El muro de Trump empieza a verse a lo lejos

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Donald Trump anunció lo prometido, hará un muro y será México quien lo pague. ¿Pero cómo? muchos dicen que será a través de las grandes ayudas económicas que Estados Unidos le da a ese país. Ya algunas ONG protestaron y los inmigrantes que tienen que pagar miles de dólares a los coyotes también empiezan a ver un muro que les pondrá más difícil el camino


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Lisette se vino caminando por el borde de México y Estados Unidos. Venía de Honduras. Tuvo que cancelar en el año 2006 alrededor de 6 mil dólares para ir pagándoles a cada uno de los guías que la llevaban, junto a otros hondureños, de una frontera a otra. Pasó antes las fronteras de Guatemala y México, de ciudad en ciudad, por desiertos, sabiendo que si era detenida en alguno de estos países también iba a ser deportada.

Los coyotes son los que van entregando a los inmigrantes sin papeles por las diferentes ciudades, son los que conocen los caminos por los que tienen que ir para no ser detenidos en los caminos. Para entrar a Estados Unido, Lisette pasó caminando el desierto y siguió pagando para llegar hasta Carolina del Norte. El dinero por supuesto no lo llevaba encima, sus familiares en Estados Unidos iban depositando a los diferentes “guías” los dólares que iban requiriendo.

Hace dos años vino su sobrino, un muchacho joven. A él le costó 8 mil dólares y le fue un poco más complicado pasar la frontera. Su esposa se había quedado en Honduras, con su hijo, esperando que él reuniera dinero para conseguir pagar a otros coyotes para que la trajeran en condiciones un poco mejores. Ella tuvo más suerte, pasó la frontera hacia Guatemala por Corinto y se acercó lo más que pudo a la frontera con México. Al tercer día logró pasar el límite entre los dos países y llegó a Palenque en Chiapas, donde se quedó a dormir en un lugar de mala muerte, al cuarto día se montó en un autobús durante unas doce horas hasta Tabasco y otras diez horas más para llegar a la capital mexicana. De allí otras 12 horas en un autobús destartalado para llegar a San Luis de Potosí. Una vez allí nueve horas más para llegar a Tamaulipas y luego atravesar el río Bravo. Ella lo hizo por el camino más corto, hay más rutas y vio como los guías le pagaban a varias personas que se encontraban en el camino, entre ellos a varios policías mexicanos.


No fue su caso, pero cuenta Lisette que una de sus hermanas iba en un autobús de ilegales que paró la policía y vio como el conductor y el coyote le dieron una clave a los oficiales e inmediatamente les dieron paso. Dicen que eso es porque unos superiores habían sido contactados con anterioridad para dejarlos pasar.


La esposa de su sobrino pasó el Río Bravo y “fue entregada” a un centro de detención. Allí estuvo un tiempo y después la reclamó su tía que ya vivía hace muchos años en Carolina del Norte. Se presentó en la Corte y se fue a vivir con su mamá, que también es ilegal. Allí con un abogado que le está ayudando, con el pago correspondiente, está tratando de quedarse en Estados Unidos y mientras, vive de lo que gana su marido que trabaja en una constructora que se dedica a remodelaciones. El tiene que pagar lo que pidió prestado para sus coyotes, para los de su esposa y al abogado.

A partir de hoy eso no va a ser posible. Donald Trump anunció la orden ejecutiva sobre inmigración, habló de lo que había prometido en la campaña y explicó que su compromiso no es con los ciudadanos de otros países, su compromiso es con los norteamericanos, ellos son su problema.

Eso que vivió la sobrina de Lisette ya no podrá ser. La política de “catch and release”,  revivida por el presidente Barack Obama ya no se podrá poner en práctica. Es decir, no serán detenidas y puestas en libertad en espera que un juez decida si pueden quedarse. Ahora tendrán que permanecer en el centro de detención hasta que la Corte tome su decisión.

Por la inmigración ilegal Trump anunció la construcción del muro. Esa pared que ha preocupado tanto a los latinoamericanos, como si todos los inmigrantes tuvieran que atravesar la frontera como lo hizo Lisette o los nueve miembros de su familia que viven ilegales en territorio norteamericano.

No fue un discurso largo para anunciar lo que había prometido. En su explicación se refirió a la preocupación que muchos argumentan, sobre los procesos de deportación que han separado a muchas familias, pero argumentó que no se conmovían (los medios y los detractores) por las familias norteamericanas que habían perdido a sus miembros porque un emigrante ilegal los había matado o violado.

Aprovechó su intervención para presentar algunos casos de familias que pasaron por ese dolor. Allí estaban con él y entre ellos había ciudadanos norteamericanos de origen latino, como la madre de un policía asesinado, Brandon Mendoza. Por eso dijo que iba a deportar inmediatamente a todos aquellos ilegales que tenían antecedentes, que habían sido condenados por asesinatos, drogas, violaciones y reiteró que hay que hacer cumplir las leyes.

Según esta orden ejecutiva serán expulsados quienes hayan sido convictos de un crimen, acusados de una falta penal, aun cuando el caso no haya sido resuelto, quienes hayan cometido una acción que constituye una ofensa criminal, cometido fraude o se representó falsamente ante una agencia de gobierno, quien haya abusado de algún programa de beneficios públicos y quien tenga una orden de deportación o es un riesgo a la seguridad pública o nacional, a juicio del agente de inmigración.

El Presidente de México, Enrique Peña Nieto dijo después de la intervención de Trump en el Departamento de Seguridad Nacional, que “está considerando” si viaja a Estados Unidos a reunirse con Trump, porque no está de acuerdo en que sean ellos quienes paguen por el muro, pero según aseguran muchos analistas políticos no será a través de impuestos a las remesas o cosas así de donde se sacarán los alrededor de 15 a 25 mil millones de dólares que costará el muro, aunque Trump dijo en su campaña que sería de 8 mil millones.

Explican que el Presidente de Estados Unidos ha instruido a sus secretarios de estado para que hagan un estudio del dinero que cada año el país le da a México a través de diferentes ayudas y ONGs, es decir, contribuye con ayudas a infraestructura, a combatir el narcotráfico, ayudas económicas. Solamente el año pasado le dio a México alrededor de 750 millones de dólares, así que piensan que será por ahí que el gobierno cobrará a México la construcción del muro. Por eso ya algunas ONG han protestado por la decisión de Trump.

Trump dijo que “Estamos en medio de una crisis en la frontera sur”...”Una nación sin fronteras no es una nación” y por eso consideró que la construcción del muro también será buena para México porque controlará la inmigración ilegal que también lo afecta, desmantelará los carteles de la droga y evitará que pasen armas desde Estados Unidos, por lo que mejorará la seguridad de ambos países.

“Creo que nuestra relación con México será mejor”…“Trabajando juntos en comercio, seguridad fronteriza y cooperación económica, realmente creo que podemos mejorar la relación entre nuestros dos países a un nivel no visto antes, ciertamente no en mucho tiempo”

Por ahora el problema lo tendrán los inmigrantes ilegales que no se ajustan a las leyes, los pandilleros, los criminales y aquellos que reciben dinero para proteger cualquier cosa.