Los países del socialismo del siglo XXI Callan sobre Odebrecht





Las denuncias han sido claras, pero los presidentes del club de amigos de Lula Da Silva y Hugo Chávez, que se dejaron acariciar por los sobornos de Odebrecht, no hablan nada al respecto. Alguna frase sobre que investigarán se cuela en un discurso, pero tratan de tapar cualquier información. En Cuba son los peores, el hermetismo es infinito.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Odebrecht. La compañía constructora que ha explotado de pronto como la gran corruptora de varios países y que ha revelado cómo los altos dirigentes de gobiernos latinoamericanos se dejaron engrasar las manos con altas sumas de dinero ofrecidas por los favores recibidos, es ahora la que ha destapado a los buenos y malos de cada país. 

El escándalo Odebrecht estalló en Brasil hace unos meses y el “incólume” Luis Ignacio Lula Da Silva comenzó a ver cómo se iba salpicando su vida y la estela de obrero, antiimperialista y honesto. Se descubrió que todo era de cara a las gradas porque sus bolsillos si se habían llenado de la mejor representación del imperialismo yanki, los dólares verdes con los que llenaba sus cuentas y compraba voluntades a sus socios del Foro de Sao Paulo y a otros cuantos presidentes, ministros, gobernadores y alcaldes latinoamericanos.

Eran los tiempos en los que el club de amigos socialistas se daban la mano y repartían sonrisas. Estaban firmes ante sus procesos frente al común enemigo dibujado por los Castro en Cuba, el imperio norteamericano. El petróleo de Hugo Chávez, también se ponía encima de la mesa para comprar las voluntades de los países más pobres que poco tenían en sus presupuestos para poder hacer grandes puentes, autopistas o estaciones de metro. Todo estaba pintado con la directriz de Cuba. Chávez ponía el petróleo y Lula Da Silva la compañía privada Odebrecht, y listo, los dólares del país brincaban directamente a corromper las voluntades.

Así iba todo viento en popa, hasta que en Brasil se comenzó a investigar y el presidente de Odebrecht, Marcelo Odebrecht cayó preso en marzo del 2016, Lula da Silva comenzó a ser blanco de varias investigaciones en lo que se llamó la operación Lava Jato, -sobre la corrupción en Petrobras, la compañía de petróleo de Brasil y Odebrecht- y Dilma Rousseff fue destituida de su cargo como Presidente. 

Pero como entre el cielo y tierra no hay nada oculto y siempre se descubre la verdad, el 22 de diciembre pasado el  Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló que 12 países recibieron 788 millones de dólares en sobornos por parte de Odebrecht a cambio de contratos en 12 países de 2001 a 2016.

Por supuesto que los países del club de amigos del socialismo del siglo XXI cayeron en el saco de la corrupción, en la que se inflaban los proyectos para poder agarrar del presupuesto nacional lo que no les pertenece. Ahora, cuando el panorama ya no pinta tan claro, algunos países han comenzado a abrir investigaciones. Ya sus presidentes no están en la línea del “bolivarianismo” y han puesto en manos de la justicia las denuncias. Esto por supuesto no pasa en los amigos chavistas. Nicaragua se ha callado, Bolivia tampoco ha levantado la voz, Nicolás Maduro, después de pasado un tiempo dijo que investigaría, aunque la primera medida que tomó al respecto fue detener y expulsar a dos periodistas brasileños que decidieron ir a Venezuela a investigar por su cuenta, Ecuador ha tapado los comentarios en vista de las elecciones del próximo fin de semana y Cuba, no habla.

Resulta que Cuba también podría estar en la lista y eso lo están investigando desde Brasil, pero como en la isla el hermetismo es como una caja fuerte con una contraseña generada por Safari, poco se sabe. Solo que hay una ampliación del Puerto de Mariel y la reparación del terminal de La Habana. 

Señala el portal martinocias.com que se estima que el aporte total de Brasil en la primera etapa de construcción en la terminal de contenedores y el dragado del canal de entrada del Puerto del Mariel en Cuba ascendió a cerca de $ 832 millones, además del pago de sobornos por unos 1.44 millones de dólares.

En la inauguración de la Zona de Desarrollo Económico del Mariel (ZDEM) en el 2014 estuvieron el Director General de Odebrecht, Marcelo Odebrecht, la Presidenta del Brasil, Dilma Roussef, el gobernante cubano, Raúl Castro, y el general de brigada Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, director del Grupo de Administración de Empresas (GAESA), perteneciente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y ex yerno y hombre de máxima confianza de Raúl Castro. En aquel acto, Dilma Roussef se refirió a Rodríguez López-Callejas y a Mauricio Odebrecht como los gestores principales de esta obra.

Lo que si ocurrió es que el El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social suspendió la financiación de 3.600 millones de dólares para 16 obras en Latinoamérica, incluídas la de la constructora brasileña en el megapuerto del Mariel. Ya el proyecto cubano había sido detenido por el Banco en mayo del año pasado.

En Cuba por supuesto nadie habla de esto. Es tema cerrado. Según el portal Cubanet, más del 70 % del comercio minorista en dólares de Cuba es dirigido por el general  Rodríguez López-Callejas, GAESA, un conglomerado de holdings conformados por 57empresas, dirigidas y operadas desde hace décadas por un rígido sistema de normas de referencias financieras basadas en las leyes del mercado.

Así que este militar, es el encargado de los negocios de la dictadura militar cubana. Todo pasa por sus manos. Con él tienen que reunirse aquellos que últimamente se han seducido por hacer negocios con Cuba. Así le pasó en su momento a Lula Da Silva. Así está hoy el ex presidente brasileño, que se ensució el nombre con el dinero de la corrupción.