Nadie puede hablar de democracia en Venezuela

Al final el gobierno logró el cuadro con el Tribunal Supremo de Justicia y aprobó que Nicolás Maduro presente el presupuesto sin consultarlo a la Asamblea Nacional. De esta manera dice El  Ciudadano, la sala Constitucional del TSJ se convirtió en un poder legislativo, saltando la Constitución que establece que el presupuesto se discute en la Asamblea que es la única que lo debe aprobar para darle fuerza de Ley. Igualmente la decisión establece que estará sujeta al control de la Sala Constitucional, lo que significa que también se convierte en poder contralor. Este disparate jurídico, kafkiano, dice Leopoldo Castillo, ha convertido al TSJ en una especie de  pégalo todo jurídico. “Es algo insólito. Fue tasajeada la constitución. Este disparate jurídico solo existe en regímenes dictatoriales. Nadie puede hablar de democracia en Venezuela”.  Sin embargo, asegura El Ciudadano, los dirigentes políticos venezolanos siguen empeñados en una  lucha cívica, dentro de los parámetros de la Constitución. Finalmente El Ciudadano estableció contacto con Maibort Petit sobre los últimos acontecimientos del caso de los llamados “narcosobrinos”.