Una larga noche mantuvo en vilo al mundo

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El mundo entero estaba pendiente de las elecciones norteamericanas. Casi todos daban por descontado que ganaría Hillary Clinton, así lo decían las encuestas, pero a medida que pasaban las horas las caras de uno y otro comando de campaña iban cambiando. Alrededor de las dos y media de la mañana Donald Trump ganaba las elecciones de Estados Unidos anotándose a su favor 290 votos electorales.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Fue una larga noche. Estados Unidos estuvo pendiente de la televisión. Dependiendo del gusto del consumidor atendían al canal que podía subrayar los gustos de los votantes americanos: los conservadores, los demócratas, los que no podían ver a Donald Trump. Cada uno se sentaba a escuchar lo que decían los analistas y veían cómo se movían los colores de los estados americanos, pero sobre todo los números de los colegios electorales.

Los dos candidatos estaban en Nueva York. El partido demócrata montó un enorme espectáculo para celebrar lo que las encuestas indicaban, que Hillary Clinton iba ganar las elecciones en Estados Unidos por unos 4 o 5 puntos. Sería la primera mujer que accedía al poder. Muchos de los panelistas de la televisión, favorables a Clinton, se asombraban de la puesta en escena, un enorme salón, con un gran escenario, miles de luces y andamios. Decían los que conocían de televisión, que había sido muy costoso montar ese evento.

Muchísima gente se concentraba en el comando demócrata. Gente de todas las razas y edades esperaban sentadas viendo las enormes  pantallas de televisión que transmitían el canal ABC.

En el caso republicano, una sala no muy grande tenía bastantes personas de pie y casi todos con la gorra que popularizó Trump. Una gorra roja que decía “Haremos a América grande de nuevo” Make America Great Again. Un escenario que podía ser la tercera parte del demócrata, con muchas banderas de Estados Unidos, un podium con un cartel Trump -Pence y una caja de cristal con la gorra roja.

A medida que pasaban las horas y los números, las caras cambiaban en uno y otro lugar. El escritor Jaime Bayly  que compartió con los periodistas María Elvira Salazar y Mario Andrés Moreno, tenía un pizarrón en el que anotaba a mano las posibilidades de combinación de los colegios electorales de los 50 estados de la unión y por más que le daba vueltas asignándole los números a uno u a otro, los resultados, la mayoría de las veces, le daban el triunfo a Trump. The New York Times, un periódico que precisamente no se ha destacado por ser conservador y mucho menos por apoyar al candidato republicano, tenía un link que en tiempo real daba las proyecciones de quien ganaría y sumaba los cómputos de todos los estados. Ya a las 9 de la noche, pronosticaba que el ganador sería Trump. Sin embargo, los demócratas soñaban con los resultados de la costa oeste de Estados Unidos que todavía no había cerrado las urnas.

Las horas pasaban y comenzaban algunas sorpresas. Los estados “Swing o Púrpura” que son los que inclinan la balanza y que se suponía se irían hacia Hillary, comenzaban a dar resultados adversos a la demócrata. Nadie entendía cómo Florida, que es un estado hispano le diera sus votos a Trump y a medida que pasaban las horas, más se despejaba ese apoyo. Los analistas hablaban de que el hombre blanco del norte o muy del sur de la península habían votado por el republicano. En las grandes ciudades como Miami Dade, Palm Beach o Broward, lo habían hecho por Clinton. Hasta que se anunció, la Florida le dio sus 29 votos a Trump.

Michigan que suponían iría a Clinton, empezaba a darle mayoría a Trump. Pero se alejaban y se acercaban. Eran 16 votos electorales en ese estado, Wisconsin que también es un estado Swing, se inició con un conteo desde el principio con ventaja hacia Trump. Hacia la 1 de la mañana se suponía que le daría ya los 10 votos a Trump, pero no acababan de confirmarlo. 

En el comando de campaña de Clinton ya se veían caras largas, llantos y la gente empezaba a abandonar aquel enorme escenario. Clinton puso un Tweet que causó sorpresa en los americanos, le daba las gracias a sus seguidores pasara lo que pasara esa noche. Los analistas comenzaban a hablar que el esfuerzo de Barack Obama y su esposa Michelle por apoyar la campaña de Hillary no había dado resultados, no había logrado transferir su popularidad a su ex secretaria de Estado. Hablaban que la economía había mejorado y no entendían cómo no había sido apoyado, pero también señalaban cómo el Obama Care había aumentado, por ejemplo en Arizona, donde ganó Trump, subió el 100%. Comentaban igualmente cómo en la Florida no habían estado de acuerdo con el acercamiento a Raúl Castro.

La Cámara de Representantes también dio sus números y la mayoría fue republicana, igual el Senado. Trump partiría con ventaja si finalmente ganaba.

Los resultados de pronto se estancaron. A las 2 de la mañana con menos gente en el comando de campaña de Clinton salió el jefe de campaña John Podesta y les dijo a los simpatizantes que se fueran a su casa a dormir, vamos a esperar hasta que no se cuenten todos los números. Aplaudió a sus seguidores y les dio las gracias.

Los analistas comenzaron a hablar que ante los resultados esas palabras de Podesta debía significar que algo sabían ellos que no sabrían los periodistas. En Univisión entrevistaron a una abogada que decía que probablemente habría algo con los electores, quienes podían cambiar de opinión y bla bla bla.


De pronto a las dos y media de la mañana, habló Wisconsin y le dio los 10 votos a Trump, ya había alcanzado los 270 votos necesarios y lo había superado.


Apareció primero el vice presidente electo Mike Pence con su familia, luego lo hizo Trump con la suya, con su hijo más pequeño de diez años a su lado.

Los analistas de Univisión, entre ellos la ex tesorera de Estados Unidos Rosario Marín, durante el gobierno de George Bush, aseguraban que el discurso de Trump sería contra Clinton, que hablaría de ponerla presa y la atacaría. Se equivocó.

Hillary Clinton no salió a reconocer el triunfo ni a hablar con sus seguidores para darle las gracias. Es la primera vez en mucho tiempo que eso sucede. Sin embargo, Trump cuando salió a celebrar su triunfo con sus seguidores lo primero que dijo fue que acaba de recibir una llamada de la secretaria Clinton y lo había felicitado por su victoria “y la felicité por su campaña, peleó muy duro. Ha trabajado muy duro por mucho tiempo y tenemos una gran deuda con ella y gratitud por nuestro país. Es el momento de cerrar heridas y unirnos todos”.

Las bolsas de  los mercados asiáticos y los mercados a futuro cayeron. El peso mexicano sufrió un golpe. En la mañana las cosas cambiaron un poco. El índice Down Jones se recuperó. Las acciones de las farmacéuticas y las de biotecnología subieron, tienen nuevas expectativas con el futuro de Obama Care.