Los ojos del verdugo hay que suplantarlos por la mirada de Venezuela

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ojos


Julio García, se detiene cada día a recordar la Venezuela bonita, esa que se vivía hace 20 años, que no son nada según el tango y que no tenía como un policía unos ojos escudriñando la miseria, producida por las manos de esa definición simbólica del difunto que dejó además de a sus ojos, a un hijo que ha sumido al país en la más grave crisis de su historia.


Julio Rafael García
Yo quisiera que alguien se le ocurriera hacerle competencia a los demoníacos ojos del difunto. Sería genial que un día amaneciera la ciudad llena de otros ojos.

Los ojos de esa anciana que busca en la basura. Otros ojos de un niño, de un bebé, de un obrero con sueldo mínimo. De una madre que sufre porque no tiene qué darle a su hijo.

Hasta los ojos de un perro que después de brindar amor por años a una familia, lo han tirado a la calle porque no tienen qué darle de comer.

Seria emocionante ver esos ojos que nos persiguen, al lado de unos ojos tachados con una X roja, con el mismo diseño utilizado  hasta ahora. Que cada sitio donde hoy están esos ojos, que serían cada vez mas tachados por cada rincón del país, surgieran los ojos de las víctimas de su mal nacido gobierno.

Y luego las bocas, solo las bocas, de quienes gritan de hambre, de los que gimen de dolor por el ser perdido por el hampa. Que los ojos del innombrable sean cubiertos por los miles de ojos de los ciudadanos que alguna vez en el pasado le dirigieron la mirada en busca de una esperanza.

Los ojos del verdugo mayor deberán ser borrados por los ojos de la patria verdadera, la que hoy esta hambrienta y asustada gracias a esos ojos que solo veían el infierno y el odio. Los ojos podridos y putrefactos deben de ser eliminados. Esa mirada que nos sigue a todos lados debe ser suplantada por la mirada de Venezuela. Esa Venezuela que no le quitará la vista a ninguno de los que queden vivos para que no vuelvan nunca a robarle el futuro, la esperanza y la calma a la familia venezolana.