Ortega, Maduro y Castro…otra triple alianza



nicaragua


El diputado Luis Florido fue detenido en Nicaragua, lo requisaron y le quitaron sus documentos. Una costumbre sandinista con quien les incomoda. La historia de Nicaragua es tan parecida a la de Venezuela, que no es tan difícil adivinar cómo la mano de los Castro está detrás de tantas desventuras de estos pueblo americanos.


Los sandinistas llegaron al poder en 1979. Eran varios sus líderes, pero uno de los que siempre estuvo en la cabeza y que al final agarró el partido para sus propósitos personales fue Daniel Ortega. Otros como Tomás Borges o Edén Pastora, estuvieron allí, jugaron un papel importante frente a la dictadura de Anastasio Somoza y en el gobierno. Pero tanto estos líderes, como muchos otros importantes de aquellos tiempos en los que lucharon como guerrilleros y mantuvieron una guerra en ese país centroamericano, apoyados por supuesto por Cuba, han ido pasando al puesto de atrás, para dejarle el protagonismo a Ortega.

Daniel Ortega siempre ha estado arrimado al poder. Perdió las elecciones en el año 1990 cuando asumió Violeta Chamarro, quien había entrado al principio de la revolución sandinista con todos aquellos que querían enfrentar a Somoza. Hasta Estados Unidos ayudó, sin embargo cuando los sandinistas tomaron el poder, Chamorro se desligó debido a las políticas de división y económicas que impuso el régimen sandinista. Sin necesidad de explicar mucho, muy parecido a lo que ha hecho el régimen chavista en estos 17 años.

Ortega siempre merodeaba por ahí. Era como Chávez un discípulo de Fidel, y como buen alumno despejó del camino a todo aquel que le pudiera hacer sombra.

En el año 97 gana el poder Arnoldo Alemán, un empresario gordo, hijo de funcionarios de la época de Somoza y que sumió al país en escandalosos casos de corrupción. En el 2002 es sustituido por su vicepresidente Enrique Bolaños Geyer. De ahí en adelante Alemán que fue encarcelado por corrupto e intentó en la clandestinidad negociar con Ortega, quien gana las elecciones en el 2007 .

En el año 2011, cuando se realizan de nuevo elecciones en Nicaragua, Ortega que según la Constitución no podía presentarse a la reelección, se lanza como candidato y también lo hace Alemán, quien había logrado salir de la prisión por los acuerdos con Daniel Ortega. El “gordo” Alemán divide a la oposición, dicen que precisamente por esos tratos con Ortega, y con señalamientos de fraude en el organismo electoral gana, ¡como no! de nuevo Ortega las elecciones y se apropia hasta de los bienes de muchos de los políticos del gobierno anterior.

Un Ortega que de paso, se encuentra ya no solo con el apoyo de Castro, sino también de Chávez que lo convierte en uno de sus satélites preferidos y le regala todo cuanto piden Daniel y su mujer, Rosario Murillo, “la Chayo”, su compañera desde mucho tiempo atrás, pero con quien se casó en el 2005.

Tienen 9 hijos, 7 de ellos en común y dos de una relación anterior de la Chayo. Precisamente con una de esas hijas hubo un escándalo que pasó fronteras en el año 98,  cuando Zoilamérica Narváez, denunció que su padrastro la había violado varias veces. Su madre no la defendió, al contrario dijo que la había “avergonzado terriblemente que a una persona con un currículum intachable (Daniel Ortega) se le pretendiera destruir; y fuese mi propia hija la que por esa obsesión y ese enamoramiento enfermizo con el poder quisiera destruirla cuando no vio satisfecha su ambición”. Al final no pasó nada pues la juez dijo que el delito estaba prescrito y Ortega gozaba de inmunidad como ex presidente.

Desde el 2006, Rosario Murillo se libera del segundo plano y empieza a decidir. Se habla en los corrillos de chismes que ella es la que manda y él está sumido muchas veces con la compañía de líquidos amarillos. Ahora ella va en la fórmula de su marido como vicepresidenta y para que no tengan problemas a la hora de conseguir otra vez el mandato en noviembre de este año, el viernes pasado la junta directiva de la Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada por el oficialismo sandinista, acordó destituir a 28 diputados opositores.

El parlamento  sandinista, dice que acata la decisión del Consejo Supremo Electoral de suspender a 28 diputados que pertenecían al Partido Liberal Independiente (PLI) hasta mayo, cuando la Corte Suprema de Justicia (CSJ) quitó la representación legal de este partido a Montealegre para otorgársela a Pedro Reyes.

Actúan igual que en Venezuela, “Mejor Imposible”, es el título de una película y aquí nunca tantas copias fueron tan perfectamente coordinadas por la cabeza de los Castro que dirigen a los títeres de Venezuela y Nicaragua desde Cuba, mientras su nuevo mejor amigo parece no darse tanta cuenta de lo que se cuece a sus espaldas.

Por lo pronto los sandinistas, o más bien Ortega y los suyos, siguen actuando con lo que les molesta como cuando estaban en el poder en los primeros años. En aquella oportunidad a monseñor Baltasar Porras lo intimidaron cuando visitó Managua, en esta ocasión lo hicieron con el diputado venezolano, Luis Florido y con Manuel Avendaño, asesor de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional, a quienes mantuvieron encerrados en pequeños cuartos, separados, sin documentos, sin sus pertenencias personales y burlándose, tal cual los socialistas venezolanos, de los acuerdos y relaciones internacionales que deben prevalecer en gobiernos democráticos.