Margarita es una isla rodeada de militares por todas partes



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¡Qué papelón están haciendo los invitados del gobierno! Tienen que ir a las tiendas que el gobierno quiere, ir al banco y presentar su boleto de salida para poder tener una tarjeta prepagada, no pueden hablar con nadie y solo deben esperar al fin de semana para bailar con Wisin y unos cuantos grupos y cantantes leales al proceso. A los margariteños para protestar solo le quedan las cacerolas vacías por el hambre.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
Como si estuvieran en un resort. Así tienen a lo delegados a la cumbre de Países no Alineados. Noppueden ir por aquí, no pueden ir por allá. Les dan una tarjeta prepago del Banco de Venezuela, de la que no pueden sacar más de cinco mil bolívares diarios y les permiten cambiar sus dólares, pero eso si, no pueden llevar más de diez mil dólares, ni gastar en una tienda más de 600 mil bolívares. Es que este régimen es así hasta a los turistas que vinieron a participar en esta fiesta que organiza el gobierno les permiten ser siquiera un poco libres.

Los van a dejar comprar en los hoteles, para lo que llenaron temporalmente las tiendas de algunos productos y en los supermercados van a tener la suerte de poder entrar sin hacer ninguna cola, porque si se le olvidó a alguien una pasta de dientes, no tendrá problemas, la podrá encontrar. Para eso a los mercados cercanos a donde se mueven estas delegaciones, les prohibieron que vendan “productos sensibles”, así señala un papel pegado en la puerta. Como para que no haya dudas y no se le esté ocurriendo a nadie ir por ahí a ver si se colaron entre los productos un paquete de Harina Pan.

Al igual que en Cuba, mientras están estos señores que hablan diferentes lenguas, los venezolanos por allí  no pueden portar. Los hoteles de las delegaciones están reservados solo para invitados que no pueden ver a nadie que el gobierno no quiera. ¡Qué papelón juega esta gente!

Para poder tener la tarjeta de compra y aprovechar algunos de los productos que el gobierno a última hora metió en las tiendas deprimidas y solas hasta hace pocas horas, los representantes de los otros países van a tener que sufrir un poquito lo que viven los venezolanos. Tienen que ir al Banco de Venezuela, decir que quieren una tarjeta prepagada, presentar el pasaporte, el boleto de salida y llenar una planilla de aceptación de términos y condiciones. ¡Qué papelón!

En los hoteles tampoco pueden entrar los medios de comunicación. Por eso es que no hay noticias del ambiente, de anécdotas o entrevistas. Los canales de televisión venezolanos que no son del gobierno, aunque a veces lo parezcan, como Venevisión, Globovisión y Televen, fueron bloqueados. Para los sujetos que vinieron a oír a Delcy Rodríguez, a Eustoquio del Pino o Alfredo Serrano Mancilla, el español héroe “imperialista” del gobierno,  solo existen TVES o VTV, por ejemplo.

Como en Cuba, los empleados no pueden hablar con ningún huésped, más allá de lo necesario, sino tendrán un patriota cooperante que con solo mirarlo ya sabe lo que le puede suceder y ni pensar que alguien intente entrar al hotel. Por supuesto, eso es para que no se les ocurra pedirles la pasta de dientes o el champú que les sobra.

A los tarifados del gobierno , los que ya están en nómina para ir a los actos de la oposición, a las afueras del Consejo Nacional Electoral o a la Asamblea Nacional, se los llevaron a la isla. Los pusieron en un terreno de tierra, bajo el inclemente sol, a vivir unos días en carpas, a dormir con sus franelas rojas y a esperar, por si acaso tienen que actuar. Chavistas en Margarita parece que no consiguieron así que tuvieron que importarlos de tierra firme, y ellos, fieles a sus bolsillos alimentados por su partido sin ideología propia, saben que sí o sí tienen que atender al llamado.

A los presos se los llevaron. ¿Para decir que allí no hay presos? Nooooo, para que no se les ocurriera armar un escándalo como el que pasó cuando asesinaron a un ex presidiario.

Para amedrentar, para mostrar fuerza y seguridad, las calles están llenas de tanques, militares, los techos con franco tiradores y las aguas con fragatas. La invasión militar está representada en esta isla que solo sele ocurrió hace unos días reivindicar a toda Venezuela y cacerolas a Maduro.

Si los grafiteros salen en la noche a escribir las paredes, hay una cuadrilla al día siguiente para tapar todo. Solo los afiches de lo bueno que es Maduro, de cómo comen los venezolanos que están flacos porque decidieron ponerse a dieta, adornan las calles de la isla, mezclándose con los de Yaser Arafaet, el líder de la OLP.

El fin de semana para que se distraigan las delegaciones y no piensen que todo es pagar con prepago, tendrán conciertos de Wisin, El Potro Alvarez, Sixto Rein, Ilegales, Magic One, Sandy y Los Cadillacs. Bastante dinero tendrá que desembolsar el gobierno para que sus invitados se entretengan. El hambre de los venezolanos no es importante, al final la dieta de Maduro, como él mismo la llamó, no aplica en su enorme cuerpo.

eu pero esta noche Henrique Capriles les pidió que saquen sus cacerolas, que no solo sea Villa Rosa la que dio el ejemplo, que de cada ventana, cada rincón, suene la protesta, aunque a lo mejor los invitados de Maduro, con tanto maquillaje y tantas caretas piensen que se trata de un polo margariteño con un nuevo ritmo.