Los Colectivos y la Guardia Nacional se dedicaron a amedrentar el hambre y la salud

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Para empezar la semana los colectivos y la Guardia Nacional estuvieron bien activos. Golpearon a los médicos en Maracay por permitir que medicinas donadas entraran en el Hospital Central, en Caracas la Guardia Nacional decomisó la comida que la Fundación UMA iba a repartir entre niños y ancianos y otros grupos violentos atacaron la sede del SNTP.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Hoy parece haber sido un día especial para los colectivos, esos grupos violentos que se identificaron desde los tiempos de Hugo Chávez con el título de colectivos. Aunque signifique que son un grupo de personas asociadas y habitantes de determinados barrios, muchos han cambiado su “razón social” para demostrar que tienen poder en el lugar en el que habitan, porque además, dicen que también tienen respaldo de determinados personajes del gobierno. Y de alguna manera está sectorizados.

Hoy decidieron atacar dos frentes. Siempre aparecen en algún momento y por alguna razón. Salen con sus motos, a veces armados, a veces no, pero con un fin único, agredir a quien protesta o a quien les molesta por estar en contra de las políticas del gobierno. Su deber, su trabajo, es defender al socialismo del siglo XXI y a quienes lo dirigen, defender a su revolución.

Así que mientras Nicolás Maduro se conmueve por las circunstancias del pueblo de Haití que sufrió los rigores del huracán Mathew, mientras le regala con mucho amor materiales a Cuba para construir casas a quienes los vientos se llevaron la suya, mientras reparte comida, dinero y medicinas, los venezolanos, los habitantes del país que gobierna, tienen su propio huracán. Una economía que ahoga a todos, que mata por hambre, por falta de atención médica y con un miedo enorme a protestar porque si no aparece la Guardia Nacional, aparecen los colectivos a amedrentar.

Hoy varios hechos sacudieron el territorio nacional. Dos médicos del Hospital Central de Maracay, del servicio de Pediatría fueron despedidos por el coordinador de Recursos Humanos de este centro que pertenece a la gobernación del estado Aragua. ¿Su falta? haber permitido donaciones de medicamentos en días pasados por parte de Lilian Tintori de López y María Corina Machado. Listo. Eso es antirrevolucionario. Pues nada, los colectivos se hicieron presentes, golpearon a varios médicos, intimidaron a pacientes y familiares y se quedaron dando vueltas por ahí como si el espacio fuera de ellos. Evidentemente ese hospital no es Haití, así que pareciera que no pueden recibir los medicamentos e insumos médicos que les hace falta y que personas de buena voluntad desean hacerles llegar.

José Manuel Olivares, diputado a la Asamblea Nacional (AN) aseguró vía Twitter que “Los médicos del Hospital Central de Maracay viven una persecución permanente por parte del director del hospital y la Corporación de Salud. Esta persecución a los médicos es a nivel nacional, por hacer su trabajo, por alertar una enfermedad, por intentar solucionar”

La Fundación UMA, una fundación sin fines de lucro dedicada a la atención integral de niños, niñas, jóvenes y adultos mayores en riesgo social, a través de su fundador Alejandro Pérez Bolaño, denunció cómo la Guardia Nacional decomisó una donación de alimentos para niños y ancianos, en el distribuidor Las Gaviotas en la autopista Valle Coche de Caracas. Eran alimentos para niños y personas mayores en situación de pobreza, personas que no tienen cómo alimentarse para vivir y que lo hacen gracias a la ayuda de donaciones y de fundaciones como UMA que se encargan de ayudar a los más necesitados. 

Los Guardias parece que no pensaron, su poder también los llevó a amedrentar, a llevarse lo que no es de ellos, a quitarle la comida a otros. Así es que se gobierna, dirían algunos.

A tempranas horas de la noche el Sindicato de Trabajadores de la Prensa, denunció a través de Twitter que un grupo violento intentó tomar la sede del Sindicato en la avenida Andrés Bello y el personal administrativo tuvo que salir a la calle ante la amenaza de la que estaban siendo objeto.

Hoy esa ha sido la táctica del día. Amedrentar, tomar espacios, quitarle a los demás el pan de la boca y las medicinas necesarias para curar a quienes no tienen. En eso parece que han convertido el devenir, en una amenaza a los más necesitados, en un huracán del que no sienten la más mínima compasión.

Hoy