Rafael Correa empieza a vestirse de dictador



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Los presidentes del club de los socialistas del siglo XXI, han definido sus políticas de forma parecida. Tratando de parecer democráticos, al final todos han ido cayendo uno a uno. Las pocas instituciones que sobreviven han logrado que sus abusos sean revelados. Ellos se resisten a sucumbir  y Rafael Correa no es una excepción. Al no dejar entrar a Lilian Tintori al país, el Presidente ecuatoriano actúa como un dictador latinoamericano cualquiera. Serán complicados los días por venir.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Como auténticos dictadores. Así se comporta el socialismo del siglo XXI, ese club de amigos que inventaron los presidentes latinoamericanos utilizados por Fidel Castro y que sobrevivieron en las últimas dos décadas gracias al petróleo venezolano y a la corrupción de empresas como Odebrecht. Pero hay un refrán que dice que entre cielo y tierra no hay nada oculto y al final todo se descubre y todo tiene su final. Es ley de vida.

En estas vueltas del mundo, cuando los de arriba quedan abajo o viceversa, se han ido descubriendo las vagabunderías de estos personajes que se llaman obreros, defensores del pueblo, enemigos de la oligarquía, y todas esas definiciones que esa izquierda tan acomodaticia a sus intereses proclama a voz en grito para justificar la hipocresía de su mandato. Poco a poco se han ido develando las corrupciones y barbaridades que cometieron todos estos mandatarios y como la mayoría quiso disfrazarse de demócrata, la vida les fue cobrando cada una de sus fechorías.

Cayó la Kirchner, (Cristina), le siguió Dilma Rousseff, luego Luis Ignacio Lula Da Silva encontró que la justicia le desnudó de su apariencia de obrero, Evo Morales se encontró con que su pueblo le dijo que no lo quería ver en una nueva legislatura y ahora le tocó el turno a Rafael Correa, a quien le dieron un primer golpe a su insolencia.

Quedan en el club, Nicolás Maduro, que elude a como de lugar las elecciones y su mentor, Raúl Castro, que continúa encerrándose en una férrea dictadura, aunque junto con la izquierda mundial que le sirve de satélite asegure que Cuba es libre y soberana.

Pero es Rafael Correa quien ahora se tambalea dentro del juego democrático y Nicolás Maduro, pierde todos sus puntos a nivel internacional. El primero, que ha actuado dentro de los mismos esquemas del máximo representante del socialismo del siglo XXI, Hugo Chávez y ahora de su sucesor, Maduro, empieza a demostrar su rabia y su intolerancia. Lo que sin duda no lo llevará a ningún buen lugar.

Lilian Tintori, la esposa de Leopoldo López, la misma que igual viaja por el mundo que por todos los rincones de Venezuela, fue a Ecuador. En el aeropuerto de Guayaquil la filmaron, le retuvieron el pasaporte y no la dejaron entrar al país, donde iba a reunirse con el candidato opositor Guillermo Lasso, el mismo que le impidió al candidato del gobierno ganar en la primera vuelta.

Rafael Correa decidió, igual que lo hacen los de la izquierda populista del siglo XXI, vender el sofá. Si, tal cual como el chiste en el que el marido consigue que la esposa le es infiel en el sofá de su casa y para remediar la situación decide vender el sofá. Así actuó. No dejó entrar a Lilian Tintori tal vez para impedir que los ecuatorianos conozcan directamente cómo en Venezuela se violan los derechos humanos de los mas de cien presos políticos. Al hacerlo, al prohibir, al impedir la entrada de una persona libre, Correa se alineó en la misma línea política de sus homólogos venezolanos y cubanos, la violación de los Derechos Humanos.

Con este acto Correa fue inclusive más allá que el gobierno venezolano cuando le quitó los pasaporte a la candidata presidencial de ese país Cynthia Viteri y a su comitiva el día que se le ocurrió ir a visitar a Leopoldo López a la cárcel de Ramo Verde. Pareciera que el líder de Voluntad Popular es una sombra que perturba a los dos mandatarios.

Los medios de comunicación de todo el mundo reflejaron la noticia. “Correa le niega la entrada al país a Lilian Tintoti”…sin explicaciones…”Fui expulsada de Ecuador”.

Guillermo Lasso inmediatamente describió los hechos y en su Twitter recalcó que en Ecuador no se cumple el estado de derecho, “Si seguimos así vamos camino a Venezuela”

El Presidente que habla de justicia, igualdad y pueblo, empieza a vestirse de dictador.