Se derrumba hegemonía del socialismo del siglo XXI, Ecuador a segunda vuelta





La presión en la calle fue fundamental. En Quito y en Guayaquil los ciudadanos salieron a exigir resultados, al final el presidente del CNE tuvo que asegurar que aunque sin resultados definitivos, la tendencia es muy marcada hacia la realización de una segunda vuelta. Guillermo Lasso, el candidato opositor,  dijo “que estamos aquí para anunciar la libertad en el Ecuador”. Habrá que esperar hasta el 2 de abril.


Cuando hace unos 15 días Rafael Correa se paseaba por España rodeado de decenas de guardaespaldas, no podía imaginar que la cosa se le iba a poner tan de color de hormiga a su partido y al candidato que designó para continuar en la misma línea de su socialismo del siglo XXI con el estilo ecuatoriano.

Pero las elecciones se hicieron, y al contrario de como sucede en la mayoría de los países del mundo, el gobierno de Correa se plegó a dar los resultados al estilo más puramente venezolano y anunció que tardaría tres días en proclamar al ganador. Lo que no contaban las autoridades es que los ecuatorianos están cansados de pertenecer a este eje de corrupción y autoritarismo que nació con Hugo Chávez Frías, gracias a su petróleo y a su socio Luis Ignacio Lula Da Silva y su Odebrecht.

Así que, aunque la oposición fue dividida al proceso, el candidato de Correa, Lenin Moreno por muy pocos puntos, por décimas, no logró el 40% necesario para declararse vencedor y no tener que ir a una segunda vuelta contra su rival más cercano, Guillermo Lasso. Una segunda vuelta que podría enredar la bicicleta del socio del club de amigos del socialismo del siglo XXI, ahí comenzaría a entrar Ecuador en el nuevo camino de América Latina, en el que para nada entran las mismas caras que han definido en los últimos 18 años, el rumbo autoritario.

Por lo pronto, aunque contó con el apoyo de Maduro desde Venezuela o la colombiana Piedad Córdova, el partido de Correa no alcanzó la mayoría en la Asamblea Nacional. Los paralelismos con Venezuela cada vez son más evidentes. La mayoría que tenía el partido oficialista Alianza País y que gozaba de 100 diputados de los 137, con las elecciones del domingo 2o de febrero, quedó reducida a 67 puestos, frente a 64 de la oposición que acudió dividida a la contienda electoral. Quedan por determinar los seis escaños elegidos por los votantes del extranjero, presumiblemente más inclinados hacia la oposición. Con estos números de la Asamblea, el partido de Correa no tendrá la amplia mayoría que tenía desde 2009 y que le permitió el control del poder judicial y del electoral.

Por lo pronto los ecuatorianos han hecho vigilia en los alrededores del Consejo Nacional Electoral para exigir que se den los resultados. Por lo pronto también se han elevado las denuncias por fraude. Ante los primeros anuncios del CNE, el candidato Lasso manifestó que “Huele mal eso. ¿Cómo se van a demorar tres días por un 12%, cuando ayer (por el domingo) en dos horas, o en media hora, ya tenían escrutados un 12%?”. Pero presión es presión y ya el presidente del organismo electoral, Juan Pablo Pozo tuvo que decir que “La tendencia no podría cambiar, porque está marcada”, aunque por no dejar haya insistido en que los resultados no son los definitivos.

Así que la emoción que había despertado en Correa, y que se había en un principio atrevido a celebrar, cayó por los suelos como cayeron los socialistas del siglo XXI en Argentina, Brasil y Perú.

La segunda vuelta será el 2 de abril. A Lasso le toca ahora aglomerar a todos los partidos de la oposición que juntos lograron más del 50%. Y los partidos de la oposición tienen que dejar de un lado el personalismo y apoyar al candidato que podrá desmontar todo el aparato que construyó Correa a su alrededor. Por lo pronto Cynthia Viteri, del Partido Social Cristiano, quien obtuvo la tercera posición, ya anunció su respaldo a Lasso.

Por supuesto, a Correa le costará admitir que perdió en la primera vuelta. Que su pueblo se cansó.

Como dijo Guillermo Lasso cuando se difundió la noticia sobre que es prácticamente imposible que no haya una segunda vuelta “gracias a ustedes estamos aquí bajo el sol quiteño para anunciar libertad en el Ecuador”.