. En Caracas, hay lugares que sacan con mangueras el agua del Guaire, ese río inmundo que Jacqueline Farías y Chávez juraron que sería casi que un paraíso y que hoy con la revolución está más podrido que nunca.

El país entero sucumbe en las enfermedades, en la podredumbre, en el mal recuerdo de un hombre que entregó sus riquezas a una dictadura para convertir un país rico en el despojo de sus palabras.