Cristina Kirchner acude a los tribunales como “imputada”



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La ex presidenta de Argentina fue citada de nuevo en los tribunales, esta vez como imputada por los casos de corrupción que se investigan cometidos por funcionarios de su gobierno y por empresarios ligados a los Kirchner, quienes ya están presos acusados de corrupción y blanqueo de dinero. Ella asistió como si nada y preparó un acto político con sus seguidores, encabezados por Hebe de Bonafini


Mientras en Venezuela por ahora, lo único que hay es el inicio de un diálogo que le da un enorme respiro al gobierno de Nicolás Maduro, quien veía cómo en una semana su gobierno tambaleaba por la presión de la calle, su estimada amiga Cristina Fernandez de Kirchner, entraba en los juzgados argentinos para declarar como imputada en un caso de presunta corrupción. La acusan de haber direccionado contratos de obra pública para beneficiar a Lázaro Báez.

Sus seguidores se agolpaban a las puertas del tribunal. El peronismo está muy arraigado en el corazón de muchos argentinos y la corriente que ella y su esposo lideraron, todavía mueve adeptos. Aunque los medios de comunicación señalan que fue menos gente a apoyarla que la vez anterior, cuando ya tuvo que enfrentar a la justicia por presunto fraude al Estado por las decisiones económicas tomadas por el Banco Central con respecto a las políticas que produjeron millones de pérdidas al país.

Pero ella como si nada sigue arengando a su gente, así que al salir del tribunal federal se subió a un autobús con las mujeres de la agrupación de las Madres de la Plaza de Mayo, encabezadas por supuesto, por Hebe de Bonafini, quien también tiene un caso abierto por defraudar a la administración pública.

Esta vez Fernández de Kirchner declara ante los tribunales por corrupción, justo cuando uno de los empresarios más cercanos a su gobierno, Lázaro Báez, está en la cárcel por blanqueo, y el secretario de Obras Públicas Julio López, en prisión después de tratar de ocultar nueve millones de dólares en un convento.

El fiscal la acusa de haber cometido una “maniobra criminal” al beneficiar a Báez a la hora de otorgar esas licitaciones. Báez ganó cerca del 80% de los contratos para construir carreteras en la sureña provincia de Santa Cruz, refugio de Cristina y Néstor Kirchner. Hay otros casos abiertos en los que también la relacionan con estos casos de favoritismo y corrupción.

La ex presidenta que no quiso contestar preguntas y pidió  la nulidad de la causa en su comparecencia ante el juez Ercolini,  intentó en su discurso ante sus seguidores hacerse la mártir. La misma táctica de sus pares latinoamericanos cuestionados. “Es una formidable maniobra de persecución política, también pasa en Brasil con Lula da Silva. Quieren tapar el desastre económico y social que hoy tiene la Argentina. Están tratando de ocultar lo que todos sabemos, lo que pasa en los supermercados, que el sueldo no alcanza con la inflación…apuntan contra dirigentes que pueden ser candidatos y ponen en peligro a su electorado”