Para Podemos en Venezuela hay una parálisis creciente, aunque se apliquen ideologías de su equipo

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Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, divulgó un documento que llamó Geopolítica de la excepción, dentro de un cuaderno que en su membrete tiene un logo que especifica: “Plan 2020, ganar al Partido Popular, gobernar España, construir derechos”. En él se refiere a Venezuela asegurando que hay una “preocupante tensión interna”. Lo que no dice es que se han aplicado las políticas de uno de sus más fervientes admiradores, Alfredo Serrano Mancilla.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Después que el mundo ya está clarísimo que en Venezuela no hay libertad, cuando la falta de comida y medicinas es notorio, cuando se conocen los datos alarmantes de violencia y narcotráfico, cuando la falta de democracia es una etiqueta que acompaña el nombre del país, sin el menor resquemor para el gobierno, solo entonces y en vista del desencanto que han provocado en la población, Pablo Iglesias, secretario general del Podemos en España, confiesa en un documento que en Venezuela hay “una parálisis creciente, hasta alcanzar un preocupante grado de tensión interna”.

Lo que no aclara el político de izquierdas es que las normativas económicas del gobierno venezolano son parte de las directrices de un hombre que comenzó junto con los directivos de Podemos en el inicio de su formación política y que se quedó en Latinoamérica como su enlace y tutor de los políticos del grupo de Presidentes alineados dentro del socialismo del siglo XXI, Alfredo Serrano Mancilla., el Cristo de la economía, según Nicolás Maduro.

Iglesias, que ahora enfrenta las rivalidades internas en su partido, redactó un documento. Cosa que les encanta a estos personajes de izquierdas, escribir manifiestos, con palabras rebuscadas y objetivos imporsibles en los que no faltan las palabras pueblo, igualdad, sociedad más justa, oligarquía, y cualquiera de esos términos establecidos en el ideario de los que se llaman izquierdistas.

Geopolítica de la Excepción, es el título de su mensaje para el partido y hace un “tratado” sobre la democracia internacional. Al referirse a Venezuela es cuando explica que el país está tiene el funcionamiento democrático “comprometido”. Es decir, se puso de acuerdo con José Luis Rodríguez Zapatero a quien le pareció que entre el gobierno y la oposición hay diferencias “insalvables” y por supuesto, debió de comunicarle con detalle esas diferencias a su amigo Iglesias.

Lo que si no se refiere el Secretario General de Podemos, es que lo que sucede es producto de las políticas que ellos han propagado, que su compañero Serrano Mancilla todavía cree que las bolsas CLAP son la solución, que insiste en aumentar los impuestos y que considera que los culpables de todos los males son los oligarcas, nunca el gobierno y sus malas políticas. No ve ladrones por ningún lado y obvia el poder de los militares. Al fin y al cabo, lo importante es cobrar en dólares por la asesoría que eleva al gobierno a un lugar comprometido con el socialismo, y que borra casi de un plumazo las reales desigualdades de la nación.

Lo que si no habla Iglesias es de los presos políticos. Para él, así como para el régimen o su asesor español Serrano Mancilla, son opositores privados de su libertad o terroristas, como les ha gustado tildar a Leopoldo López, o golpista, o cualquiera de los adjetivos con los que se refieren al preso político más famoso de la dictadura venezolana. Tan es así que en su Twitter Serrano Mancilla llegó a ironizar con los que quemaron bancos y rompieron vidrieras en la toma de posesión de Donald Trump, preguntándose que si aplicarían en ese caso la Carta Democrática a Estados Unidos.

Eso si, Iglesias en concordancia con la nueva política del gobierno venezolano, exalta la figura de Hugo Chávez, es como si todos trataran de sacar del lodo en que ha caído la figura del difunto. Y él se pliega en la misma dirección. Según el dirigente de Podemos, los tiempos en los que vivió el creador de la revolución del siglo XXI, han sido para América Latina uno de los periodos de más rápido avance económico y social de su historia. “No por casualidad, este periodo coincide con el triunfo y desarrollo de la revolución bolivariana en Venezuela”, y agrega que “los índices de desarrollo humano evolucionaron parejos a la ola de participación democrática que lo provocó”. Una frase muy de Serrano Mancilla.

No está muy claro en qué país creerá Iglesias que viven los venezolanos y más aún cuando señala que lo que sucede hoy en Venezuela “pone en riesgo gran parte de las conquistas sociales y políticas alcanzadas por la Revolución”. Sin aclarar que el desastre tiene su origen en el principio y que tanta palabrería a lo único que lleva es a una enorme diferencia de clases en donde la única diferencia parte principalmente de la riqueza y los privilegios que acumulan la clase gobernante.

Y si no que le pregunte a su amigo y colaborador Serrano Mancilla que desde su dirección en la Celag cobra en dólares y se desplaza como asesor de las izquierdas latinoamericanas.