Lo importante es alzar la voz

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El gobierno habla cada día y logra con ello su objetivo, socavar la esperanza. La oposición intenta reconstruir lo que el diálogo enterró y trabaja para ello, sin darse cuenta que los volverán a seguir el día que sepan leer las instrucciones y el pueblo entienda que lo importante es alzar la voz.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios

Hasta ahora no son muchos los que están. En la marcha que la oposición organizó para exigir elecciones y para protestar, simplemente para eso, para protestar aprovechando una fecha histórica para el país, el 23 de enero, menos piernas que otras veces acompañan a la dirigencia política.

Hastío, probablemente. Costumbre a vivir como “vaya viniendo vamos viendo”, también. Comodidad, mucha. Miedo a la represión del gobierno, por supuesto. Ese es el país, a eso han llevado las políticas erradas de la oposición y la manipulación y el terror del gobierno.

A eso han llevado algunos de los que escriben en el Twitter criticando a la oposición, algunos incluso sin que sus caras aparezcan, otros sin propuestas formales a cómo salir de tanta miseria política y de vida.  Venezuela se ha convertido en un círculo vicioso en el que el gobierno ha sabido pescar comprando voluntades con migajas, ofreciendo lo que no tiene y siempre sembrando en los que menos poseen una esperanza que nunca llega y se los lleva por delante.

Los diputados de la Asamblea Nacional, como representantes de la oposición, con sus profundas metidas de pata, las cuales han socavado más el ánimo de la población que las mismas políticas dictatoriales del gobierno, son los únicos que de alguna manera allí están liderando la propuesta, al final son los únicos que denuncian, son los que salen a la calle, cuando bien podrían quedarse en su casa denunciando por Twitter lo que ocurre y aprovechar el asueto que conmemora aquel día en que el pueblo se alzó contra la tiranía y que todavía hoy, uno y otro bando se empeñan en embanderar como propio.

La gran mayoría de los venezolanos no acepta más diálogo que no sea la posibilidad de unas elecciones democráticas para salir de este gobierno. Nadie quiere violencia, ni golpes de estado, la mayoría quiere un juego limpio que los lleve al camino que el primer diálogo rompió, el del Revocatorio y que, increíblemente, es lo único a lo que el gobierno se ciñe con extraordinaria lealtad en la Constitución, invocando que ya para eso el tiempo pasó. Los venezolanos no están interesados en unas elecciones que lo único que ofrezcan es la legitimidad del régimen. Están hartos de caminos electorales.

El gobierno mientras tanto sigue teniendo miedo y no lo tiene de los que no salen a protestar, lo tiene porque sabe que todo lo ha hecho mal, que su permanencia depende de un hilo, que el hambre que se empeñan en tapar con cifras y palabras acomodadas puede estallarles en la cara, temen que en cualquier momento lo que prometen y no llega acabe con ese camino de piedras revolucionarias que Cuba les han enseñado a tallar.

Cierran las estaciones de metro, ponen alcabalas en las entradas a la capital, a la ciudad que les provoca zozobra y convocan al Panteón Nacional a sus seguidores, a los que si son y a los que no tanto, a los que esperan que se cuele una bolsa con comida para sobrevivir unos días más.

A quién de los que allí están les importa que los restos de Fabricio Ojeda que descansaban tan tranquilos desde hace tantos años en el Cementerio del Sur junto a su esposa, sean llevados al Panteón Nacional. Quién de los que allí están conocen la historia de Fabricio Ojeda. Qué ganas de inventarse un héroe que no salvó la vida de nadie en los últimos 18 años.

Este gobierno ha logrado que ya ni siquiera los monumentos patrios sean reconocidos como iconos de la historia. Han logrado que el rechazo sea profundo. Han logrado que ni siquiera la calle quede como el único lugar para expresar disconformidad.

Tal vez es pertinente una frase de la actriz y cantante Cher el pasado sábado en la marcha de las mujeres en Estados Unidos , “No me importa qué es lo que él escuche. Lo importante es lo que la gente está escuchando”. Eso es lo importante, alzar la voz.