La OEA vuelve a ser la esperanza de Venezuela

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De nuevo el mundo comienza a pedir la aplicación de la Carta Democrática Interamericana. Los últimos acontecimientos de Venezuela, las acciones del gobierno en contra de la libertad de expresión y los escándalos que salpican al gobierno, perfilan en la opinión mundial, que la única salida a la crisis venezolana es el papel de la OEA.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
La Organización de Estados Americanos, OEA, ha comenzado a moverse de nuevo en la búsqueda de una salida para Venezuela. Ese fue el camino inicial, el que había planteado Luis Almagro y que el gobierno intentó por todos los medios boicotear. Apareció el diálogo y los tres ex presidentes. Apareció la interposición del gobierno de Barack Obama y del Papa Francisco, apareció el diálogo y entonces, aquel informe del Secretario General que la oposición aplaudió y esperaba que resolviera el futuro incierto, se enterró en la última gaveta del escritorio más escondido de la organización.

Pero el mundo da muchas vueltas y lo que estaba en el limbo, volvió de nuevo a estar encima de la mesa.

Los últimos acontecimientos comienzan de nuevo a apuntar a la Carta Interamericana Democrática. El descrédito acelerado que en los últimos meses han menoscabado la imagen del gobierno de Nicolás Maduro, han empujado a que el planteamiento de Almagro tome vigencia.

Mucho han tenido que ver en los últimos días varios elementos. El primero fue Almagro, otra vez. Ante la visita del vicepresidente de la Asamblea a la OEA, Freddy Guevara, el Secretario General de este organismo americano, anunció que presentará un nuevo informe con los últimos desarrollos de la situación en Venezuela. Probablemente le será difícil ponerle coto final. Cada día se presentan situaciones diferentes, problemas más complicados, que aumentan la gravedad del informe que deberá entregar a todos los miembros.

A este compromiso se le une el del Presidente de Estados Unidos Donald Trump. A los pocos días de tomar posesión recibe a Lilian Tintori en la Casa Blanca, escucha de primera mano lo que sucede en Venezuela y publica un Tweet en su cuenta personal y en la cuenta oficial del Presidente de EEUU, pidiendo la liberación de los presos políticos y de Leopoldo López. En su momento Barack Obama pidió la liberación del líder de Voluntad Popular en un discurso, pero jamás se tomó una foto con su esposa Lilian Tintori, jamás la recibió en la Casa Blanca.

Hoy, Roger Noriega, un diplomático norteamericano del partido Republicano, aseguró que la administración de Obama no fue más fuerte con el gobierno de Maduro porque buscaba la estabilidad en la región y proteger “la seguridad” de Estados Unidos. Por eso fue uno de los impulsores más interesados en el diálogo.

Pero ahora es Trump. El Presidente americano ha anunciado que ha hablado por teléfono con los presidentes latinoamericanos Juan Manuel Santos, Mauricio Macri y Pedro Pablo Kuczynski. Hasta ahora no lo ha hecho con Maduro. En esas conversaciones con los mandatarios de Colombia, Argentina y Perú, todos han expresado su profunda preocupación por lo que sucede en Venezuela.

Macri, en conversación con medios españoles, aseguró que en Venezuela “no se respeta la democracia” ni los derechos humanos y expresó su rechazo a la decisión del Tribunal Supremo de Justicia venezolano, sobre lo que manifestó que “fue una ‘pseudoCorte’ Suprema la que confirmó una condena que no corresponde con Leopoldo López”. Otra opinión tajante.

España también ha vuelto a reiterar su apoyo a Leopoldo López y a los presos políticos venezolanos. El gobierno de Mariano Rajoy siempre ha estado con más decisión denunciando los atropellos venezolanos. Así dentro de este concierto de voces que han surgido en el mundo en los últimos días, el Presidente Rajoy publicó un Tweet coincidiendo en el tiempo con el de Trump. Un Tweet en compañía de Lilian Tintori, un Tweet reclamando la libertad de Leopoldo López y de los presos políticos venezolanos.

Al mismo tiempo los ex presidentes Felipe González y José María Aznar han pedido la aplicación de la Carta Democrática Interamericana como salida a la crisis que vive el país. Se hicieron acompañar de importantes dirigentes de la vida política y cultural de España, con la notable ausencia de José Luis Rodríguez Zapatero.

La figura del ex presidente español, irremediablemente está asociada al apoyo al gobierno de Maduro y al cobro de un trabajo de mediador que responde a unos intereses que definitivamente, en nada benefician al pueblo venezolano. La posición de Zapatero solo ha contado con el apoyo de los líderes de Podemos, el partido político español que nace  gracias a las contribuciones monetarias y estratégicas de Hugo Chávez. Hoy Ramón Espinar, de Podemos, se refirió al “importante” papel de Zapatero como mediador y criticó el papel de González. Ante la insistencia periodística sobre si estaba de acuerdo con la prisión de Leopoldo López, no tuvo más remedio que reconocer que nadie debe estar preso por sus ideas. Se le olvidó que Zapatero habla de “privados de su libertad”. Cuánto se parecen Zapatero y Podemos.

Lo que si es cierto es que hasta el color morado comienza a enrojecerse cuando lo indefendible trata de justificar lo injustificable.