Trump habló y los títulos en la prensa opacaron el discurso de Obama

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Barack Obama dijo adiós, sin perder la oportunidad de criticar a su sucesor. Los análisis en su mayoría destacaron que su gobierno no fue una maravilla, pero se va con una gran popularidad y con un discurso mediático que gustó. Trump decidió zanjar de una vez tantos titulares y dio su primera rueda de prensa tras ser electo, sabía que lo que él dijera, dejaría a Obama como periódico de ayer.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Los periódicos del mundo abrían sus primeras páginas de hoy miércoles con el discurso de Barack Obama. Los principales portales publicaban las fotos del Presidente saliente de Estados Unidos secándose las lágrimas y alertando sobre el riesgo en el que para él está la democracia. Volvía a ser noticia en los titulares que lo destacan como el Presidente que se va siendo un conciliador. De pronto se anuncia una rueda de prensa del Presidente electo Donald Trump, para contestar las preguntas de un gremio al que no le tiene mucho afecto y anunciar, entre otras cosas, que se separa de sus empresas dejándolas en manos de sus hijos aunque no sea una imposición del cargo. Las noticias de Obama quedan en historia pasada.

Barack Obama reunió en la ciudad en la que comenzó como político, a muchísima gente para pronunciar su último discurso. Una excelente puesta en escena, con más de 20 mil fanáticos de su gobierno. En primera línea su vice presidente Joe Biden con su esposa, Jill y Michell Obama junto a su hija Malia y su madre. La hija mayor Sasha fue la incógnita de la noche, una de las preguntas recurrentes en las redes sociales, dónde estaba. Se aclaró hoy, estudiando para un examen.

Habló durante una hora con un discurso meticulosamente pensado. Sabe que es mediático, que cautiva a la prensa y a las redes sociales, a los habitantes de las grandes ciudades, modernos, progresistas. Les dijo a los millones de televidentes lo que les había comunicado en su primer discurso en el 2008, “Yes we can”, si podemos y le agregó que “si pudimos”, pero aprovechó para veladamente hacer lo que ha venido haciendo desde que Trump ganó la presidencia y él sintió que no fue Hillary Clinton la que perdió la carrera, si no él particularmente, criticar las políticas del republicano.

Se refirió a los inmigrantes de quienes dijo que no debilitaron a Estados Unidos, “ellos abrazaron los principios de esta nación, y con eso el país fue fortalecido”, agregó que los inmigrantes musulmanes no deben ser atacados, habló de la importancia del cambio climático, la discriminación y Cuba.

Al final de su discurso, las televisoras americanas hicieron sus análisis, igual que en el día de hoy lo hicieron los diferentes medios de comunicación. Casi todos coincidieron en que el gobierno de Obama no fue muy destacado. Ninguna de sus políticas sobresalió, ni se consiguieron grandes avances. Ni siquiera con el ObamaCare, una política de salud que incluso ha sido mal calificada por muchos demócratas por sus deficiencias, ha sido un punto a su favor. Pero Obama es un Presidente popular.

Deja cinco guerras inacabadas (Siria, Irak, Yemen, Libia y Afganistán), problemas raciales acentuados y más de tres millones de inmigrantes indocumentados devueltos o deportados a sus países de origen. “Además, deja a la Rusia de Vladímir Putin –apenas afectado por las acusaciones de ciberespionaje lanzadas por Washington– como gran actor de la política internacional, a Irán como la potencia nuclear del mundo musulmán, a Israel abandonado en la ONU cuando arrecian las amenazas contra Occidente y a la dictadura comunista de Cuba rehabilitada sin sacar un preso de la cárcel” 

Trump acapara titulares

Ante este éxito mediático del Presidente saliente, Trump ofreció una rueda de prensa con montones de carpetas de manila sobre una mesa y delante de un nutrido grupo de periodistas que no son del agrado del próximo Presidente americano.  Acompañado por el vicepresidente Mike Pence y sus hijos. Inseparables.

Comenzó su rueda de prensa contando que se separa de sus empresas y ahí estaban como muestra todas las carpetas con documentos firmados para que sean sus hijos y un fondo fiduciario los encargados de manejarlas. Habló de las compañías que regresan a Estados Unidos gracias a sus negociaciones, al muro que insistió que México va a construir  y a lo extraordinario que es su gabinete ministerial, compuesto a su entender por los mejores hombres de trabajo. Una realidad, pocos son políticos, son empresarios exitosos. 

Su estilo no lo abandona ni con la investidura presidencial a pocos días en su vida. Ante una pregunta sobre sus declaraciones de impuestos, respondió lo que tantas veces ha dicho, sus declaraciones están siendo auditadas, no las va a presentar y que los únicos que están interesadas en ellas son los periodistas, porque los americanos que votaron por él no se preocuparon por eso.

Antes de adentrarse más profundamente en los temas de moda como el muro, Rusia y los ciberataques, Trump dejó hablar a una de las abogadas fiscales, Sherry Diller, del bufete encargado de traspasar sus empresas para que ella diera una explicación extensa a todas las preguntas que se han planteado acerca de los negocios de Trump, de su dinero y de cómo se va a manejar todo. Diller argumentó que la ley no dice que un Presidente no pueda tener empresas y manejarlas, pero que en cualquier caso Trump decidió separarse de ellas para que no haya ningún tipo de conflicto de intereses, pero se refirió a que este interés mediático ha surgido ahora porque en otras épocas no fue así y recordó cuando Rockefeller fue Vicepresidente.

Trump volvió a tomar el micrófono. Ya había hablado de la posibilidad cierta de que Rusia hackeara los servidores demócratas pero que también se descubrieron cosas como las ventajas que el partido le daba a Hillary Clinton, como cuando le dio las preguntas del debate o las referencias que ella hacía a su jefe de campaña. Sobre eso puntualizó que en el caso de que él hubiera sido el que tuviera las preguntas de antemano o hablara mal de alguno de los republicanos, hubiera salido en la prensa como un gran escándalo.


Desmintió que Rusia tuviera información confidencial sobre él, porque entre otras cosas dijo que siempre se ha cuidado mucho porque es una persona pública y sabe perfectamente que cuando viaja es espiado con muchos avances tecnológicos, por eso enfatizó que eso es mentira y para que no quedara dudas dijo que además él le tiene fobia a los gérmenes.


Por eso señaló que el fenómeno del hackeo también viene de otros países como China y piensa que con todo esto ha constatado que Estados Unidos no se protege lo suficiente, por eso en 90 días va a presentar un informe antihackeo.

Se molestó enormemente con la filtración de sus reuniones con las agencias de inteligencia americanas y no dejó preguntar al periodista de CNN porque divulgan informaciones falsas. Fue fiel a su estilo hasta unos días antes de asumir la Presidencia en unos actos que se aseguró serán muy bonitos.

Al final les dijo a los periodistas como si estuviera en su programa de televisión, trabajen bien o serán despedidos.