Entre ordenar al TSJ y a la FANB, Maduro continúa decidiendo como manejar el dinero de la nación

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maduro


Maduro en las últimas horas ha estado intenso. Dando noticias sobre su gestión, sobre sus nuevas ideas económicas, convirtiéndose en si mismo en una Constitución hablante hecha a su medida, sin apoyo del pueblo. Se preocupa por la frontera colombiana y alerta que hay que prepararse. Ahora decidió que no habrá elecciones, ni revocatorio y desconoce a la Asamblea Nacional.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Que Nicolás Maduro y su combo se quieren quedar en el poder no es un secreto para nadie. El cada día lo aclara más. Ayer en su programa aseguró que este año ni habría elecciones de gobernadores y alcaldes, ni habría Referéndum Revocatorio. Ya, sin más. La Constitución, ese librito azul que Hugo Chávez batía en cada oportunidad de su vida, se la metió en el bolsillo o en un cajón.

Ahora habla que hay que prepararse ante una amenaza de guerra en Colombia luego de no haber vencido el SI de Juan Manuel Santos y de las FARC.  Las razones de Maduro son por si acaso se reinicia la guerra en Colombia. Con amigos como Maduro, Santos no necesita enemigos. Pero lo cierto es que debe estar planeando algo, o defender a sus amigos de las guerrillas colombianas que se vieron sin la posibilidad de campear a su gusto por las calles colombianas sin sufrir ninguna consecuencia por sus acciones anteriores o una excusa para seguir comprando armas, en lugar de adquirir medicinas.

Que lo cataloguen como sea, tampoco es un problema para ellos. Decidió darle la espalda a la Asamblea y con su consultor jurídico particular, ordenar y mandar. Ya está. Anulan leyes, desobedecen citaciones y estiran el hilo lo más que puedan. Ya por su gracia y decisión aprobaron su decreto de emergencia económica que para nada ha servido, con una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia.

Lo próximo es lo que ya anunció, que gobernará por decreto, se aprobará así mismo el presupuesto de la nación para el año que viene y dispondrá de los recursos de todos los venezolanos a su antojo. Como lo han hecho en estos 17 años pero en esta ocasión, la piedra en el zapato que le impuso el voto popular el pasado 6 de diciembre, se la saca de un solo guamazo. Sin problemas, caígale a quien le caiga, los magistrados están ahí a las órdenes de su señor. No se les puede ocurrir discrepar porque sino para ellos caerá algo parecido a la silla eléctrica para pagar por sus culpas. Y las de los magistrados también deben ser muchas.

Los gobernadores y alcaldes se sintieron guapos y apoyados, si tu no vas al referéndum revocatorio nosotros tampoco vamos a elecciones. Así lo declaró Henry Ramos Allup. De esta manera todos juegan en el mismo juego, cada uno se convierte en señor feudal de su territorio cuyos súbditos pasarán hambre, preocupaciones y enfermedades…mala suerte.


Que los tachen de dictadores, no es problema. Lo importante es que de su silla no los saca nadie y no se van a exponer a vivir lo que el gobierno de Juan Manuel Santos acaba de experimentar por consultar la opinión del pueblo.


Por lo pronto van a intentar una vez más tratar de comprar el hambre. Ya no pueden dar viviendas, pero intentarán dar comida. Si hay que quitársela a los productores de alimentos se les quitarán y a precios de costo. Serán los empresarios los que entreguen al pueblo sus productos y serán ellos los que harán creer que son como Robin Hood.

Hasta ahora todas sus políticas lo que les ha traído es descontento. Las bolsas CLAP no llegan a los pobres. Tienen que esperar a que se les reparta, se les advierte que las tendrán que pagar y dicen que el precio será alrededor de los 15 mil bolívares. ¿Cómo podrán pagarlas con los sueldos en los que tienen que comprar pasajes y otras cosas para poder comer?. ¿Cómo podrá hacer una familia con varios miembros a los que el gobierno raciona la comida? 

Una práctica que no es nueva, con las colas y el desabastecimiento, con las captahuellas, que de nada sirvieron. Ahora vendrá un nuevo estilo de racionamiento cubano. Si antes era electrónico ahora vendrá en bolsas y se podrá pagar con tarjeta. Por más que intenten resolver, bajo los esquemas que actúan, la tortilla siempre se les va a desbaratar.

Pero ganarán tiempo, que al final de cuentas es su objetivo. Mantenerse en el poder en la búsqueda de una luz que les permita sobrevivir a costa de un país que está claro que no los quiere.

Juan Andrés Mejías señaló en la Asamblea Nacional una gran verdad, si un Consejo Municipal puede sustituir un alcalde, la Asamblea puede destituir al Presidente, en clara alusión a los alcaldes Warner Jiménez y Delson Guárate,  alcaldes de Mario Briceño Iragorry y de Maturín, depuestos arbitrariamente por el gobierno de Maduro.