Relato de la juramentación del 45 Presidente de Estados Unidos, Donald J Trump

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El día comenzó temprano, con una ceremonia religiosa y la revelación del diseñador que vistió a Melania Trump, luego el encuentro entre las dos parejas presidenciales con la sorpresa que se llevó Michelle Obama y más tarde la presencia de todos los ex Presidentes para arropar al Presidente electo, en un ejercicio de democracia, respeto y unidad, que escucharon el discurso de Donald J. Trump, el Presidente 45 de Estados Unidos.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Desde la madrugada con un enorme frío, los americanos que quisieron acercarse a presenciar la juramentación del 45 Presidente de los Estados Unidos, Donald J Trump, pasaron por los puntos de seguridad que se habían instalado alrededor de El Capitolio. Grandes camiones con arena bloqueaban las calles adyacentes para evitar que ocurriera lo que ha sucedido en Europa, que “lobos solitarios” de grupos terroristas islámicos intentaran conducir un vehículo atropellando a la población.

Calculan que hubo unas 63 protestas durante la juramentación. El mayor número en una toma de posesión, solo una logró llegar y levantar sus pancartas durante el discurso de Trump, la de las “Pink Ladies”, pero fueron evacuadas inmediatamente por la policía. Habían alrededor de 28 mil personas de seguridad en la capital. Llegados de todas partes del país para asegurar que todo transcurriera pacíficamente.

Una de las manifestaciones fue en pro de la marihuana y al parecer la forma de protestar fue repartiendo cigarrillos de esta droga entre los presentes. Dicen que repartieron unos 4 mil.

Los actos comenzaron temprano con la visita de Trump, su familia, el vicepresidente Mike Pence y su familia y muchos de los colaboradores del gobierno del nuevo presidente de EEUU a una ceremonia religiosa en la Iglesia Episcopal St John. La llaman la Iglesia de los Presidentes.

A su llegada se vio por primera vez uno de los secretos que en este día esperan los ciudadanos americanos, el traje de la Primera Dama, Melania Trump. Fue Ralph Laurent el diseñador americano a quien ella encargó para diseñar su vestido en azul claro, con unos guantes del mismo color y el pelo recogido en un moño. Muchos comentaristas aseguraban que recordaba al estilo de Jackie Kennedy y ciertamente así fue.

Tras el culto religioso, Trump y su esposa se dirigieron a la Casa Blanca a tomar un café o un te con la pareja presidencial saliente, Barack y Michelle Obama. Lo mismo hicieron Mike Pence y su esposa al acercarse a compartir con el vicepresidente Joe Biden y su señora.

Al bajarse del carro Melania llevaba una caja de Tiffany, un detalle para la Primera Dama saliente, que por su cara, se sintió sorprendida, aunque ella había hecho lo mismo cuando fue a tomar el te en el 2008 y le dio un regalo a Laura Bush. El nuevo Presidente de Estados Unidos no toma te y dicen que tampoco café, tampoco toma alcohol en rechazo a las bebidas que se llevaron a su padre siendo joven.

Foto de AP

Las cámaras se trasladaron a El Capitolio donde fueron llegando los invitados especiales. Al principio llovía, luego escampó durante un rato. Se presentaron los diputados y senadores, aunque dejaron de asistir un grupo de demócratas en protesta por la actitud de Trump hacia la inmigración ilegal. Sin embargo, casi todos estaban allí. Luego fueron entrando poco a poco los ex presidentes de Estados Unidos, George W Bush y su esposa, Laura, su padre el ex presidente George Bush y su esposa Barbara, ambos con más de 90 años, tuvieron que se ingresados hace dos días en el hospital. También estuvieron Jimmy Cárter y su esposa, Rosalynn y el ex presidente Billl Clinton y su esposa la candidata demócrata que perdió ante Trump, Hillary Clinton. Fue muy aplaudida, aunque por cierto mostraba una profunda cara de cansancio.

La imagen reflejaba lo que es la democracia, un día en el que todos a pesar de la diferencia estaban todos unidos, sin discrepancias, celebrando el traspaso del poder, respetando la decisión del pueblo, respetando la Constitución, sin interpretarla y modificarla. Todos, a pesar de sus diferencias, estaban ahí unidos por el país.

Llegaron las dos parejas presidenciales a El Capitolio. Barack Obama con una corbata azul, el color del partido Demócrata y Donald J Trump con corbata roja, el color del partido Republicano. Entraron juntos y saludaron juntos hasta que les tocó el turno de entrar en el espacio donde uno dejaría de ser Presidente y el otro se convertiría en el nuevo mandatario americano.

Entraron primero Michelle Obama vestida con el color vino tinto y la esposa de Joe Biden, Jill, juntas y se colocaron del lado de los ex presidentes, luego lo hizo el Presidente Obama. Cuando le tocó el turno a Melania lo hizo del brazo de un soldado. Al final entró en solitario el Presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.

 

Trump juró ante dos Biblias. Una que le dio su mamá cuando era pequeño y la Biblia de Abraham Lincoln. Luego cantó el coro de El Tabernáculo Mormón que ya lo había hecho en las inauguraciones de otros cinco presidentes, incluyendo la ceremonia de juramento oficial de George H. Bush (1989), Richard M. Nixon (1969) y Lyndon B. Johnson (1965), George W. Bush (2001)  y Ronald W. Reagan (1981).

Trump dio entonces su primer discurso como Presidente de Estados Unidos. Un discurso nacionalista, para los americanos, populista, hablando del pueblo y para el pueblo.

Algunas de sus frases fueron acordes con lo que ha venido diciendo, “Nosotros los ciudadanos de Estados Unidos estamos unidos para reconstruir nuestro país…el poder de ustedes, del pueblo, llega a Washington…este será recordado el día en el que el pueblo controla al país…erradicaremos el extremismo islámico…no queremos imponer nuestro sistema, solo queremos que seamos ejemplo…Qué maravilloso es cuando el pueblo de Dios está unido, debemos debatir nuestras diferencias, pero siempre con nuestra solidaridad…Estamos protegidos por los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y especialmente por Dios…No vamos a consentir políticos que hablan y no hacen nada, se acabó el tiempo para el discurso vacío, llegó el momento de la acción…No importa si somos negros, marrones o blancos, todos tenemos la misma sangre roja de nuestros patriotas”.

Tras sus palabras la finalista de America’s Got a Talent, Jackie Evancho de 16 años, interpretó el Himno de Estados Unidos. Ella ya había cantado ante los Obama en diciembre cuando iluminaron el árbol de la Casa Blanca. Aseguran que las ventas de sus discos se dispararon tras conocerse que ella sería la encargada de cantar el “Star Spangled Banner”.

Al finalizar los actos la pareja presidencial saliente y la entrante se dirigieron a la parte de atrás de El Capitolio. Los Obama se dirigían al helicóptero presidencial para viajar a California a descansar unos días en familia. Desde la base aérea de Andrews y al mismo tiempo que Trump se sentaba en la sala de los Presidentes para firmar con muchos bolígrafos varios documentos, siguiendo una tradición en la que luego cada bolígrafo sería repartido entre los asistentes, Obama habló de lo que se propuso cuando fue Presidente.

La televisión partía la pantalla con los dos dirigentes y el sonido de Obama, que no terminaba de irse. Al final lo silenciaron y pasaron la imagen a un Trump rodeado de sus hijos y sus nietos junto a los dirigentes del Senado y la Cámara de Representantes antes de dirigirse al almuerzo donde estaban presentes altas personalidades, entre ellas los ex Presidentes de los Estados Unidos de América. En su corto discurso Trump le agradeció a Bill y Hillary Clinton haber estado allí y pidió un aplauso para ellos. Al final esa es la democracia.