Hausmann: Es difícil encontrar una catástrofe económica de esta magnitud

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Los venezolanos solo hablan del precio del dólar con respecto al bolívares, de la falta de billetes, de cómo en pocos días lo que se compraban con 50 mil bolívares por ejemplo, hoy se compra con cien mil. Leopoldo Castillo entrevistó a Ricardo Hausmann, el hombre al que Nicolás Maduro pidió su captura, un experto en economía que asesora a muchos países del mundo y en sencillas palabras, explicó por qué en Venezuela hay una catástrofe económica.


Cualquier persona que conozca poco de términos económicos sabe que lo que ocurre en Venezuela simplemente no es normal. Va a más allá de cualquier teoría. Por las redes sociales ruedan artículos sobre hiperinflación, estanflación, estancamiento, en fin una locura. No hay billetes, los precios suben todos los días, el dólar va para arriba como un cohete y sobre todas las cosas, no hay posibilidad en una familia con sueldo mínimo de poder comprar los productos básicos. Es una economía distorsionada.

El economista Ricardo Hausmann, uno de los archienemigos de Nicolás Maduro, quien asesora a muchos países de distintas corrientes ideológicas, aseguró en el programa de El Ciudadano, que lo que sucede en Venezuela no se ve en ningún otro país y un ejemplo muy gráfico lo expresó” en que el gobierno venezolano se ocupa hasta de la escasez de papel toilette cuando eso debería ser un problema simplemente del mercado.

El director del Centro para el Desarrollo Internacional y profesor de economía en la Universidad de Harvard, describe el panorama económico venezolano argumentando que las políticas del gobierno han quitado a la sociedad la capacidad de organizarse para producir. No hay acceso a las divisas para importar porque están controladas y en ese sentido comentó que “no hay ninguna economía del mundo que tenga tres tipos de cambio”.


A ello hay que agregar que el gobierno no tuvo la visión de ahorrar en los tiempos en los que Venezuela vivió el gran boom del petróleo entre el 2004 y el 2014. Al contrario, lo que hizo fue quintuplicar la deuda pública externa, de tal modo que en el 2012, cuando el precio del barril de petróleo estaba en 104 dólares, el gobierno gastaba como si estuviera en 200.


Explica Hausmann que la deuda que acumuló por esta forma de dirigir la economía fue gigantesca, equivalente a 6 años de exportación petrolera y por lo que llegó un momento en el que los mercados decidieron no seguir prestándole dinero. Para rematar esta situación el barril de petróleo cayó a 40. Eso dibuja una economía sobrevaluada y sin acceso al financiamiento y el gobierno “en ese contexto decidió que iba a hacerle default a todo el mundo, dejó de pagar a los proveedores de medicinas, alimentos, a las líneas aéreas, a las llamadas internacionales… y siguió pagando regularmente la deuda pública externa”

Por supuesto, señaló el economista, los proveedores dejaron de despachar las medicinas y los alimentos, las líneas aéreas se fueron del país, colapsó la capacidad de importar y con ello la capacidad de traer materias primas y entonces se cayó la capacidad de producir.

Por eso aseguró que es difícil encontrar una catástrofe económica de esta magnitud, con una mayor contracción económica, un mayor deterioro de la oferta y un mayor deterioro de las condiciones de vida.

Leopoldo Castillo ante este panorama manifestó que el gobierno habla de guerra económica pero no hace nada para cambiarlo, por eso le preguntó a Hausmann que por qué el gobierno lleva este camino en la economía si al final de cuentas dividendos políticos no tiene.

Para el economista no hay una explicación concreta, “no se si por razones ideológicas, por razones de control político…tal como dijo Aristóbulo Istúriz en una ocasión, cuando señaló que si quitan el control cambiario los tumban”, lo cierto es que el gobierno no tiene intenciones de cambiar su modelo económico. “La locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”

Se refirió a un estudio que habían hecho en el Cendas, comparando los precios de los productos en Colombia y en Venezuela y se determinó que para enero el precio de los productos se hacía a un cambio de 400 Bs y para septiembre pasado los precios habían subido tanto, que se calculaba a mil 800 bolívares. La gente por eso iba a comprar a Colombia, pues salía más barato.

Se llegó a pensar en un momento, cuenta Hausmann, que el dólar se iba a estabilizar y lo que ha pasado es que se ha disparado, ya se cambia casi a cuatro mil bolívares por dólar, lo que conlleva a que todo el que haya comprado su mercancía a un determinado cambio con los últimos aumentos subirá los precios para poder reponer el inventario y eso provocará una aceleración inflacionaria.