Cualquier parecido ¿será pura coincidencia?

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La familia real de Arabia Saudita vive con lujos inusitados, utilizan ropa y complementos de marca y tienen cuentas en bancos suizos. Han exigido en los últimos tiempos sacrificios para el pueblo, según un artículo publicado por The New York Times, sin embargo, ellos no han cambiado para nada su estilo de vida. ¿Se parecerán a algún país petrolero suramericano?


The New York Times publica hoy un artículo sobre la vida de los jeques de Arabia Saudita, quienes viven en la abundancia y la opulencia, gastando los millones de dólares que provienen de la industria petrolera de su país, mientras exigen sacrificios e ignoran la miseria en la que viven sus súbditos.

La familia saudí y los altos funcionarios, disfrutan de lujosas casas, espectaculares carros, les gusta tener maravillosas instalaciones para ver el circo, tienen cuentas en los bancos suizos con miles de millones de dólares  y utilizan las mejores marcas para vestirse y llevar como complementos en su vida cotidiana. Debajo de sus batas árabes, utilizan ropa de diseñador.

El rey Salman es el jefe de los negocios familiares conocidos extraoficialmente como  “Al Saud Inc.”, gracias a los cuales todos los integrantes de la enorme familia viven exactamente como los reyes de los cuentos.

Un miembro disidente de la familia que vive en Alemania, el príncipe Khalid bin Farhan al-Saud, denunció, según reporta The New York Times,  que el pueblo tiene menos dinero que antes, pero la familia real sigue teniendo lo mismo. “Hay una gran cantidad de dinero que se oculta del presupuesto y que es manejado exclusivamente por el Rey”

 

El rey Salman durante los dos años de su reinado, ha obviado las tradiciones de la sucesión, creando grietas después de pasar por alto a varios hermanos para situar a la próxima generación – un sobrino y un hijo favorito – en la fila para el trono. Él ha expulsado a miembros prominentes de otras ramas de la familia de las gobernaciones y de los trabajos superiores del ministerio, creando algún descontento en una familia que exige unidad.

Enfrentando enormes brechas presupuestarias, el gobierno ha reducido los pagos del sector público junto con los subsidios, lo que ha significado que han aumentado las facturas de gasolina, electricidad e incluso las facturas del agua.  Y la contratación por parte del gobierno -un gran empleador para los saudíes- se ha reducido, lo que ha resultado en un enorme temor en la sociedad por el futuro de las personas más jóvenes que no pueden encontrar trabajo.

El portavoz del ministerio de Cultura e Información, Anas al-Qusayer, asegura que los reyes se preocupan por el dolor por el que atraviesa su pueblo debido a que han tenido que reducir los subsidios. Pero mientras declara esto, algunos miembros de la realeza no han visto para nada la disminución de sus dispendios. 

El artículo menciona las propiedades inmobiliarias de estas familias que gobiernan en Arabia Saudita, así como los carros que utilizan, Mercedes Benz y camionetas de lujo. Tienen médicos personales en alas de hospitales dispuestas especialmente para ellos y chefs para sus sibaritas comidas. Por supuesto, no permiten que se saquen fotos en sus suntuosas fiestas.

Muchos de los miembros de las familias tienen puestos en el gobierno, lo que les otorga influencia económica y de poder.

Esa es la vida de los sauditas, cualquier parecido con la realidad del gobierno socialista instaurado en un país latinoamericano que también goza de de los privilegios del petróleo es pura casualidad.

Los problemas presupuestarios, las privaciones del pueblo, el aumento en los servicios y el privilegio de las familias gobernantes, también son constantes destacadas en este país, en el que de pronto se instauró una monarquía sin titulo que se adueño del poder, sin respetar la tradición democrática. Familias que encontraron en el lujo y en los negocios una extraordinaria forma de vida y que son capaces de cualquier cosa por continuar manteniendo sus cuentas bancarias en el exterior, sus inversiones inmobiliarias y sus grandes camionetas blindadas. Personajes que se exhiben con camisas rojas y ropa sencilla, pero que gozan en sus viajes al exterior de complementos de diseñadores de Alta Costura.

De igual manera, muchos de los miembros de estas familias ocupan diferentes cargos gubernamentales y les encanta usar prendas y artículos de las mejores marcas, al mejor estilo saudita.

Esa es la Venezuela, a la que llevó el socialismo del siglo XXI, a un grupo de personas que jamás pensaron en poder disfrutar del dinero de todos, del dinero de la producción petrolera, asegurándoles a sus súbditos que la masa no está para bollos y que es el pueblo digno, el que debe hacer grandes sacrificios en nombre de la revolución.