El Traspié de Hillary Clinton



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Las elecciones de noviembre en Estados Unidos quizás sean las más preocupantes y particulares de todas las que ha habido en este país del norte desde 1801. Dos candidatos en edad avanzada, con problemas de salud, y con un rechazo determinante en casi toda la población, lleva a que la gran mayoría decida su voto por lealtad a un partido o por escoger al que consideran el menos malo.


El panorama en Estados Unidos no está nada fácil. Dentro de pocos meses habrá unas elecciones para elegir quién dirigirá el destino de un país que tiene muchísimo peso en las decisiones del mundo, de un país que tiene más de 300 millones de habitantes, de un país de cuya economía dependen otras naciones, cuyas decisiones militares son determinantes. Ese es el país que tendrá que decidir entre los dos partidos tradicionales, los demócratas y los republicanos y esta vez tiene que hacerlo entre dos candidatos con multitud de factores que definitivamente no los hace tan interesantes.

Donald Trump se ha convertido en un dolor de cabeza para muchos. A pesar de sus declaraciones, a pesar de sus actitudes, a pesar de sus desplantes, cada día sube más y más en las encuestas. Ya no son los desadaptados, los recalcitrantes de derechas, los “fóbicos” a algo, como dijo su contrincante Hillary Clinton, se trata de millones de americanos que ven en “la Clinton” un engaño. Un engaño porque aseguran que tiene muchos negocios con Wall Street, un engaño porque sigue siendo una saga en busca del poder, un engaño porque sus debilidades de salud han llevado a especular que detrás de lo que le ha sucedido en los últimos tiempos hay una enfermedad más complicada de lo que realmente ellos aseguran que tiene. Y la gente comienza a preguntarse si entregar los destinos del país a alguien con problemas de salud, no es una irresponsabilidad.

Los analistas políticos tras el desmayo sufrido por la candidata, han especulado con cualquier cantidad de detalles. El comando de campaña de Hillary aseguró que se trataba tan solo de una neumonía y que tras dos días de descanso saldría de nuevo a continuar con su campaña electoral. Así lo aseguró también su esposo, el ex presidente Bill Clinton, que ha tratado de desmentir cualquier tipo de rumor.

La doctora personal de Hillary Clinton, Lisa Bardack, aseguró hoy que la salud física y mental de la candidata demócrata es “sana y apta para ser presidenta de Estados Unidos”. Muchos aseguran que es un reporte para tranquilizar a los votantes. Esta información la revelan horas después que el candidato republicano revelará los resultados de su propio examen durante la grabación del programa “The Dr. Oz Show”, que se transmitirá el jueves y donde revelará que solo tiene que rebajar 15 libras.


Hay quienes han visto en los traspiés de la candidata el resultado de pequeñas convulsiones y recuerdan que antes de ser candidata, siendo Secretaria de Estado, sufrió un desmayo que le produjo una contusión en la cabeza.


Muchos insisten en la edad y la edad también es un factor que recala en Donald Trump. Tras los últimos sucesos se les exigió que mostraran sus exámenes médicos y ha prometido hacerlo. También le recriminan que se ha arruinado muchas veces, aunque se haya levantado de nuevo.

Cuando Trump decide hablar con teleprompter su público le suma puntos, pero al dejarlo solo durante unos minutos, su ira y desesperación cambian inmediatamente y reacciona de manera irracional, e inmediatamente consigue el antagonismo de la prensa americana.

La cuestión de los inmigrantes es un punto con el que tratan de jugar a favor los demócratas. Trump pocas veces esgrime argumentos que lo desvíen del esquema que han construido sus opositores. “Donald Trump no quiere a los inmigrantes y sacará a todos del territorio americano”…Sin embargo, nunca antes, ninguna administración del gobierno americano, había deportado a tantos inmigrantes que buscan en estas tierras el famoso llamado “sueño americano”, como bajo la administración de Barak Obama.

Cientos de centroamericanos son deportados diariamente, padres separados de sus hijos, a muchos otros cuando intentan entrar legalmente dentro de Estados Unidos les revocan las visas, los procedimientos burocráticos están tardando más que nunca y pareciera que los funcionarios de inmigración están adiestrados para encontrar ilegalidades en cualquier petición.

Familias enteras, trabajadoras, que pagan impuestos que aportan al país generando puestos de trabajo, han visto cómo sus visas no son renovadas o aprobadas, mientras que los que deciden vivir del estado, de sus bonos y cupones, campean libremente por el territorio estadounidense.

Es una elección difícil, larga, pesada, con muchas sorpresas por venir, muchas mentiras por aclarar y muchas verdades por descubrir.