La historia de cómo la corrupción se dolarizó

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Orlando Ochoa hizo una detallada explicación de porqué la economía venezolana ha llegado a unos niveles inéditos de distorsión y devaluación. Recordando que desde Hugo Chávez han tratado de imponer una economía socialista basada en las ideas socialistas reforzadas en este gobierno por la asesoría del español Alfredo Serrano Mancilla


El economista Orlando Ochoa fue entrevistado por El Ciudadano Leopoldo Castillo con la idea que diera una explicación sencilla a la situación de inflación y monetaria del país. Con la emisión de los nuevos billetes, con los mismos diseños pero con un valor sensiblemente mayor, la economía ha revelado la enorme inflación que enfrenta el país y que ha despertado la angustia a unos niveles insospechados en la población.

Ochoa hizo una explicación concisa de por qué Venezuela ha llegado a ser un país con una distorsión económica, con escasez y un enorme empobrecimiento producto de las políticas erradas de 18 años de gobierno socialista, políticas económicas basadas en el marxismo y en la locura explícita de un gobernante como Hugo Chávez, que pensó que gracias a los ingresos petroleros podía aplicar una economía de corte totalmente socialista y populista,

Ochoa explicó en un principio, que los cambios en el cono monetario son el resultado de un proceso inflacionario, en el que el billete de mayor denominación va perdiendo su poder adquisitivo, por lo que se requiere aumentar el valor de los billetes. Eso es lo que en economía se llama hiperinflación.

Recuerda el economista que a principios del año 2009 le quitaron 3 ceros  al bolívar para hacer el bolívar fuerte. Para referirse a esto hizo un contexto histórico, remontándose a cuando Hugo Chávez ganó la presidencia en diciembre de 1998  y el dólar estaba en 550 Bs, “de los de antes”. En 18 años exactos, el bolívar pasó en la tasa del paralelo de 550 (550.000 Bs) a 4250 Bs. (4.250.000 Bs). “Es un millón de veces la tasa de 4,30bolívares por dólar que mantuvo Venezuela por casi 40 años”. A ello agregó que el país vio también cómo los precios del petróleo aumentaron significativamente, pues Chávez los recibió a 7 u 8 dólares el barril  y llegó administrar un país con un barril a 104 $ en el 2012.

Basado en esta situación, asegura Ochoa que la moneda ha perdido valor en forma sistemática. Como ejemplo se refirió a la inflación venezolana desde el año 1925 a 1975. Era tiempos en los que la inflación anual era de 1,7%. En cambio con el actual proceso inflacionario desde mayo a octubre de este año, se reporta una inflación de un 20% mensual, lo que supone una inflación analizada de 790% , “Eso explica que el cono monetario se tenga que expandir”, expresó.

Leopoldo Castillo le preguntó si esta situación con la moneda se ha visto en otros países petroleros como Arabia Saudita o Iran y Ochoa le respondió que ninguno a tenido una baja similar en el valor de la moneda. Explicó que todas las monedas tienen fluctuaciones pero lo que le ocurre al bolívar es una depreciación sistemática. Sobre esto aseguró que “Venezuela es el único país de la OPEP con una gigantesca caída económica en los últimos 3 años de actividad económica, que ha entrado en un proceso de hiperinflación, sin tener unas reservas internacionales suficientes para lidiar con parte de la crisis. Decir que la caída del petróleo es la causante es falso, Venezuela es el único país de la OPEP con esta situación”, acotó.

Esta explicación llevó a Castillo a preguntarle acerca de qué hizo el país para llegar a esta situación y el economista hizo un recuento de lo sucedido desde el año 1999 al 2001, cuando la economía se manejó siguiendo el patrón anterior, el de la agenda Venezuela, para comenzar a cambiar a finales del 2001 cuando Hugo Chávez se puso creativo y sacó los famosos 47 decretos con resultados desastrosos. “Tuvimos dos años desastrosos”.

Agregó Ochoa que en febrero del 2003 el gobierno estableció el control de cambio, asegurando que sería temporal porque las reservas internacional habían bajado debido a que la producción petrolera había caído temporalmente. Sin embargo, al poco tiempo anunciaron que el control cambiario quedaría permanentemente, entre otras cosas porque le daba un control político al gobierno sobre la economía. Decidieron entonces controlar los precios y el petróleo comenzó a subir. No había problema de divisas, la tasa de cambio se mantenía fija y la inflación también comenzaba a subir. La producción nacional no podía competir con las importaciones que eran más baratas y la tasa de inflación se situó entre el 15 y el 20% al año.

Manifestó el economista que fue ese el primer problema que causó esa política, la producción nacional y la agrícola comenzaron a ser reemplazadas por las importaciones, los empresarios cerraron las fabricas y alquilaron galpones para importar. Algunos de los empresarios sobrefacturaron los productos en dólares y compartían los dólares con los burócratas que les entregaban los dólares.

“Así es la forma como un control de cambios va corrompiendo y va dañando el aparato productivo”, señaló Ochoa. En abril del 2010 el Banco Central de Venezuela (BCV) abrió las puertas para poder financiar el déficit fiscal. Eso significaba, relata el economista, que el gobierno quería gastar mas de lo que tenía y a pesar que el precio del petróleo era muy alto, a pesar que se endeudaba, a pesar que vendía el petróleo por adelantado y China lo pagaba, no tenían suficiente dinero para las misiones, para el gasto electoral. “Esa expansión del gasto llevó al BCV a imprimir bolívares y a comprar pagares de PDVSA”. De esta manera recibía un titulo de la empresa petrolera y con eso incrementó el gasto público para ganar elecciones, lo cual hacía que la gente sintiera prosperidad. Los economistas advertíamos el caos que vendría,. “No valían de nada nuestras alertas” manifestó Orlando Ochoa.  

A finales del 2012, relata, se cumplieron las advertencias y comenzó el proceso. La inflación se elevó y el bolívar se depreció. Maduro continuó con la misma política, imprimiendo bolívares para financiar el déficit y ganar elecciones, haciendo sentir a la gente que había riqueza. Mientras, la industria, la agricultura y la construcción eran reemplazadas, hasta buscaron compañías de construcción extranjeras pagándoles en dólares, a pesar que el 90 % de los insumos de la construcción eran nacionales.


La corrupción se dolarizó. “Así impulsaban el gasto y con un boom de consumo hacían creer que el socialismo era un éxito”.


Continúa explicando Ochoa, que cuando comienza a caer el precio del petróleo el gobierno usa las reservas que tenía acumuladas, que no eran muchas porque se habían consumido y el BCV continuó imprimiendo bolívares, impulsando la inflación y con ello el inicio de la hiperinflación. Todo esto llegó en un momento en el que la industria y la agricultura estaban menguadas, se establecieron más de controles de precios, se da el “dakazo”, y obligan a las empresas a vender a precios controlados, aun cuando se les hayan permitido importar los productos a dólar libre.

En este proceso de deterioro, señala el economista y profesor universitario, la inflación se disparó y el tipo de cambio se depreció, sobre todo por el problema fiscal monetario.

Castillo le preguntó si esta situación es paralela a lo que ocurre en Cuba y Ochoa le explicó que en estos momentos la isla es un  país socialista en su parte terminal, empezando un proceso de economía de mercado aunque mantiene la idea de socialismo, como China.

Sin embargo si considera que los dos países comparten varios aspectos, como que la producción del sector privado bajó y el nivel de reservas internacionales para importar es limitado.

Pero en el caso venezolano además las empresas públicas colapsaron su producción, así como otras producciones como la capacidad eléctrica que también ha caído y el petróleo, que produce 200 mil barriles menos que hace 18 años. En definitiva, dice Ochoa que toda la capacidad de producción cayó, estableciéndose una distorsión de los precios relativos de Venezuela y el resto del mundo.

Todas estas distorsiones dice Ochoa, han hecho que se creen mercados negros. Al igual que en Cuba no hay nada, se han creado los mismos problemas del socialismo pero a Venezuela habría que agregarle unos procesos fuertes de desabastecimiento, racionamiento  ineficiencia y el proceso de hiperinflación, de tal manera que se socavó la estabilidad económica.

La solución para Orlando Ochoa se basa en buscar divisas, financiamiento externo, pagarlo elevando las producciones y exportaciones, “es el programa económico de una economía de mercado, que elimine las distorsiones que se han puesto en práctica en los países populistas”. Pero recalca que no hay ninguna economía en el mundo que se sitúe al mismo nivel que Venezuela. Una economía basada además en una idea de guerra económica, derivada supuestamente de un conflicto de clases ideado por el asesor español de Maduro, Alfredo Serrano Mancilla y rodeada a su vez de una enorme corrupción impune alrededor del Presidente que pareciera que no la ve.

Por eso asegura que se requiere una solución política y pensar que Maduro vaya “a cambiar es imposible”, ellos causaron el desastre y tiene una camisa de fuerza ideológica.