La resistencia civil de los Indios Sioux logró detener un Oleoducto en Dakota de Norte

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Cuando una población siente que sus derechos están vulnerados utiliza la protesta civil, sin violencia, solo haciendo frente pacíficamente a las irregularidades y atropellos. Así acaban de ganar un punto los indios Sioux en Estados Unidos. Acamparon durante meses en sus tierras para no permitir que pasara un oleoducto que dañara el medio ambiente, ¡así como si fuera su Arco Minero, pues!. Finalmente lograron que su propuesta sea estudiada y por lo pronto “no pasarán”.


Desde el mes de abril los indios Siux de Dakota del Norte protestaban contra la instalación de un oleoducto que pasaba por sus tierras. El proyecto preveía que el oleoducto, denominado Dakota Access, atravesase el río Misuri y el lago artificial Oahe, fuentes de agua potable para la tribu Standing Rock Sioux. Esta tribu y un grupo de activistas sociales iniciaron una protesta pacífica, de resistencia civil para evitar que el oleoducto atravesase unas tierras que guardan en su subsuelo además del agua potable a muchos de sus antepasados.

Unas dos mil personas acamparon en sus tierras. Hubo enfrentamientos con la policía. Muchos fueron arrestados. Hay imágenes que recuerdan a las mejores películas del Oeste con la presencia de policías evitando el paso de los Sioux, pero ellos siguieron en su protesta. Sin descansar. A caballo, otros sentados sobre las máquinas excavadoras para no dejar pasar. Poco a poco se fueron sumando más personas y más campamentos y llegaron a reunirse hasta unos 8 mil individuos protestando.

La Roca Sagrada fue el lugar que escogió esta tribu para acampar y lograron la solidaridad de otras tribus de Estados Unidos que se unieron en su lucha. Una de las activistas decía que “Esto tendrá un efecto no solo en naciones indias, también en agricultores, personas que dependen del río Misuri y en nuestros hijos y nietos y las generaciones venideras”

En el mes de agosto pasado representantes de los nativos americanos Sioux, Seneca, Taína y Lakota protestaron ante las puertas de un tribunal federal en Washington. En aquella oportunidad las plegarias y los cánticos no tuvieron efecto, el juez federal James Boasberg decidió no pronunciarse sobre el caso hasta el 9 de septiembre. Los miembros de la reserva india de “Standing Rock” habían acudido a denunciar al Gobierno estadounidense por haber autorizado un proyecto de 3.800 millones de dólares para la construcción del oleoducto que llevaría medio millón de barriles de petróleo desde los yacimientos bituminosos de Dakota del Norte a una infraestructura ya existente en Illinois, desde donde el crudo podría distribuirse al Golfo de México.

El oleoducto traspasaría cuatro estados (Dakota del Norte, Dakota del Sur, Iowa e Illinois), y en un principio, pasaría por la ciudad de Bismark (capital de Dakota del Norte), pero decidieron cambiar la ruta para evitar una zona tan habitada. El proyecto se hizo entonces con un nuevo recorrido que pasaría por el límite de la Reserva Sioux de Standing Rock y por debajo del río Missouri, su principal fuente de agua potable, por lo que el oleoducto, para estas reservas indias,  ponía en peligro sus tierras  su forma de vida: alegaban que un accidente afectaría el agua que utilizan para beber, regar los cultivos, alimentar el ganado, pescar… Y contaminaría sus tierras.


A aquella protesta en Washington se sumaron otras voces conocidas como la actriz Susan Sarandon quien manifestaba que “tenemos que salir a la calle, el cambio no va a llegar desde arriba”, mientras que la actriz Shailene Woodley decía que “Si no protestamos, si no alzamos la voz nada cambiará”. 


“Este lugar es mi tierra, donde está mi casa, mis sitios sagrados e históricos, mi cementerio familiar, mi pueblo, mis lugares de ceremonias, la fuente de toda mi agua potable. Al lado del río están enterrados mis antepasados y mi hijo. Si ellos destruyeran la tumba de tu hijo, ¿tú no lucharías?” Son las palabras de LaDonna Brave Bull Allard, de la Reserva de Standing Rock, y cuyas tierras son las más cercanas al oleoducto. Ella fue la persona que lanzó, en las redes sociales, el primer llamamiento de ayuda.

La acciones legales de la tribu consiguieron que el pasado 16 de septiembre, un tribunal de apelaciones ordenase parar las obras temporalmente, mientras se valoraban las reclamaciones de los Sioux . Pero igual aseguran que las obras continuaban en algunos puntos. Ellos en su resistencia civil argumentaban que  “no descansaremos hasta que nuestras tierras, nuestra gente, el agua y los sitios sagrados estén permanentemente protegidos.”

Finalmente en noviembre el gobierno de Barack Obama rechazó la construcción del megaoleoducto KeystoneXL desde Canadá al Golfo de México, pasando por Dakota del Norte, por motivos económicos y ambientalistas.

En la demanda, los Sioux esgrimían que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, propietario de los terrenos, no siguió el procedimiento adecuado cuando autorizó la construcción de la infraestructura porque vulnera leyes federales de protección histórica. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EEUU, que administra esas tierras, anunció después de la decisión del gobierno que harán una revisión del impacto medioambiental de la tubería.