Rumbeen, que la vida es un Carnaval

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Lo que sucede en Venezuela es digno de poner en un libro dedicado a lo inverosímil de un país. Nicolás Maduro anunció que le ganó a la guerra económica y que el país se la pasó rumbeando en estas fiestas y la Mesa de la Unidad aclaró que no están dadas las condiciones para restituir el diálogo, aunque el gobierno jure que si.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
La Guerra económica fue vencida por el gobierno de Nicolás Maduro. Así lo aseguró el mandatario venezolano en su programa radial, ese que utiliza para cantar, para bailar y para fregarle la vida a quien se le ocurra en un momento determinado.

Casi finalizando el año 2016, un año conflictivo, en el que la calidad de vida del venezolano se destruyó a pasos meteóricos, cuando la gran mayoría de los venezolanos asegura que se trata de las peores navidades de su vida, a Nicolás Maduro no se le ocurre otra cosa que jurar que le ganó a esa guerra económica por la que pidió y pidió sin descanso y sin ley, renovaciones inconsultas y sin sentido.

Los venezolanos se encontraron con un diciembre sin dinero, sin efectivo, con el valor de la moneda por los suelos, sin la posibilidad de disfrutar las hallacas como lo hacían en otros tiempos, sin poder poner un arbolito y mucho menos conseguir regalos para los más pequeños que soñaban con la llegada del Niño Jesús. Y así, con un panorama tan sombrío y triste, a Nicolás Maduro no se le ocurre otra cosa que decir que lograron derrotar a la guerra económica. ¿Cómo? …será robando la Navidad.

Además como para burlarse de los venezolanos con estilo bien extravagante anunció, -porque ciertamente no pasa de ser un anuncio engañoso-, que el país se la pasó en estas fiestas  “rumbeando”. Claro, siempre que rumbear signifique hacer colas o salir contento de un mercado porque encontró harina pan.

Todo esto ocurre cuando en los periódicos más importantes del mundo se despliegan las noticias del hambre que pasan los niños venezolanos, de sus condiciones para asistir a las escuelas, de la inseguridad y Eva Golinger se pone a discutir por Twitter porque hay otros países en los que los niños tampoco comen. Una justificación muy original.

Estas realidades tan estilo a la Venezuela del siglo XXI, suceden cuando la Mesa de la Unidad Democrática confiesa finalmente que no están dadas las condiciones para restituir el diálogo el próximo 13 de enero y los oficialistas insisten en que nadie puede levantarse de la mesa porque hay muchas cosas que resolver para alcanzar la paz. “El Gobierno va a obligar a que se mantenga la mesa de diálogo hasta que se alcancen soluciones concretas para los venezolanos”, dijo Jorge Rodríguez.

¡Es todo tan surrealista, tan increíble de analizar y de entender!. Cualquiera que se siente a poner sobre un papel lo que se dice y lo que acontece, lo único que lograría conseguiría serían tachaduras y enmiendas a cuanto concepto trate de explicar.

Si alguien quisiera hacer un resumen de este mundo venezolano tan al revés de los últimos días, podría enumerar los disparates en afirmaciones como que” se acabó la guerra económica””, en otros países también hay hambre”, “Cuba nos da apoyo espiritual”, “no hay condiciones para dialogar”, (después de algún tiempo lograron ver lo que muchos venían advirtiendo), “el gobierno impone a la MUD que tiene que seguir conversando”… “porque nosotros así lo exigimos”. Rumbeen que la vida es un Carnaval.