Desde Odebrecht a EPK el gobierno se lleva lo que no les pertenece

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Los medios de comunicación del mundo hoy tienen en sus páginas las denuncias de robo. Guerra mediática, dirán desde el gobierno. Lo cierto es que se reveló como la constructora brasileña sobornó a funcionarios chavistas y las imágenes muestran cómo muchos venezolanos, se matan por conseguir a precios de remate la ropa de niños, que la Sundde decidió tirar a pérdida en una empresa que trabajaba y daba trabajo a cientos de venezolanos.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Robar, quitarle al otro lo que tiene para quedárselo sin ningún atisbo de lo que significan los valores y la conciencia. Eso es lo que se ha inculcado este gobierno desde que comenzó hace ya 18 años, arropado con una impunidad que ha logrado contagiar a todos los estamentos que lo rodean.

No son todos los venezolanos los que llevan esa etiqueta en la frente. Es más, no son la mayoría. Ese 80% que las encuestas se empeñan en reflejar como opositores están formados casi todos en una Venezuela distinta, de trabajo, de esfuerzo, de respeto y sin resentimiento.

¡Pero ese otro 20% cómo pesa!. Pesa tanto que han logrado acabar con el país. Han arrasado como unas langostas con lo que tienen por delante, sin aviso, sin duda s y con rabia, con esa rabia que les ha ofrecido el poder en sus manos.

Así empezó Hugo Chávez, expropiando tierras y fábricas, a la luz pública, sin remordimiento, cantando y exhortando a que quitarle a los que tenían no era malo. Claro, nunca explicó que se quedaban ellos con una parte, que el pueblo no recibiría nada de esos ricos porque pasaría a manos de otros. El mundo callaba, porque les repartía a otros gobiernos lo que también sacaba del erario nacional y que pertenecía a todos los venezolanos.


Así vinieron las comisiones, los sobornos. 


Hoy aparecen en las páginas de todos los periódicos del mundo los pagos irregulares que la empresa brasileña Odebrecht pagó a funcionarios del chavismo para poder obtener contratos. Fueron 98 millones de dólares. Con eso podrían haber construido un buen hospital, por ejemplo. Pero no, fue a parar a manos de funcionarios chavistas que veían cómo todos los que tenían algún cargo le quitaban a unos para quedarse con sus bolsillos llenos.

El departamento de Justicia de Estados Unidos determinó que esta constructora brasileña, cuyo presidente fue encarcelado y que ha puesto en los tribunales al mismísimo Luis Ignacio Lula Da Silva, por también recibir bajo la mesa lo que no debía, pagó sobornos a 9 países latinoamericanos. Y por supuesto, Venezuela no se escapó de ese baile de billetes, sobreprecios y extorsiones para conseguir que sus máquinas construyeran el metro de Caracas y otras cuantas cosas más.

Según Sung-hee Suh, la subsecretaria adjunta del Departamento de Justicia de Estados Unidos, “Odebrecht y Braskem (petroquímica filial de la constructora) utilizaron una unidad de negocios, oculta y la llamaron ‘Departamento de sobornos’. Así de fácil y claro. La utilizaban para pagar “centenas de millones de dólares a funcionarios corruptos en países de tres continentes”.

Dice el portal El Estímulo, que “todas las obras en Venezuela fueron entregadas a Odebretch sin licitaciones y fueron financiadas con la ayuda de instituciones oficiales como el Banco de Desarrollo Económico y Social de Brasil (Bandes)”.

Pero también aparecen en las páginas de los periódicos, cómo fueron saqueados los negocios en Ciudad Bolívar, cómo se quedaron sin nada ciudadanos chinos que hoy sienten que hay xenofobia en el país, cómo familias enteras vieron que el esfuerzo de sus generaciones quedó destruido y cómo a Diosdado Cabello todo eso le pareció una guerra mediática porque según él, en Ciudad Bolívar no pasó nada.

Como parece que no ha pasado nada con los pensionados del exterior del país. Aquellos que trabajaron durante años para poder tener su jubilación lista para su vejez, que se fueron a vivir fuera del país porque así las leyes y el propio Chávez lo permitieron al homologarles las pensiones y que hoy pasan hambre, mueren y viven de la caridad pública, porque el gobierno de Nicolás Maduro decidió no darles más dinero, quedarse con lo que es de ellos. Olvidarlos, simplemente olvidarlos y que mueran de tristeza y hambre.

Son unas Navidades difíciles. El gobierno a través de Sundde, también decidió quitar el esfuerzo de años a una empresa venezolana que fue creciendo con su esfuerzo y su trabajo. EPK.  William Contreras, el jefe de este organismo del Estado, que ha decidido robar el espíritu de la Navidad a los que trabajan, visitando cuanto negocio encuentra y obligándolo a bajar los precios hasta el punto que cierren, también enfiló su rabia contra esta tienda de ropa infantil.

Ese resentimiento, ese quitarle al otro lo que no me pertenece, lo han transferido al 20% de venezolanos que los sigue y que ¡abultan tanto!.

Las colas en las tiendas para llevarse lo que no es de ellos son terroríficas, porque además en esa sin razón en la que parecen unas hienas comiéndose a su presa, se maltratan entre unos y otros para salir con la foto en el mundo de cómo desde Odebrecht a EPK, el gobierno se lleva a sus bolsillos lo que no les pertenece.