Del mar de la felicidad al mar de las carencias

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Mientras las autoridades cubanas se rasgan las vestiduras por las venezolanas y viceversa, los habitantes de los dos países sufren y pasan situaciones muy similares. La pobreza y la desesperanza son las que unen ese mar de carencias. Los venezolanos ya son balseros como los cubanos, así lo demuestra un reportaje de Telemundo y muchos se quieren ir, como lo dice el rap de Cuqui la Mora


Bruno Rodríguez es el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba. El es quien sustituye en muchas ocasiones a Raúl Castro, es quien recibe en el pie de la escalerilla a Nicolás Maduro. Son todos caimanes del mismo lago. Se entienden bien. Por eso el canciller cubano utilizó la tribuna de la Asamblea General de las Naciones Unidas para hablar por Venezuela.

Quizás pensó que ya que Maduro no asistió, le tocaba a él defender sus intereses allí en la tierra de los americanos. Esos mismos que les están enviando unos cuantos dólares en turismo y negocios, para defender su posición de dominio en los países en los que todavía tienen influencia y hombres y movimientos tácticos, y si no, que le pregunten a las FARC. Pues allí, en la misma tribuna que Hugo Chávez habló del azufre, Rodríguez denunció que Venezuela está siendo víctima de una “injerencia imperialista y oligárquica”

Claro, eso siempre y cuando, se entienda que lo que la isla hace sobre Venezuela es simplemente solidaridad y hermandad. Cuba no es injerencista, no es imperialista y sus autoridades, que dicho sea de paso viven muy bien, no son oligarcas. No señor, ellos no. Los demás si.

Muy propio de esta gente. Espejos no tienen.

El señor además dijo que “continuaremos respaldando al Gobierno y al pueblo venezolanos, a la unión cívico-militar y al presidente constitucional Nicolás Maduro, en la defensa de su soberanía y autodeterminación” Y como una frase tragicómica añadió que esa injerencia imperialista busca “destruir la revolución bolivariana y chavista para apropiarse de las reservas petroleras y revertir las enormes conquistas sociales alcanzadas”. Eso pasa, según el canciller cubano, solo en Venezuela, porque sus autoridades son un poco bobas y se dejan amedrentar. A ellos no, a los cubanos no les importa que Estados Unidos invierta en Cuba, que le envíen cien vuelos diarios, que se retraten todos los artistas en sus calles y que las compañías más importantes del imperio empiecen a hacer negocios en la isla. Es en Venezuela donde los imperialistas quieren apropiarse de una menguada industria petrolera. Qué bien.

Pero como en eso de los parecidos entre la isla y el país ubicado al norte de América del Sur, la igualdad ha llevado a los venezolanos a pasar hoy en día las mismas necesidades que los cubanos. Hambre, pobreza, falta de libertad, encierro, persecución política, presos políticos con los que intentan siempre negociar, represión, cooperantes, escasez y todos los inconvenientes que deseen añadir a la lista.

Por eso las voces disidentes cada vez se atreven más a hablar.

Cuqui La Mora es una rapera cubana, que hace parodias de famosas canciones, como “Hasta que se seque el malecón” y hace dos días poste en youtube un rap “Suéltame la mía”, también de Jacob Forever,muy tragicómico, sobre lo que desean hacer los cubanos y de lo que empiezan a hacer los venezolanos, tal como emitió la cadena Telemundo y que retuiteó Alberto Rodríguez.