Para los que rodean a Maduro el año que viene será otro día

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maduro margarita


Las rayas que acumula Maduro son la consecuencia del maquillaje de la realidad que le pintan quienes están a su alrededor, a quienes lo único que les importa es que el referéndum no se haga este año, ¡si es el que viene no importa!…saldrá Maduro como el culpable de todo y ellos seguirán en el poder, disfrutando y pintándole pajaritos de colores al que sustituya al que se ha hecho llamar hijo de Chávez.


Gloria Rodríguez-Valdés @gloriabarrios
A Nicolás Maduro le pasa como a esas mujeres gorditas que se ponen la ropa bien pegada, para que las curvas, los cauchos de los lados y todo lo que sobre sale, se les marque super bien. Se creen que están “buenotas” , “sobradas”…y claro, tienen sus seguidores que les tiran sus piropos, porque definitivamente de todo hay en la viña del Señor. Pero sin duda, la gran mayoría de las personas cuando las ven voltean para otro lado y cuchichean con risas. Todo esto sin querer menospreciar a nadie, solo a Maduro, que no se da cuenta que nadie lo quiere y eso no importara sino fuera porque se trata del Presidente de la República, del que dirige los destinos de un país y de millones y millones de personas.

Por más que las encuestas se lo dicen, por más que aparezca en las redes sociales, Maduro solo tiene un “espejito” el que le ponen por delante los aduladores. Salen, José Vicente Rangel que debería quedarse en su casa a comer sopitas, porque ya bastante bromas ha echado, o Delcy Rodríguez, que parece que también tiene un espejo muy particular, y le dicen que la marcha de la oposición está maquillada y que solo asistieron 30 mil personas. Y va él y se lo cree.

Como además es corto de miras, cuando se asomó a la avenida Bolívar vio lo que quería ver y juró que estaba llena. Cuando se pone a ver televisión, como un dictador cualquiera que coarta la libertad de expresión, él y sus amigos, los que participan del gobierno, solo ven unos canales súbditos de su régimen, no tiene oportunidad de confrontar su realidad con la de otros y ver lo que realmente sucede. Leer no lee, ni siquiera los sumarios de los libros como hacía Hugo Chávez, así que tampoco se entera en los portales informativos de lo que ocurre y cuando va a algún lugar a encontrarse con su pueblo, los jala mecates del PSUV reparten comida, dinero y promesas para concentrar a la gente con franelas rojas. Sucede entonces que su capacidad no lo deja ver más allá y se cree lo que le cuentan y lo que ve, franelas rojas que se confunden como un paisaje atormentado de rojo.


De hecho, el que debe estar millonario es el encargado de comprar y distribuir franelas, porque hasta a los soldados les quitan el uniforme y los disfrazan de rojo para acompañar a Maduro en cualquier acto presidencial.


Eso fue lo que le pasó en Villa Rosa. Primero le prometen que van a entregar unas casas de la Misión Vivienda. El se lo cree. No sabe que las pintaron y les cambiaron el techo. Pero lo que no calcularon los aduladores de turno es que los habitantes de Villa Rosa si sabían la verdad y entre el hambre, la falta de empleo y sin dinero, se cansaron y por eso salieron a cantarle la realidad. Además la marcha del primero de septiembre ayudó a quitarle la venda de los ojos a quienes solo ven TVES y VTV y les quitó también el miedo de salir a protestar.

Nicolás Maduro cuando se encontró en Margarita, con el susurro del mar y las palmeras, probablemente pensó que los margariteños estaban felices con sus casas… y que no es verdad eso que dicen las malas lengua, que no comen, porque pescados hay bastante en el mar, por eso a lo mejor rompió el protocolo, porque pensó que todos lo iban a recibir como los que tenían de antemano una bolsa CLAP, regalo momentáneo debajo del brazo. Y ¡Oh sorpresa! se encontró con un pueblo cansado de mentiras que aprovechó la cercanía que él trató de demostrar para decirle que renuncie y que si le cuesta mucho tomar esa decisión que convoque a un referéndum revocatorio para este año. Que no sea bobo, que si el referéndum es el año que viene igual él se va, sale como dictador, represor, perseguidor, intolerante, abusador, el peor de todos, y se quedan los demás, los que lo empujan a hacer lo que no debe. Ellos son lo más interesados en salir de él.

Maduro, en lugar de llevarse a Raimundo y todo el mundo con él, perdió los estribos, perdió lo poco que le quedaba de majestad del poder. Se está dejando llevar por sus enemigos internos, los de reales y los que lo atormentan, para salir solo él como corcho de limonada, abucheado y caceroleado, con el rechazo dibujado en su enorme cuerpo, con el respeto pisoteado y escrito en las peores páginas de la historia, para dejarle el camino libre a los que insisten en maquillarle la realidad para que se tope con ella de imprevisto y salga vapuleado en su dignidad.

Hoy Villa Rosa es aclamada en las redes, en las conversaciones, en el corazón de los venezolanos. Hoy Villa Rosa está vigilada torpemente por la rabia del régimen opresor. La raya de Maduro, ya no es una raya más, es el símbolo que lo arrastrará poco a poco con el beneplácito de todo un gobierno que le jura fidelidad, mientras en secreto lo cacerolean para seguir ellos mandando. Para los que rodean a Maduro, el año que viene será otro día.